Investigan a otra empresa que estafó a decenas de neuquinos con el sueño de la casa propia
La empresa señalada es Dharma Construcciones. La Fiscalía de Delitos Económicos ya interviene e inició la toma de testimonios a los damnificados.
Una empresa constructora llegada hace pocos años a la región está siendo investigada por presuntamente estafar a decenas de neuquinos con la promesa de la casa propia. Las víctimas que se presentaron ante la Justicia ya superan las 10 pero prometen seguir llegando. Las cifras que se manejan en la investigación son millonarias y los dueños levantaron campamento y desaparecieron de la ciudad.
Lamentablemente, todo parece demostrar que es un delito que cada vez se vuelve más habitual en la región. Solo 24 horas atrás acusaron al sospechoso más reciente, Nicolás Alejandro Commisso, dueño de la empresa Compac Construcciones, por presunta estafa a 11 clientes por un monto global de unos 200 millones de pesos. Ese número, de todas maneras, se prevé que siga creciendo con el año de investigación que se le otorgó al fiscal Juan Manuel Narváez: tanto el del perjuicio como el número de víctimas.
En esta oportunidad, el caso que llegó a oídos de LMNeuquén involucra a otra constructora, conocida como Dharma Construcciones y que -de acuerdo a la investigación aun en curso- bajo la promesa de viviendas de steel frame, wood frame o de ladrillos, se quedó con los ahorros de decenas de clientes.
El abogado querellante de por lo menos unas 13 personas que figuran actualmente como víctimas en la causa, Federico Monzani, explicó a este medio que el derrotero de la causa inició a principios de este año, cuando un hombre se presentó en su estudio para iniciar una demanda contra la constructora, a la que le había pagado la totalidad del precio de la casa que quería que le construyeran, pero la obra no avanzaba.
El modo de trabajo de la empresa era simple: el cliente debía elegir el tipo de vivienda, y el plan de pago para iniciar el negocio. Las viviendas tenían un costo aproximado de 40 mil dólares y se debía abonar el 70 % del valor total para iniciar la construcción de la misma, que prometía estar finalizada dentro de los 180 días corridos desde su inicio. Todo esto se pautaba por un contrato que firmaban las partes al iniciar la relación comercial.
No obstante, este hombre notó que el tiempo se cumplió, pero de su obra solo estaban hechas las plateas, las bases de la vivienda. Al reclamar, recibió algunas excusas de parte de los representantes de la empresa, pero a pesar de su insistencia los avances nunca llegaron y mucho menos la entrega, por lo que se presentó ante el abogado.
Así, se inició un proceso de demanda por incumplimiento del contrato, pero al ahondar en la empresa y sus representantes, comenzaron a salir otros datos a la luz que pronto encuadraron la causa en una estafa.
"Preocúpense por vender"
La empresa constructora, que solía contar con oficinas hasta poco tiempo atrás en un edificio de calle Roca 150 -hoy se encuentra cerrada y la firma no responde a ningún intento de contacto-, aparentemente nació de la mano de dos hombres -yerno y suegro- oriundos de Córdoba, sobre quienes el Banco Central no cuenta con información crediticia. Legalmente, no son dueños de inmuebles, cuentas, nada. De manera que, demandándolos, no había manera de que la víctima recupere su dinero, ya que no cuentan con ningún tipo de bien declarado.
Los avances en las averiguaciones solo atrajeron más víctimas, al punto de que ya superan las 10 que se han presentado como querellantes y, según Monzani, siguen presentándose a pedir ayuda con su caso "a razón de una por semana". En la mayoría de los casos, se trata de personas que iniciaron sus contratos con la empresa entre fines de 2021 y mediados de 2022.
"Cuando empezaron a venir cada vez más y veíamos que el modus operandi era el mismo y que no había solvencia y que a todos les habían hecho, en el mejor de los casos, la platea nada más, dijimos esto es una estafa, es un esquema armado a fin de captar la plata de la gente", contó Monzani, quien representa a las víctimas junto a su hermano y colega Alejandro Monzani, y a Federico Jonsson.
Pero el reguero de deudas no pasa solo por las personas que soñaban con la casa propia, sino que habría otro conjunto de estafados: el dueño de un corralón que asegura le deben 40 millones de pesos por materiales que nunca abonaron, dueños de los departamentos que la familia entera de los representantes ocupaba en la ciudad y aseguran deben varios meses de alquiler, y hasta empleados que sostienen que nunca cobraron por sus servicios en la empresa.
Es que al indagar en quiénes eran las personas al mando de la firma Dharma, se logró llegar a todas estas personas, cuyo testimonio fue clave para terminar de determinar que todo habría sido una estafa desde el comienzo, y no simplemente una constructora con dificultades para cumplir con sus compromisos.
Algunos de los ex empleados, contratados para ofrecer las viviendas a interesados, fueron quienes confiaron que los tenían en negro, no les pagaban lo prometido y "recibían órdenes de mostrar fotos de casas construidas por otras empresas para captar a los clientes". Además, sostuvieron que ante los reclamos y cuestionamientos que comenzaban a llegar de los clientes con el paso del tiempo, la orden de los representantes era simplemente: "Preocúpense por vender".
El sueño destruido
Las viviendas, que en promedio eran de entre 80 y 100 metros cuadrados, no solo nunca fueron construidas, sino que de acuerdo a profesionales del rubro, eran ofrecidas a un precio "imposible". "Arquitectos e ingenieros sostienen un valor aproximado de 700 dólares por metro cuadrado construido, más la ganancia que debe recibir la empresa. Con lo cual eran muy baratas, pero si no sabés de construcción, te parece razonable", sostuvo Monzani en este sentido.
Es por ello que tanta gente vio en la empresa la esperanza de concretar su sueño, que actualmente es compartido por muchos y que en la crisis habitacional actual, parece cada vez más lejano.
"Mucha gente, para pagar la casa, pidió préstamos, plata prestada a familiares, vendió sus vehículos y utilizó todos sus ahorros. Ahora no tienen con qué devolverlo y encima no tienen su casa", expresó.
Las oficinas que tenían en calle Roca y el tratarse de un negocio familiar (varios miembros tenían distintos roles en la firma) también probablemente aportó a su credibilidad, lo que les permitió seguir sumando víctimas. "Todo daba una sensación de confianza, no se sabía todo lo que había detrás", opinó el querellante.
Por el momento, toda la evidencia reunida ya fue presentada a la Fiscalía de Delitos Económicos junto a las denuncias de las víctimas que se han presentado hasta el momento. El fiscal Narváez ya tomó intervención junto a su equipo y dos semanas atrás inició la toma de testimonios a los denunciantes.
Pronto, se espera tener una formulación de cargos contra los responsables.
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