El Gobierno Nacional elevó la recompensa a $6.000.000 en las últimas horas. Quién es Natalia y que ocurrió aquel 29 de mayo.
A casi 17 años de la desaparición de Natalia Liliana Soledad Acosta, el Estado Nacional decidió redoblar los esfuerzos para obtener datos que permitan conocer su destino. El Ministerio de Seguridad elevó la recompensa a $6.000.000 para quienes aporten información útil, veraz y comprobable.
La decisión quedó formalizada por una resolución publicada en el Boletín Oficial y responde a un pedido de las fiscalías que intervienen en la causa.
El incremento de la suma marca un nuevo intento por romper el silencio que rodea uno de los casos más dolorosos del litoral argentino. La recompensa anterior, fijada en $1.000.000, se consideró insuficiente para incentivar aportes que permitan avanzar. La actualización apunta a reactivar la memoria social, llegar a personas que pudieron ver o escuchar algo y reforzar la presencia del caso en todo el país.
La búsqueda sigue bajo la órbita del Juzgado Federal N° 2 de Santa Fe y de la Unidad Fiscal Federal local, con apoyo de la UFEM, el área especializada en violencia contra las mujeres. El pago de la recompensa solo se efectiviza si los datos aportados resultan confiables y útiles para la investigación, bajo control judicial.
Quién es Natalia y qué ocurrió en 2009
Natalia Acosta nació el 3 de febrero de 1986. Tenía 21 años cuando salió de su casa en el barrio Centenario, en Santo Tomé, el 29 de mayo de 2009, y no regresó. La última vez que alguien la vio fue en la esquina de Suipacha y 25 de Mayo, en la ciudad de Santa Fe. Desde ese momento, su paradero permanece desconocido.
En aquella época, se la describía como una mujer de cabello negro, lacio y largo, tez blanca, contextura delgada y cerca de 1,70 metros de altura, con ojos marrones, un piercing en la nariz y una cicatriz visible en el pómulo izquierdo. Esos rasgos se difundieron durante años en afiches, volantes y publicaciones, aunque el paso del tiempo exigió nuevas herramientas.
El caso presentó complejidades desde el inicio. Durante los primeros tramos, la causa figuró como averiguación de paradero, una figura que limita medidas de investigación más intrusivas. Con el correr de los años, surgieron indicios de violencia de género y de un posible circuito de explotación, lo que impulsó la intervención de la Justicia Federal.
La investigación por trata y el principal sospechoso
En 2016, el expediente cambió de rumbo. La Justicia Federal tomó el control ante la hipótesis de un delito de trata de personas. Un año después, la investigación derivó en la detención de un hombre que se encontraba cerca de Natalia la noche de su desaparición. El juez que intervenía procesó al acusado con prisión preventiva y sostuvo que existían elementos de convicción suficientes para sostener una imputación basada en abuso de una situación de vulnerabilidad, engaño y coerción.
Ese sospechoso permaneció detenido hasta 2019, cuando murió en la cárcel de Las Flores. Con su fallecimiento, la línea principal de la causa perdió fuerza y no surgieron nuevos datos que permitieran reconstruir qué ocurrió con Natalia. Una causa vinculada a trata quedó archivada en 2021 por la falta de imputados vivos, aunque la búsqueda por su paradero siguió abierta.
Ariel Acosta, el padre de la joven, mantiene el reclamo desde el primer día. Su insistencia logró que el expediente no quede en el olvido y que el Estado vuelva una y otra vez sobre la necesidad de encontrar respuestas.
La imagen actualizada y el llamado a la sociedad
En 2023, un equipo del Sistema Federal de Búsqueda de Personas (SIFEBU) presentó una reconstrucción facial realizada con herramientas de inteligencia artificial.
El trabajo incluyó el análisis de fotografías familiares y tecnología de envejecimiento digital para generar una imagen aproximada de cómo podría verse Natalia en la actualidad. Esa imagen se difundió en redes sociales y medios, con el objetivo de ampliar las posibilidades de reconocimiento.
La nueva recompensa se acompaña con una campaña de difusión a cargo del Ministerio de Seguridad, en coordinación con PFA, Gendarmería, Prefectura y PSA. La idea es cubrir medios nacionales y provinciales, no sólo de Santa Fe, reforzar el pedido de colaboración y recordar que cualquier dato, por pequeño que parezca, puede resultar clave.
Las personas que cuenten con información pueden comunicarse de forma confidencial al 134, una línea disponible las 24 horas. La identidad de quienes aporten datos se mantiene en reserva absoluta.
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