Con más de 30 años de trayectoria, la Justicia consideró que aprovechó su experiencia para, de madrugada, hacerse de un insumo crítico para tratar el dolor.
La Justicia de Chubut condenó a un enfermero del Hospital Zonal de Esquel a dos años y seis meses de prisión de ejecución condicional (no irá preso) por sustraer morfina del servicio de guardia del centro de salud en el que trabajaba.
El acusado, Marcelo Gustavo Villarroel, tiene 54 años y más de tres décadas de trayectoria en el área de salud.
Inhabilitado por 5 años
Además de la condena, el tribunal le impuso una inhabilitación especial para ejercer la profesión por cinco años, el doble de la pena.
Durante el debate oral, el fiscal Fidel González había pedido cuatro años de prisión efectiva y ocho de inhabilitación; mientras que la defensa había reclamado la pena mínima.
El único atenuante que el tribunal tuvo en cuenta para fijarle una sanción más moderada que la que pretendía la acusación fue la falta de antecedentes penales del condenado.
El tribunal mixto estuvo integrado por los vocales populares Emiliano García y Celestina Farías, y los jueces técnicos Martín O'Connor, José Luis Ennis y Jorge Novarino.
Para fijar el monto de la pena, valoraron un conjunto de agravantes presentados por la fiscalía durante el juicio.
Siete ampollas en dos madrugadas
Los hechos ocurrieron el 26 de diciembre de 2024 y el 5 de enero de 2025, las dos veces veces entre las 2 y las 6 de la madrugada, cuando había menos personal en la guardia.
Villarroel utilizó de manera ilegítima una llave para abrir una caja de seguridad amurada en el pasillo principal del hospital, de donde sustrajo un total de siete ampollas de morfina.
Uno de los puntos más graves para el tribunal fue el abuso de la función pública y de la posición de confianza, ya que, según consideraron y quedó demostrado, el acusado conocía en detalle las rutinas del hospital y actuó en los momentos más propicios, cuando su sector estaba más despoblado.
En uno de los episodios, además, llegó a revisar las pertenencias de una compañera para sacarle las llaves del lugar donde se guardaba la medicación.
A esa conducta la Fiscalía la calificó como una vulneración de la privacidad de la compañera del enfermero.
Cómo descubrieron al enfermero
La causa se inició por la denuncia del director del hospital, luego de que ya existieran faltantes de medicación sensible por falta de controles adecuados.
Tras esos antecedentes, el hospital había reforzado el protocolo de seguridad con la instalación de una cámara que apuntaba al lugar de guardado de estos insumos de la guardia.
Esa medida fue crucial para terminar denunciando al sospechoso, ya que las imágenes registradas, sumadas a algunas pericias, permitieron comprobar algo sobre lo que en el hospital no tenían muchas dudas. Que el responsable de los reiterados faltantes era García.
Qué mostraron las cámaras
Las filmaciones que presentó la fiscalía mostraban a Villarruel abriendo la caja durante la madrugada y utilizando su cuerpo para cubrir la maniobra.
En otros momentos, cuando manipulaba otros psicofármacos, no realizaba ese mismo movimiento frente a la cámara, algo que fue remarcado como un indicio contundente por la acusación, finalmente validada por el tribunal.
El tribunal también tuvo por acreditado que el enfermero accedió a las llaves que los médicos mantenían entre sus pertenencias personales dentro del área de enfermería, lo que habilitó la calificación de hurto agravado por el uso de llave sustraída.
La defensa había cuestionado la validez de las filmaciones y planteado su nulidad, pero sus argumentos fueron desestimados por el tribunal.
Indicios que respaldaron las imágenes
Pero además, las filmaciones no fueron analizadas de manera aislada.
Entre los elementos que además fueron considerados aparece una pericia escopométrica que identificó a Villarruel en esos registros audiovisuales.
También se incorporó el hallazgo en su teléfono de la foto de una ampolla de morfina, además de situaciones anteriores en las que, según lo dado a conocer durante el juicio, había intentado conseguir el medicamento de manera informal.
Otro elemento de peso fue lo ocurrido después de que, ante las sospechas, Villarruel fuera apartado de las guardias. No volvieron a detectarse faltantes de morfina.
Qué hizo con la morfina: un misterio
Según explicó el fiscal González, el destino final de la medicación sustraída por el enfermero nunca pudo determinarse.
"Las ampollas de morfina nunca aparecieron, así que no sabemos dónde terminaron", aseguró.
Esa situación, sin embargo, no impidió la resolución condenatoria del tribunal, que consideró que la suma de indicios era suficiente para declararlo culpable.,
Esa sentencia se definió el 24 de agosto de 2026 y ocho días después, este jueves, se dio a conocer la pena que deberá cumplir el enfermero..
Un insumo crítico para la salud pública
Al fundamentar la resolución, el tribunal remarcó la gravedad institucional del hecho.
La morfina es un medicamento opiáceo de disponibilidad restringida, esencial para el alivio de dolores agudos en las urgencias hospitalarias.
Al sustraerla, los responsables de dictar sentencia consideraron que Villarroel no solo cometió un delito patrimonial, sino que redujo la reserva sanitaria del servicio de emergencias.
El tribunal concluyó que los funcionarios públicos que delinquen en sus funciones merecen "un plus sancionatorio", lo que fundamentó la inhabilitación por cinco años.
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