La Bomba Tucumana cerró su local de empanadas y apuntó contra el Gobierno de Milei
La cantante anunció el final de su emprendimiento gastronómico en Recoleta, habló de las dificultades para sostenerlo y expresó su preocupación por los trabajadores.
Gladys "La Bomba Tucumana" decidió ponerle fin a un proyecto que había iniciado con mucha ilusión y que buscaba combinar su pasión por la cocina con una actividad por fuera de los escenarios. La cantante anunció el cierre de su local de empanadas tucumanas y relacionó la decisión con la complicada situación económica que atraviesa el país. También manifestó su tristeza por las personas que dependían de ese trabajo.
La noticia fue comunicada a través de sus redes sociales, donde compartió un mensaje de despedida para sus clientes y para quienes formaron parte del emprendimiento. El comercio funcionaba en el barrio porteño de Recoleta y había abierto sus puertas a mediados de 2024. Aunque en un primer momento la propuesta parecía avanzar, los gastos necesarios para mantenerlo terminaron convirtiéndose en un problema difícil de resolver.
"Hoy me toca despedirme de un sueño, y lo hago con el corazón partido", escribió la artista al confirmar que el negocio dejará de funcionar. En el mismo mensaje explicó que no era el desenlace que había imaginado, pero que las condiciones económicas hicieron imposible continuar.
La cantante fue contundente al explicar los motivos que la llevaron a bajar la persiana. Según planteó, el escenario económico actual complicó la continuidad del comercio y terminó afectando directamente la posibilidad de sostener su funcionamiento.
"Con muchísimo dolor tengo que anunciar el cierre de nuestro local de empanadas. Una decisión que jamás hubiera querido tomar, pero que la difícil situación económica que estamos atravesando nos obliga a enfrentar", expresó en Instagram.
Aunque no mencionó directamente a Javier Milei en esa publicación, sus cuestionamientos estuvieron dirigidos a las políticas del Gobierno nacional. La artista consideró que las medidas económicas y sus consecuencias golpearon al emprendimiento, que debía afrontar alquiler, salarios, impuestos y el aumento permanente de los insumos.
El cierre no resultó completamente inesperado. En septiembre, Gladys ya había contado públicamente que estaba evaluando la posibilidad de abandonar el proyecto porque las ventas no alcanzaban para cubrir los compromisos económicos que implicaba mantener abierto el establecimiento.
La preocupación por los trabajadores que quedaron sin empleo
Más allá de la pérdida de su emprendimiento, uno de los aspectos que más angustia le generó a la cantante fue la situación de las personas que trabajaban en el local. En su despedida, dejó en claro que no se trataba solamente de cerrar un negocio, sino también de dejar sin ingresos a un grupo de trabajadores.
Gladys hizo especial hincapié en que sus empleados son quienes más sienten las consecuencias de esta decisión. También relacionó la pérdida de esos puestos laborales con el contexto económico y las medidas adoptadas por la administración nacional.
Si bien no detalló cuántas personas integraban el equipo ni cómo será su situación a partir del cierre, sus palabras reflejaron la preocupación por las familias que dependían de los ingresos generados por el comercio. Para la artista, el final de esta experiencia representa mucho más que abandonar una actividad comercial. Detrás del proyecto había inversión, expectativas y el esfuerzo de quienes apostaron a que la propuesta pudiera mantenerse en el tiempo.
Ya había advertido que los gastos se comían las ganancias
La posibilidad de cerrar el local había aparecido semanas antes. Durante una entrevista en el programa "La Noche de Mirtha", Gladys contó que estaba atravesando dificultades para sostener económicamente el negocio, a pesar de que tenía movimiento y clientes.
"Me va excelente, pero los gastos que tengo para mantener mi local no coinciden con los ingresos. Están los empleados, ARCA, el alquiler", había explicado en aquella oportunidad.
Con esa descripción, la cantante buscó mostrar que tener ventas no necesariamente significaba obtener ganancias. Los compromisos mensuales del establecimiento absorbían buena parte de los ingresos y complicaban la posibilidad de mantener las puertas abiertas.
En esa misma charla también se refirió al encarecimiento de los productos necesarios para preparar las empanadas. Como ejemplo, contó que había comprado una bolsa de cebollas que, en apenas una semana, había pasado de costar $17.000 a $28.000. "Entonces, ¿dónde notan que baja la inflación? Yo no lo noto", cuestionó durante el programa televisivo.
La artista también había mencionado que observaba otros comercios con dificultades y locales que directamente dejaban de funcionar. Su preocupación no estaba centrada únicamente en su emprendimiento, sino en lo que veía a diario en el movimiento comercial.
En aquella entrevista, además, explicó que necesitaba trabajar para cubrir sus propios gastos y ayudar económicamente a su madre, a quien describió como una persona enferma.
Una despedida con agradecimientos y la posibilidad de volver
A pesar de la tristeza por el cierre, Gladys también quiso dedicar unas palabras a quienes acompañaron su propuesta gastronómica desde el comienzo. En su publicación agradeció a los clientes que se acercaron, realizaron compras y eligieron probar las empanadas tucumanas que ofrecía el establecimiento.
"A cada cliente que nos eligió, que nos acompañó y que fue parte de esta historia, gracias de corazón", escribió.
También recordó las muestras de afecto que recibió durante el tiempo que el local estuvo abierto. Para ella, el acompañamiento del público fue una parte importante de una experiencia que había comenzado con entusiasmo y muchas expectativas.
"Me voy con una enorme tristeza, pero con la tranquilidad de haberlo dado todo. Ojalá algún día podamos volver a encontrarnos", expresó al finalizar su mensaje.
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