Javier Milei compartió un hilo "imperdible" en las redes
En menos de 24 horas tras presentar la Ley Ómnibus, el presidente compartió una polémica reflexión del periodista Carlos Mira.
A menos de 24 horas de presentar la Ley Ómnibus al Congreso, Javier Milei resaltó en sus redes sociales un extenso comentario de Carlos Mira para explicar las medidas de su presidencia. En el mensaje, se contraponen los conceptos de "igualdad" y "justicia social" con "progreso".
En la publicación recomendada por el Presidente en X (ex Twitter), se destaca lo siguiente:
“Milei afirma que su accionar busca ampliar la libertad, para que los argentinos gocen de mayor autonomía. ¿Cuál es la función de la libertad? Permite desarrollar ideas propias para avanzar y mejorar; es una herramienta personal para el progreso”.
“Mediante el ejercicio de la libertad individual, las personas avanzan según la aceptación que su actividad recibe de la sociedad: aquel que descubre una actividad recompensada por la sociedad avanzará más, mientras que el que no, avanzará menos”.
“Restringir la libertad es el camino más corto para alcanzar la igualdad (igualdad en la miseria, pero igualdad al fin). Aquellos que no toleran que algunos ciudadanos avancen más que otros solicitarán que la libertad se restrinja en nombre de la igualdad, argumentando 'si yo no avanzo, vos tampoco'”.
“La cuestión no es entonces la igualdad, sino la posibilidad de que algunos ciudadanos sean diferentes a otros. Eso se llama envidia, no igualdad”.
“Sería esclarecedor que quienes se oponen a las iniciativas del presidente Milei expliquen sus razones”.
“Si conocemos esa explicación, probablemente descubramos alguno de estos dos elementos: a) el interés en que no se elimine un privilegio propio, o b) el interés en que un perjuicio ajeno persista”.
“La visión limitada de esta perspectiva resentida de la convivencia no comprende que, aunque algunos ciudadanos progresen más que otros, la avalancha de actividad y progreso que generan arrastra a todos hacia arriba, no solo a ellos”.
“Así que seamos honestos y llamemos las cosas por su nombre: dejemos de lado la demagogia de la igualdad y la justicia social y admitamos que nos molesta ver a nuestro vecino avanzar más rápido que nosotros, y ya está”.
“Está bien ser envidioso y resentido, una enfermedad del alma que, reconocida, puede ser tratada. Pero pretender engañar a la gente con el disfraz 'progre' de la igualdad, ya no tiene sentido, es anticuado, no funciona”.
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