Pánico y tragedia en una torre del centro

Un incendio en la Galería Jardín dejó un saldo de un muerto y 50 personas asistidas. La calle Alberdi fue una sala de primeros auxilios.

Sofía Sandoval
ssandoval@lmneuquen.com.ar


Neuquén.- La calle Alberdi quedó como una amplia sala de primeros auxilios. Sobre la vereda, vecinos sofocados con máscaras de oxígeno, bomberos torciendo el cuello en busca de aire y ambulancias que partían a toda velocidad llevando pacientes, fueron el dramático cuadro que irrumpió en la apacible mañana del feriado. Minutos antes, el incendio de un colchón en un departamento de la Galería Jardín dejó como saldo la muerte de un joven, a dos ancianos en estado grave y a casi medio centenar de vecinos en varios hospitales de la ciudad.

La mañana había dado un vuelco brusco. A primera hora, el sol brillaba con fuerza. En los departamentos de Alberdi 50 la mayoría de la gente dormía. Otros pudieron reaccionar más rápido, en medio del desayuno. Diego fue un testigo privilegiado y su reacción acaso haya evitado una catástrofe mayor. En la calle, ayer contaba que se levantó temprano, se puso una malla de colores y estaba desayunando cuando vio que un humo espeso y oscuro salía por una de las ventanas del tercer piso de la torre contigua a la suya. Bajó corriendo y apoyó las palmas enteras sobre los botones del portero eléctrico: "¡Bajen! ¡Bajen! ¡Se prende fuego!", les gritó y corrió a la Avenida a avisar a un policía.
Cuando volvió el rostro, vio a muchos de sus vecinos con medio cuerpo fuera de la ventana y cubriéndose la boca con un trapo. Pedían auxilio.

Nueve: de la mañana. La hora en que un vecino dio la alerta a la Policía. Una hora después, todo había terminado.

Florencia dijo que se despertó cuando escuchó los gritos. Pensó que, otra vez, alguien se había quedado atorado en el ascensor. Su novio, Franco, abrió la puerta para ayudar y un humo oscuro inundó su departamento.

"¡Tápense la cara y bajen! Los ascensores no andan", les dijo el portero y ellos intentaron obedecer. Florencia agarró el celular, metió al gato en una mochila y juntos trataron de bajar. Sin embargo, el humo se hacía cada vez más denso y les ardían los ojos. "Volvimos al departamento y abrimos las ventanas hasta que llegaron los bomberos y consiguieron que se fuera el humo", relató Florencia mientras le daba agua a su gatito gris.

"Yo veo a los familiares del chico y están muy mal, tendría que haber asistencia psicológica en estos casos". Sergio. Vecino de la cuadra.

Decenas de personas se concentraban en la vereda de enfrente del edificio en camillas, sillas de ruedas y hasta las sillas plegables prestadas por el mozo de un bar. Los auxiliares del SIEN repartían botellas de agua y les tomaban la presión a los afectados.

Entre ellos corría un solo comentario: "Lo vimos tirado en nuestro patio interno, vestido solamente con un jean", contó Franco. "Yo no lo quise mirar, pero dicen que se resbaló", confió una señora ataviada en una bata de raso blanco.

"Mi papá se llevó a mis hijos para que no vean todo este lío, porque no se lo olvidan más". Diego. Vecino del edificio.

Un joven del décimo piso, que sufría de problemas respiratorios, salió por la ventana de su departamento y se aferró al equipo de aire acondicionado para guarecerse del humo que amenazaba con entrarle en los pulmones. Algunos dijeron que el aparato cedió por el peso, otros aseguraron que el joven dio un paso en falso. Lo cierto es que cayó. "Mi mujer sólo vio algo que caía, no sabía si era una maceta o un matafuegos", explicó Diego. El joven perdió la vida de inmediato y su cuerpo fue trasladado a una ambulancia estacionada frente al edificio.
"Nosotros estábamos en el piso 12 pero todo el humo llegó enseguida; nos despertamos por los gritos". Viviana. Vecina del edificio.

Sus familiares no tardaron en enterarse de la tragedia. En medio del operativo, uno de ellos lloraba con el rostro apoyado sobre la puerta mientras que la hermana de la víctima temblaba a pesar del día radiante.

Un gran operativo

"Yo hablé con la chica del tercer piso, fue la primera que salió", contó Diego y agregó: "Parece que se olvidó un sahumerio prendido y el fuego pasó a su sommier".

Los bomberos que habían entrado al edificio se recuperaban inhalando oxígeno, mientras los médicos se apuraban para atender a más de 50 vecinos afectados. Entre ellos, una pareja que fue trasladada en grave estado a la Clínica Pasteur.

El hombre continuaba ayer por la tarde en terapia intermedia. En tanto que su esposa, algo más severa, recibía asistencia respiratoria. A una hora y medida de iniciado, el operativo mermó de a poco. Con el humo disipado, la Policía habilitó el ingreso al edificio. Los vecinos regresaron sin prisa y los ambulancieros guardaron las camillas. Lentamente, el día recobró su placidez, como si no hubiera pasado nada.

Heridos graves y muchos traslados


"El operativo duró una hora y veinte, y registramos un fallecido y cinco heridos graves que están internados en terapia intensiva", explicó Luciana Ortiz Luna, titular del SIEN, una vez que concluyeron las tareas de asistencia. "Son tres mayores de 60 años y dos más jóvenes, pero todos adultos", aclaró.

Ortiz Luna detalló que los heridos graves fueron derivados de inmediato a distintos centros de salud. Sufrieron quemaduras en las vías respiratorias, causadas por la exposición directa al fuego y al humo. "Están estabilizadas pero su estado es crítico", indicó.

"Además, hay 18 personas con lesiones de código amarillo que fueron derivadas a centros privados de salud, y 16 afectados con lesiones de código verde, que están fuera de riesgo", apuntó.
Por otro lado, aclaró que durante el operativo atendieron a un bebé de 10 meses con dificultades para respirar y a una mujer embarazada con un cuadro de deshidratación.

Un sahumerio sobre un colchón, así seinició el fuego

El Municipio aseguró que el edificio reunía los requisitos de seguridad. No descartaron hacer una inspección ocular.

Según confirmaron desde la fiscalía de turno, el incendio se originó en el departamento 3º F del edificio de Alberdi 50, cuando un sahumerio encendido cayó sobre un colchón, que se prendió fuego. Las llamas se propagaron por el resto del departamento y ocasionaron daño total. Además, el humo llegó a los pasillos del resto de los departamentos. La dueña fue internada. El subsecretario de Planificación del Municipio, Luis López de Murillas, dijo que el edificio contaba con la habilitación, ya que tenía los dos conservadores exigidos, uno para los ascensores y otro para el sistema de seguridad contra incendios. Sobre la falta de escaleras exteriores, explicó que la Municipalidad no las exige en construcciones privadas, ya que se utilizan otros métodos para presurizar las cajas de las escaleras internas. No descartó hacer una inspección luego de la Justicia.

El mozo de la galería lo vivió desde la planta baja


Bajo el sol que ya picaba un poco, Jorge Reina, el mozo del bar de la planta baja, se llevaba las sillas que había prestado a los enfermeros para que hicieran los primeros auxilios sobre la calle Alberdi. "Yo estaba acomodando las cosas, cuando de repente comencé a escuchar los gritos. Había gente que no podía bajar porque la luz estaba cortada", rememoró. "Muchos de los que bajaban por la escalera tenía dificultades porque también había humo", contó. De inmediato, presenció el estupor de los vecinos que eran rescatados, algunos de ellos vestidos con lo que tenían: salieron de la cama a la calle, a las nueve de la mañana. "Comenzaron a caer las ambulancias y los bomberos, que se metieron por una ventana para atravesar la humareda", dijo Jorge, quien hace dos años y medio que trabaja en el pequeño café que hay en el patio interno del conjunto de torres. "Fue algo duro e inesperado. Ayudé en lo que pude", explicó.

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