Martín Llaryora embistió a los "pituquitos" de Recoleta
Daniel Passerini logró una victoria en Córdoba Capital que desató la euforia del gobernador electo, Martín Llaryora, quien había asumido el cargo un mes antes en la provincia. En un discurso extenso, el intendente saliente aprovechó la oportunidad para expresar todo lo que no pudo decir durante su victoria anterior, que fue cuestionada debido a problemas en el conteo de votos.
En esta ocasión, la oposición reconoció rápidamente la derrota y permitió que Llaryora disfrutara su triunfo. Frente a sus seguidores, el exintendente de San Francisco destacó su posición como nuevo jefe del Partido Justicialista (PJ) en la provincia y anunció su apoyo a la precandidatura de Juan Schiaretti, al menos hasta las elecciones primarias (PASO) a nivel nacional.
Llaryora afirmó: "Sé que muchos de los que vinieron no se explican este resultado. Fallaron todas las encuestas, por eso vinieron hoy de todos lados. Fallaron todos los números, los que no fallaron fueron los cordobeses que entendieron que para gobernar la ciudad no necesitamos que nadie de afuera nos venga a explicar nada". Con estas palabras, hizo referencia a los dirigentes nacionales de Juntos por el Cambio que llegaron a celebrar al búnker de Rodrigo De Loredo, quienes finalmente se llevaron una experiencia amarga.
Las declaraciones de Llaryora fueron una crítica velada a Patricia Bullrich y Horacio Rodríguez Larreta, presentes en Córdoba. De forma enérgica, expresó: "Basta de que nos maltraten de afuera, basta de que nos vengan a explicar qué hacer o cómo hacer los pituquitos de Recoleta. Devuélvanos la guita de las retenciones, no producen nada. Iban a ser el hito del cambio, el hito del cambio es este, no el que le hace fácil la vida a los dirigentes sino el que le mejora la vida a la gente", mostrando así un tono propio de la política nacional.
El gobernador también cargó contra el Gobierno nacional por las retenciones, acusándolo de "pisarle la cabeza a los productores". Además, hizo un llamado a la necesidad de un gobierno que distribuya mejor los recursos y que promueva un país más federal, criticando directamente a Buenos Aires y su privilegiado status quo.
La nueva etapa de Martín Llaryora lo encontrará como un jugador de nivel nacional, con grandes proyecciones dentro de la Región Centro. A diferencia de sus predecesores, el político de San Francisco tiene la intención de proyectarse desde el principio a nivel nacional, aprovechando la posibilidad de una fractura del statu quo del PJ en el interior debido a diversas derrotas de los oficialismos y una eventual derrota del kirchnerismo.
Con una solidez política destacable, Llaryora marcó una prudente distancia tanto con la oposición como con el oficialismo nacional, centrando su atención en la idea del "partido cordobés", mostrándose incluso más radicalizado que en versiones anteriores.
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