Pedro Brieger reconoció los acosos y pidió disculpas en un video
El periodista, que fue acusado por al menos 19 mujeres, decidió responder a la Asociación Periodistas Argentinas.
El periodista Pedro Brieger fue acusado por abuso sexual por al menos 19 mujeres que se animaron a contar las situaciones que atravesaron durante los últimos años. Aquellas denuncian sorprendieron al mundo del periodismo y de la televisión en las últimas semanas, y pusieron en jaque al conductor.
La Asociación Periodistas Argentinas presentó el ‘Informe Cultura del Acoso: Punto y Aparte’ en el Senado de la Nación, y consideró “imprescindible” que el especialista en política internacional, Pedro Brieger, pida “disculpas públicas ” luego de que casi una veintena de colegas lo denunciara por abusos.
La conferencia fue encabezada por las periodistas Nancy Pasos y Agustina Kämpfer, quien también sufrió situaciones de acoso de su parte, donde compartieron la investigación que incluye 19 casos de ex compañeras que señalan al periodista como acosador, en las diferentes radios y canales donde trabajó los últimos 20 años.
Al escuchar este pedido, el periodista decidió publicar en sus redes sociales un video en el cual pide perdón y asegura estar arrepentido de sus actos.
Las disculpas de Pedro Brieger
“Quiero decirles que escuché el mensaje de Periodistas Argentinas y rápidamente les hice saber mi deseo de hacer públicas las disculpas”, comenzó a explicar el periodista en el video que publicó en su cuenta de X.
“Por eso, en primer lugar, quiero pedir perdón. Sé que lastimé a mucha gente. Pido disculpas a cada una de ellas por mis actitudes inapropiadas. Me hago cargo, me arrepiento y hago públicas mis disculpas. Hace muchos años hubo un quiebre en mi vida y dejé de tener conductas que no eran respetuosas”, reconoció.
“Gracias a un acompañamiento terapéutico prolongado, lo pude superar y hoy soy otra persona. Lo que describen existió, pero hace mucho tiempo que no existe más. Por este motivo, quienes hoy trabajan conmigo en diversos ámbitos se asombraron al enterarse de actos impropios de mi parte en tiempos pasados”, se justificó.
Para terminar, propuso colaborar para que este tipo de actos no sigan ocurriendo: “Me pongo a disposición de Periodistas Argentinas y otros organismos para intentar ayudar de la manera que lo consideren conveniente con el objetivo de que esta clase de actos no se produzcan más. Espero que puedan aceptar mi ayuda. Como hace tiempo ya no soy esa persona, creo que mi testimonio hoy puede servir también para romper los pactos que existen entre hombres para tapar nuestras conductas dentro y fuera del periodismo. Y estoy dispuesto a colaborar para que así sea. Reitero, pido perdón a quienes ofendí y afecté”.
Qué dijeron desde la Asociación Periodistas Argentinas
“Necesitamos que nos escuchen”, planteó Kämpfer, quien indicó sobre Brieger: “Era nuestro profesor, nuestro compañero de trabajo, nuestro jefe de cátedra, nuestro vecino, nuestro colega, nuestro acosador. Las conductas inapropiadas que pudimos constatar sucedieron a lo largo de 30 años”.
“Tuvimos que abandonar tesis, mudarnos, renunciar, dejamos de ir a conferencias, coberturas; todo con el único fin de no volver a verlo. Él viajó por el mundo, recibió premios, condujo programas, vivió donde quiso por el tiempo que quiso. Su prestigio profesional logró enmascarar su perversión”, comparó la periodista y siguió: “Manos acercándose a partes íntimas, ataques de pánico, sus miradas libidinosas, el miedo a su repentina desnudez, las ganas de ser invisibles... Nadie quiso escucharnos antes por más que sin levantar mucho la voz lo avisamos, se lo contamos a jefes, a compañeros, lo dijimos por televisión, pero nada”.
“Puede verse la sistematicidad, la recurrencia y la impunidad. Formas de exhibicionismo sin consentimiento, como exhibición de genitales, masturbación; cuando las mujeres le pedían que no lo hiciera. Conversaciones explícitas por teléfono y handy en contextos laborales, formas de imposición de un discurso unilateral. También planificaba o aprovechaba situaciones en que las mujeres no podían pedir ayuda, que se transformaban en verdaderas emboscadas: habitaciones, ascensores, pasillos, camarines, salas de televisión vacías”, explicitó la periodista.
Kämpfer también reparó en que estos casos siempre incluyeron un vínculo asimétrico entre Brieger y sus víctimas. “Él era profesor, mentor, jefe periodístico y de cátedra. Estaba en situación de poder, de quitar empleos y oportunidades, con chicas a las que les llevaba 20 años o más”, enfatizó.
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