Luego de las altas temperaturas y el calor agobiante sin lluvias que se registraron en gran parte del país desde hace varios días, especialmente en la región central, llegó una invasión de pequeños insectos diminutos llamados trips.
Muchos creyeron que se trataba de ácaros de aves, o hasta piojos de palomas, pero en realidad son una plaga de trips, insectos muy pequeños que miden pocos milímetros y que en los últimos días invadieron varios sectores del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA).
El nombre científico de los pequeños animales es Caliothrips phaseoli y pertenecen al género Thysanoptera. Muchas personas mostraron el malestar que les generó la presencia de estos insectos, ya que por la ola de calor comenzaron a revolotear y subirse a todos lados, e incluso algunos se quejaron de la picazón que provocan.
Según la descripción realizada por el Sistema Nacional de Vigilancia y Monitoreo de Plagas (Sinavimo), el insecto presenta el dorso de la cabeza y el tórax reticulados, las alas anteriores con dos áreas claras que las atraviesan a manera de bandas y las patas son oscuras con el extremo de las tibias claras. Las formas larvales son de coloración amarillo claro.
Las hembras insertan huevos aislados en hojas u otras partes de la planta, donde se nutren las ninfas. El ciclo huevo-adulto se completa en dos semanas aproximadamente, y presenta numerosas generaciones por año. Por su tamaño y ubicación en partes protegidas de las plantas es difícil detectarlos, la aparición de puntos negros (excrementos) en las hojas es indicio de la presencia de trips.
Miles de personas advirtieron la presencia de pequeñísimos puntos negros en sus pieles y ropas y una comezón posterior. Los trips adultos son de color gris oscuro casi negro y miden poco más de 1 milímetro de longitud. Incluso, en la Ciudad y el Conurbano la ropa recién lavada y colgada en la soga se transformó en una suerte de atractor cromático y quedó impregnada de cientos de trips.
Entre las soluciones para combatir esta plaga se encuentran el jabón potásico pulverizado y las trampas cromáticas (trozos de plásticos de colores vivos pintados con aceite).
En las redes sociales, los usuarios se quejaron de la invasión de estos insectos en ropa, piletas y hasta la propia piel. “El fin de semana la pileta estaba lleno de esto, pensábamos que era ceniza. Son como pulguillas que pican y dejan ronchas”, expresaron algunos. “Venía andando en bici y en un momento me empiezan a arder los ojos. Pensé que era ceniza, hasta que vi que tenía los brazos llenos de bichitos negros”, dijo otro.
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