Santa Cruz se prepara para la llegada del "bicho caníbal" que arrasa con los campos
El Consejo Agrario Provincial activó un plan de emergencia para combatir la tucura sapo, un insecto voraz que emerge en primavera y puede devastar pastizales enteros.
La tucura sapo, conocida popularmente como el "bicho caníbal" por su capacidad de devorarse entre sí cuando escasea el alimento, vuelve a encender las alarmas en Santa Cruz. Este insecto endémico de la Patagonia que tuvo una explosión poblacional hace un año en la provincia, representa una amenaza directa para la economía regional al alimentarse de cultivos, forrajes y pastizales naturales.
Por eso, en esta ooportunidad,el Consejo Agrario Provincial (CAP) puso en marcha una estrategia integral de monitoreo y control para anticiparse a lo que podría ser una nueva temporada crítica.
Adrián Suárez, presidente del organismo, enfatizó que "la prevención comienza con el monitoreo temprano" y destacó la necesidad de capacitar y acompañar a los productores rurales.
Plan de acción en Santa Cruz
Las medidas implementadas por el CAP incluyen tres ejes fundamentales. Primero, el monitoreo de huevos mediante la identificación de orificios en el suelo y el registro de las condiciones del sitio. Segundo, la detección de ninfas y adultos a través de recorridas cada 10 días para estimar la densidad poblacional.
El tercer componente es el control temprano con productos autorizados por SENASA, aplicados mediante motomochilas, pulverizadoras o cebos específicos. La estrategia prioriza intervenir durante los primeros estadíos de la plaga, cuando su control resulta más efectivo.
En este escenario, el organismo informó que ante cualquier hallazgo, los productores deben reportarlo inmediatamente a través de la App Alertas SENASA, al INTA o a las delegaciones del CAP, para de este modo coordinar una respuesta rápida.
La tucura sapo no solo compromete la rentabilidad de los establecimientos agropecuarios, sino que provoca daños a largo plazo en el suelo y la vegetación. Su carácter voraz y caníbal puede alterar el equilibrio de los ecosistemas rurales, dificultando la recuperación posterior de los campos.
Durante la última década, esta plaga protagonizó varias invasiones devastadoras en la región. En Chubut, los productores de la meseta alertaron repetidamente sobre su avance arrasador. "Se comen todo, no dejan nada verde", denunciaron en 2022 cuando se produjo un estallido poblacional del “bicho caníbal” que inundó las redes de imágenes del impactante fenómeno.
En Santa Cruz, en tanto, el año pasado se viralizó un video que mostraba miles de tucuras cubriendo completamente el suelo, generando alarma entre especialistas y comunidades rurales. Las imágenes mostraban la magnitud que puede alcanzar la plaga.
El comportamiento caníbal que la hace única
El apodo de "bicho caníbal" surge de un comportamiento particular de este insecto: cuando el alimento vegetal escasea, las tucuras sapo se alimentan entre sí. Este hábito, fue observado durante distintos brotes, y según explican los especialistas intensifica la agresividad de la plaga y complica significativamente su control.
Aunque su dieta principal es vegetal, el canibalismo les permite sobrevivir en condiciones adversas y prolongar su permanencia en los campos, hasta que encuentran condiciones para propagarse nuevamente. Es ahí cuando afectan tanto la disponibilidad de forraje para el ganado como el equilibrio natural de los ecosistemas.
Los brotes severos de 2022 y 2023 en la meseta de Chubut y en distintas localidades de Santa Cruz generaron videos virales de enjambres masivos. En esa oportunidad, llamó la atención que aparecieron en lugares donde anteriormente no se las había registrado.
"Se comió todo, arrasa con lo que tengas, el campo está destruido, no queda nada, ningún animal come como la tucura sapo", relató entonces la productora ovina Patricia Mac Lean a La Opinión Austral.
Aunque sean similares en apariencia, la tucura sapo no es una langosta sino un tipo de saltamontes con características distintivas. A diferencia de las primeras, no desarrollan alas ni pueden volar grandes distancias.Entonces, mientras que las langostas forman grandes "mangas" voladoras, las tucuras se desplazan a los saltos, en grandes grupos terrestres.
Lo que tienen en común es que ambas son insectos herbívoros capaces de convertirse en plagas devastadoras para la agricultura.
Este insecto endémico de la Patagonia se encuentra principalmente en Chubut y Santa Cruz, aunque también habita en Río Negro y Neuquén. Puede medir hasta 5 centímetros de largo y presenta un ciclo de vida particular adaptado al clima patagónico.
Durante los meses más fríos permanecen bajo tierra en estado de huevo, pero cuando llega la primavera emergen como ninfas que se desarrollan hasta convertirse en adultas. A partir de ese momento se alimentan de diversas especies de plantas de la estepa patagónica, reduciendo la capacidad forrajera de los campos.
Valeria Fernández Arhex, investigadora independiente de CONICET del IFAB (INTA-CONICET), EEA Bariloche, explicó durante las plagas de 2022-23 que "es una especie nativa y por ello cumple importantes funciones en la dinámica ecosistémica y los daños resultan significativos cuando superan el umbral de 15 tucuras por metro cuadrado, algo que suele estar relacionado con condiciones climáticas como inviernos secos, con poca humedad bajo tierra que retraiga la proliferación de enemigos naturales de los huevos de tucuras, como hongos y bacterias".
Estallidos poblacionales cada tres años
La investigadora detalló que la tucura sapo tiene un ciclo anual de vida, pero cada tres años experimenta un estallido poblacional. En Santa Cruz corresponde se dio en el período 2024/25, mientras que en Río Negro y Chubut ahora se espera que vuelva para 2025/26.
En un año común hay 5 tucuras por metro cuadrado, pero cuando ocurren los estallidos la densidad alcanza entre 70 a 150 o más por metro cuadrado. "Aún no se sabe por qué se dan. Se está estudiando, pero es complicado", reconoció Fernández Arhex.
Las tucuras no solo invaden campo abierto sino que también penetran en edificios. En Santa Cruz emergen en septiembre y pueden observarse hasta enero-febrero, dependiendo del clima, ya que las temperaturas cálidas acortan su ciclo de vida.
Entre las alternativas de control, la investigadora mencionó el uso de aspiradoras especializadas. "Queremos probar una aspiradora de insectos, una técnica que se ha probado en otros países con buenos resultados, aquí una Pyme argentina está fabricando una", contó.
Ahora, el CAP insiste en que la clave reside en la acción temprana y la coordinación entre organismos técnicos, productores y la toma de conciencia en la comunidad rural. "Solo con un monitoreo constante podremos proteger los campos y garantizar una producción sustentable en Santa Cruz", concluyó Suárez.
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