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La Mañana Luciana Muñoz

Dos años de la desaparición de Luciana Muñoz en Neuquén: las voces que todavía esperan escuchar su risa

Los duros testimonios que piden la aparición de la joven de Gran Neuquén Norte. Su mamá, su abuela y su mejor amiga esperan volver a verla.

—Mi hermana me sacaría a festejar. Lo dice convencida. Afuera pasan vecinos en auto o caminando tocando bocina, con las banderas de Argentina, gritando un gol infinito. Todos en el barrio Gran Neuquén llevan las camisetas de Lionel Messi. La hermana que la llevaría a los festejos se llama Luciana Muñoz Aguerre. Tenía 20 años cuando fue desaparecida el 13 de julio de 2024. Ahora está por cumplir 23, pasaron dos años y el Estado todavía no respondió dónde está.

Lila mira a su hija menor que le insiste.

¿Por qué no, si con Luciana cuando juega Argentina o River salimos a festejar?

—Y bueno, hija, yo no soy así, ¿Qué querés que haga? Lo dice con un nudo en la garganta. Piensa que a Luciana también le gusta llevar a sus hermanos al río.

En el hogar, también es irremplazable. Lila Aguerre la tuvo a los 14 años y se criaron juntas. “Mi mamá me decía 'es como si fuera mía y que ustedes fueran hermanas', nada más que siempre remarqué que yo soy su mamá y bueno, es algo que me falta, su risa, su espontaneidad, era como una rutina sentarnos a comer y largar una cargada, pelearnos un poco porque si no, no éramos nosotras”.

Las mujeres que la buscan y organizan una nueva movilización desde el monumento San Martín hasta la Casa de Gobierno de Neuquén se niegan a hablar de ella en pasado. Acompañadas por organizaciones feministas y de izquierda, sostienen un reclamo que no se detuvo en estos dos años: denuncian demoras, cuestionan la investigación y viajaron hasta Buenos Aires para impulsar una campaña nacional. "Queremos que la foto de Luciana esté en todo el país", repiten.

La persistencia de ese reclamo tuvo un efecto concreto: el Ministerio de Seguridad de la Nación nacionalizó su búsqueda y fijó una recompensa de 10 millones de pesos para quienes aporten información que permita dar con su paradero. Entre los fundamentos de la medida se contempla que su desaparición podría estar vinculada a la trata de personas, un delito federal que es una grave violación a los derechos humanos que implica captar, transportar y explotar a una persona con fines sexuales, trabajo forzoso o la esclavitud.

Luciana, la de la risa explosiva

Antes de abrir la puerta, la carcajada de Luciana ya está adentro de la casa de su abuela paterna, Mirta: “¿Cómo es? Loca, de llegar con la risa o a los silbidos". Acá llegó tu preferida, acá llegó Luciana, cómo te amo, abuela.

Antes de su desaparición, cada 8 de agosto la escena se repetía como un ritual. —Lo dejo a tu criterio- decía evocando a una famosa y haciendo chistes. "Preparábamos unas empanadas o un asadito. Mi hija le hacía una tortita. Bailábamos. Se armaba flor de cumpleaños acá, con todos nosotros nada más”, recuerda desde el comedor, con una foto de Luciana a los 2 años, cuando su joven abuela le ponía polleras porque le encantaban sus piernas gordas de bebé.

L. también extraña su risa y amorosidad. Se conocieron hace diez años en el barrio de Luciana a través de otras amigas hasta que al año siguiente, en 2017, se fueron juntas a Las Grutas. “La invité y la llevé a conocer el mar, a partir de ese viaje nos hicimos muy amigas, después ya estuvo viviendo un tiempo conmigo y conoció a toda mi familia, entonces la adoptaron como una hija más y pasamos a ser hermanas”, cuenta.

Está sentada en un banco de una plaza del oeste, pero no aquella donde siempre compartían juntas. “No fui más a esa plaza porque era como nuestro lugar de despejo”, dice quien decidió hablar después de dos años, pero protegiendo su identidad, apareciendo de espaldas en ante LM Neuquén.

L. es la mejor amiga de Luciana.

L. es la mejor amiga de Luciana.

Desde que la familia insistió, la Fiscalía Federal investiga la desaparición de Luciana como el delito de trata de personas con fines de explotación sexual o laboral. Cualquier dato puede aportar a dicha causa, cuando también están latentes otras 15 hipótesis de qué sucedió con Luciana.

La búsqueda ocurre sobre un escenario alarmante. Entre 2015 y 2024 se registraron en Argentina 100.268 denuncias por personas desaparecidas o extraviadas. En Neuquén el promedio anual es de unas 650. El Sistema Federal de Búsqueda de Personas advierte además que, cuando las desapariciones están vinculadas o tipificadas como trata con fines de explotación sexual, más del 85% de las víctimas son mujeres, niñas y adolescentes en situación de vulnerabilidad.

Luciana, estudiante desaparecida

Aunque la nombré cada viernes a la noche nunca levantó la mano, ni entregó su trabajo práctico. Hacía ya más de un año que Luciana seguía desaparecida. Aún así pronuncié su nombre y apellido incluído en la lista de estudiantes del tercer año de la secundaria en el anexo del CPEM 76, a la vuelta del hospital Heller.

El silencio en la falta de respuesta nos asfixiaba dentro del aula y, a veces, alguien pedía que la dejara de nombrar. Para una clase les pedí que construyeran una noticia sobre una conferencia de prensa en el SUM de la escuela. Terminé mi suplencia, y a fines de 2025 le entregaron el diploma a la familia.

"Ella es estudiante del CPEM 76 y del sistema educativo de la provincia de Neuquén. No va a desaparecer su nombre", dice Nancy, quien fue directora en aquel momento. Incluso, señaló que cuando armaban la lista de seguimiento de quienes aguardaban el titulo y quienes debían materias, la vicerrectora Magdalena puso al lado de su nombre 'Nos falta'". Desde entonces, todas las notas formales que envían dicen 'Nos falta Luciana' y afirman que va a seguir así hasta que aparezca.

La escuela desde el principio impulsó el reclamo: “Hicimos un abrazo al anexo. Caminamos cinco cuadras con los estudiantes, pegamos carteles y de repente teníamos siete móviles alrededor cuando solamente íbamos a decir que en el CPEM 76 faltaba una estudiante”.

"Nosotros tenemos muchos estudiantes en situaciones de vulnerabilidad, por violencia de género, o a través de distintas situaciones y cada tanto aparece la búsqueda de un estudiante. Pero nunca nos imaginamos que esta desaparición iba a ser permanente, dos años. Era y es inimaginable. Luciana en este momento está desaparecida, entonces hasta que no aparezca su cuerpo con vida o sin vida nosotros la seguimos buscando con vida. Y queremos que Luciana esté con su familia y pueda volver por la escuela y pueda organizar su proyecto de vida", Nancy Cisterna, ex directora CPEM 76. "Nosotros tenemos muchos estudiantes en situaciones de vulnerabilidad, por violencia de género, o a través de distintas situaciones y cada tanto aparece la búsqueda de un estudiante. Pero nunca nos imaginamos que esta desaparición iba a ser permanente, dos años. Era y es inimaginable. Luciana en este momento está desaparecida, entonces hasta que no aparezca su cuerpo con vida o sin vida nosotros la seguimos buscando con vida. Y queremos que Luciana esté con su familia y pueda volver por la escuela y pueda organizar su proyecto de vida", Nancy Cisterna, ex directora CPEM 76.

Nancy Cisterna, ex directora del CPEM 76.

Nancy Cisterna, ex directora del CPEM 76.

La costura de la enseñanza

A Luciana le gustaba visitar a su abuela costurera porque le arreglaba la ropa, como la vez que le pidió un cambio de cierre de una campera impermeable. Esa vez, también se llevó una lección de vida.

“Le mandé a sacar uno de los cierres con cuidadito y no me di cuenta que ella la estiró, entonces le quedó arrugado, y le digo 'ves, el que saqué quedó prolijo'. Esa anécdota tengo y me quedó grabada... porque ella se enojó y me dijo: 'No es tu culpa porque yo no sé hacer nada'. Le digo: 'Pero si vos sos chica... podés aprender todavía. Todos los días se aprende algo nuevo'.

Siempre le decía: “'Sos vos la que te tenés que poner una meta'. Y se la puso porque un día me llama y me dice 'te estoy haciendo caso, te quiero pedir otro favor: yo me quiero ir a vivir con vos, pero te voy a dar la alegría de que voy a estudiar' ”.

Hasta ese momento, Luciana había logrado pasar a segundo año en 2024, tenía pocas faltas y la meta de aprobar las previas de primero. Sus compañeras cuentan que se mantenía activa haciendo preguntas cuando no entendía, o para completar la carpeta, y les dijo 'ahora para las vacaciones de invierno nos vamos a poner al día'.

“No sucedió todavía, está abierto el expediente en la escuela para cuando ella regrese, porque no voy a perder la esperanza de que la vamos a encontrar y cuando aparezca puede seguir el colegio”, dice Mirta. Tenía la idea de estudiar abogacía pero también confesaba que, quizá el día de mañana, podría decidirse por otra cosa.

En la casa de su mamá la ropa de Luciana está guardada en un cajón del ropero. También sus anhelos: las carpetas de las materias que le ayudaba a completar dictándole mientras su hija escribía, el certificado de antecedentes penales y el curriculum vitae con la foto que quería entregar pronto para conseguir un trabajo.

“Meses y días antes de que ella desapareciera estaba preparándose porque quería ponerse a trabajar e independizarse, quería tener su lugar. No se pudo concretar y bueno, después vino su cumpleaños 21, el de los 22 y la verdad que te da mucha tristeza”, dice Lila.

"Merece ser encontrada y merece verdad"

“Ella me enseñó la valentía y entre las dos aprendimos lo que es la lealtad de una compañera, de una amiga. Nos defendíamos también mutuamente y nada, es una relación muy linda que teníamos, podíamos confiar una en la otra”, dice L. a quien no le es sencillo hablar de Luciana sin incomodar a la gente que no sabe qué decirle o hacer.

Justamente por eso decidió romper el silencio después de dos años. No para contar su dolor, sino para pedir que la búsqueda no se detenga. "Me gustaría decirle a la gente que no deje de difundir su foto, por más que haya pasado mucho tiempo. Ella merece que se siga viralizando para que la sigan buscando. Merece ser encontrada, merece verdad, merece justicia y merece que las personas que le hicieron esto paguen. Que no quede impune, porque ya pasaron dos años. Es mucho tiempo."

En este sentido, a pesar de no haberla conocido en persona, hay quienes pudieron conectar con la causa por la aparición de Luciana. “Es como si la hubiese conocido toda la vida, miré todos los TikTok que hizo para ver sus movimientos, a través de las miradas, sus gestos”, dice Veronica Tortosa, quien desde su estudio de tatuajes dice que podrían haberse conocido porque a Luciana le encantaban.

“Cuando vuelva vamos a ser buenas amigas”, asegura, mientras prepara las maderas para pintar un nuevo mural por los dos años de su desaparición. Después de hacer el primer dibujo que acompañó las marchas y tallar la madera para un cartel apostado en la rotonda de 1º de mayo y enero, reflexiona cómo puede seguir apoyando la búsqueda.

“Me levanto y me acuesto pensando qué acción hacer para poder seguir visibilizando para que no se muera la causa, porque todavía no hay nada claro. No está viva, no está muerta, entonces el arte rompe barreras para decir 'Che, pa, despertate'. No puede ser que van a ser dos años y que Luciana no esté, y hoy es Luciana, pero mañana puede ser tu Luciana”, asegura.

Durante estos dos años de acompañamiento, Verónica se hizo amiga de Lila y de Mirta: “No sé de dónde sacan fuerzas a veces porque vos las mirás y decís 'Uf'. O sea, llegar a tu casa y no tener la píldora de la sonrisa, la del humor, la de las rabietas, o sea, debe ser re loco”.

Verónica, artista. Prepara otro mural que pide por la aparición de Luciana.

Verónica, artista. Prepara otro mural que pide por la aparición de Luciana.

Para Mirta, el paso del tiempo le ayudó a entender cómo llevar el dolor de la ausencia de su nieta. “Por las noches sentía un patatún en la cabeza, el corazón latía demasiado fuerte y siempre me decía 'no me tengo que morir porque tengo que buscar a Luciana. Dios, tiene que aparecer, no dejes que me muera'”, cuenta.

Dice que le hace daño tener conciencia de que con la familia fueron a lugares donde creen que Luciana pudo estar secuestrada con personas que sospechan. “El 18 estaba en la casa del novio. Ese es el reproche mío, no habernos quedado ahí, cuidando que no la trasladen. Es que nosotros estábamos creyendo que nos la iban a devolver. Da bronca porque la Policia y Fiscalía no resguardaron. Al contrario, la Policía no nos ayudó en nada. Cuando entraron a la casa del novio encontraron una mancha de sangre y el papá de Luciana quiso que cotejaran con su sangre, el fiscal Azar lo echó, lo insultó y le dijo que lo iba a meter preso. Cuando fui a la comisaría 18, un oficial, Maldonado, me dijo que no vaya a molestar”.

Después de la recaída de su salud -estuvo al borde de un ACV- hizo un click: “Yo sola me saco, pienso en Luciana todos los días, pero de decir 'hoy no te des tanta manija', porque estamos quedando las dos solas con Lila”. Entonces empezó clases de tapicería y comparte mates con sus compañeras. También tapizó sus muebles con telas coloridas y le regalaron una cachorra a la que dedica tiempo enseñándole cómo comportarse.

Mirta Muñoz, abuela de Luciana.

Mirta Muñoz, abuela de Luciana.

Con el paso del tiempo, la amiga de Luciana descubrió que empezó a temer otra pérdida: "Me da miedo olvidarme de su voz, olvidarme de su olor. Lo que más duele es pensar que quizás no la vuelva a ver", dice. Sin embargo, enseguida suma otro pensamiento: "Sigo firme en su búsqueda. Todavía tengo fe de que pueda aparecer, sigo firme a nuestro amor de amigas”.

Recuerda que se veían todos los días. El abrazo que se dieron el 12 de julio de 2024, el día antes de que Luciana fuera desaparecida, tuvo más intensidad.

"Nos íbamos a ver al día siguiente pero ella me dijo: 'Igual un abrazo'. Me abrazó tan lindo... Como si las dos supiéramos que no nos íbamos a ver más. Yo todavía puedo sentir el olor de su perfume cuando pienso en ella y lo tengo cada vez que pienso y me da ese miedo de perder eso, su voz, no acordármela.

A dos años de la desaparición, mientras el Estado todavía no respondió dónde está Luciana, las mujeres siguen hablándole en presente. Mirta imagina el momento del reencuentro una y otra vez: "Quiero decirle que te busqué y que te encontré. Abrazarla, abrazarla y abrazarla. Sé que lo voy a hacer."

Lila Aguerre, mamá de Luciana.

Lila Aguerre, mamá de Luciana.

Lila también anhela el reencuentro con el perfume de su hija: "Me muero de ganas de abrazarla. Aunque no hablemos nada. Quiero sentir su olor otra vez. Decirle que la amo".

L., la mejor amiga y hermana elegida, carga con otra promesa: "Quiero que sepa que desde el primer día estuve para ella. Que nunca le fallé. Que la voy a buscar hasta encontrarla. No puedo dejarla ir. Porque siempre pienso: '¿Y si ella me está esperando? ¿Y si está esperando que yo llegue?' Ella sabe que soy su amiga. Y sabe que la voy a buscar hasta lo último".

Tras dos años de la desaparición de Luciana Muñoz Aguerre, el tiempo no pudo desgastar la insistencia. Mientras el Estado no responda dónde está, la siguen nombrando en presente, la buscan en cada marcha, vuelven a pintar su rostro en un mural y comparten otra vez su fotografía para que nadie deje de preguntar por ella. Mientras el Estado no responda dónde está, la ciudad de Neuquén seguirá escuchando, en el lugar del silencio, el eco de la risa de una estudiante que todavía falta.

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