Un estudio del IERAL plantea que las familias que tienen trabajos precarios pierden ingresos si se formalizan.
La Asignación Universal por Hijo (AUH) cumplirá en octubre 17 años de vigencia y ha demostrado ser un instrumento importante para combatir la indigencia entre los menores. No obstante, al representar un importe dinerario equivalente al doble de la asignación que cobra un trabajador en relación de dependencia, desalienta la formalización laboral de los que la perciben.
Así lo plantea un informe del Instituto de Investigaciones Económicas para la Realidad Argentina y Latinoamericana (IERAL), la escuela de negocios de la Fundación Mediterránea.
Es de tener en cuenta que en enero la AUH es de $125.518, mientras que la asignación por hijo normal que cobra un empleado contratado de modo regular es de $61.152. Es decir, una persona que tiene un empleo irregular por el que cobra $500.000 con tres hijos puede redondear al mes algo más de $875.000. Si se formalizara, tal vez cobraría unos $683.000.
En el informe, el IREAL señala que el programa fue eficiente para contrarrestar la pobreza. “Los aumentos en la AUH durante los últimos dos años contribuyeron a moderar la pobreza y la indigencia en hogares con niños. Entre el segundo semestre de 2023 y el primero de 2025, la indigencia en menores de 14 años cayó casi 9 puntos porcentuales y la pobreza, 13 puntos”, dice el estudio.
El reporte indica que “a través de la Resolución 1170/2025, el gobierno simplificó el control de la libreta de salud para niños de 0 a 4 años”. “Los controles ahora se realizarán mediante cruces automáticos entre organismos del Estado, reduciendo trámites para las familias y trasladando la carga de verificación al aparato estatal”, destaca el IERAL.
El reporte, en cambio, considera que la AUH tiene un “desafío pendiente”, que es luchar contra la “trampa de la informalidad”.
“El sistema desincentiva la formalización: ante bajos niveles de remuneración, a una persona con hijos le conviene rechazar un empleo formal y conservar la AUH antes que pasar a cobrar asignaciones familiares contributivas”, dice el IERAL.
En ese sentido, plantea que “el camino a seguir implica reducir esta brecha sin recortar la AUH, simplificar el esquema y construir una transición gradual para que formalizarse no implique perder ingresos”.
Es de recordar que el gobierno prácticamente anuló casi todos los programas de asistencia social y ha concentrado recursos y esfuerzos en la AUH. Actualmente, según datos de la Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSES), 2,3 millones de familias perciben el beneficio para unos 4,1 millones de menores de edad.
“En términos promedio, la mejora reciente es clara: en 2023, el monto mensual promedio de la AUH fue de $73.012 (expresado en pesos constantes de diciembre de 2025), y en 2025 alcanzó los $123.301”, dice el estudio.
El IERAL agrega que “descontada la inflación, esto implica que la asignación creció un 69% en términos reales, reflejando la decisión política de recomponer ingresos transferidos a los hogares con niños”.
La Tarjeta Alimentar congelada
El reporte aclara que a la ecuación habría que sumar la Tarjeta Alimentar, que ha venido funcionando en complemento con la AUH. En ciertos momentos de crisis, ambas aportaron una canasta mínima a las familias.
“A diferencia de la AUH, la Tarjeta Alimentar permanece sin cambios desde junio de 2024 en $52.250 mensuales para un hijo, donde la inflación fue erosionando su poder de compra. Por eso, cuando se mira el esquema completo, la mejora es más moderada: entre 2023 y 2025, el aumento real conjunto de AUH + Alimentar fue del 14%”, dice el estudio.
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