Sicarios dispararon desde un auto contra un complejo de la zona noroeste de Rosario y mataron a un policía, a un familiar del dueño e hirieron al titular del local, a un cliente y a un agente que hacía adicionales como custodia.
En la escena del doble homicidio secuestraron 37 vainas servidas, por lo que se cree que los atacantes utilizaron una ametralladora.
La investigación quedó a cargo del fiscal de Homicidios Dolosos Alejandro Ferlazzo, que se dirigió al lugar ubicado en la intersección de Juan B. Justo y Olmos, en barrio Stella Maris, y ordenó relevar las cámaras y tomar testimonios. En ese local funciona un resto bar que tiene shows en vivo y también canchas de fútbol cinco.
Por los datos que recolectó la Policía, se sospecha que el dueño del complejo previamente recibió intimidaciones de una banda narco para que les permita vender estupefacientes dentro del establecimiento, situación a la que se habría negado.
El propietario del local, de 58 años, fue trasladado hasta el Hospital de Emergencias Clemente Álvarez, donde se encuentra internado por un tiro en el hombro derecho. Al mismo hospital fue llevado un cliente, de 28 años, con heridas en el flanco izquierdo y en las piernas, por lo que tuvo que ser intervenido quirúrgicamente.
Un familiar del dueño, del que no trascendieron datos por el momento, murió en el Policlínico San Martín por múltiples impactos de bala.
El policía asesinado fue identificado como Rodrigo Medini, que, junto a Silvana C., una agente que se desempeña en la subcomisaría 21, que estaba actualmente de licencia y también sufrió heridas de arma de fuego, hacían horas adicionales como custodios. En el caso de la uniformada, fue derivada al Hospital de Emergencias Clemente Álvarez y se encuentra fuera de peligro.
Una fuente cercana a la víctima agregó que ella estaba de espalda al momento de la balacera y su compañero Medini la empujó y tiró al piso para resguardarla de los disparos, que terminaron impactando en él.
Una vez que lo mataron a Medini, además le robaron su arma reglamentaria, según pudieron establecer desde la División de Homicidios de la Agencia de Investigación Criminal, que este mismo domingo hacían allanamientos para encontrarla. Aunque no estaba claro que la sustracción haya sido realizada por los sicarios o por alguien que estaba presente en el bar.
El 20 de julio del año pasado, el policía asesinado había compartido en su cuenta de Facebook un reposteo de otro perfil, que decía: “Hoy no sé si vale la pena dejar a mi familia por un sueldo que hoy en día es de pobre. No sé si dejarla por ir a cuidar a gente que me desea la muerte solo por las malas noticias de otro uniformado. No sé si quiero que me peguen un tiro o me choquen y mi muerte valga menos que la de un delincuente. Solo quisiera no morir en vano. Que alguien nos cuide a nosotros”.
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