Pfizer podría elevar para el próximo año su capacidad de producción de vacunas contra el Covid-19 para alcanzar un total de 3 millones de dosis, aseguró el CEO de BioNTech, Ugur Sahin.
En este sentido, Sahin señaló que actualmente Pfizer-BioNTech tiene un cartera de mil 300 millones de pedidos que se están procesando, además de sostener conversaciones con gobiernos de diferentes partes del mundo para la adquisición de dosis adicionales.
En este sentido, resaltó que la demanda de vacunas contra el Covid-19 está creciendo a nivel mundial, producto que los Estados desean eliminar el confinamiento para reactivar sus economías.
De igual manera, Sahin reiteró el compromiso de Pfizer-BioNTech por producir, durante 2021, más de 2 mil millones de dosis de la vacuna que, según diversos estudios científicos, produce una inmunidad cercana al 95 %.
Negociaciones abusivas
Sin importar que el mundo transita una de las peores pandemias que haya tenido la humanidad, la farmacéutica estadounindes Pfizer ha intentado imponer condiciones abusivas a los países de América Latina para poder venderles su vacuna contra el Covid-19.
Así lo reveló una publicación de la organización periodística The Bureau of Investigative Journalism (TBIJ replicada por la agencia RT en donde se demuestra como Pfizer pidió a los países colocar algunos de sus activos, tales como embajadas o bases militares, para avanzar en la negociación por el fármaco necesario para frenar la avanzada del Covid-19.
El caso de Argentina es uno de los más emblemáticos, ya que Pfizer durante las negociaciones no dejó de exigir condiciones provocando que la posible transacción se truncara.
De hecho el presidente Alberto Fernández aseguró que la farmacéutica pasó de los límites con sus exigencias
Asimismo, una fuente consultada por la citada publicación aseguró que entre los inesperados planteos, Pfizer le solicitó al país que contratara un seguro internacional ante eventuales conflictos. Y en diciembre, llegó la condición que terminó resquebrajando la negociación: pidieron que Argentina colocara sus activos en forma de garantía, algo que podía incluir inmuebles estratégicos y fondos del Banco Central.







