Otorgan prisión domiciliaria al empresario condenado por abuso que fingió un ACV: "¿Quién va a dar explicaciones si se escapa?"
El hombre de 68 años abusó de su hijastra durante 19 años y quedará preso en un barrio privado. El abogado de la víctima fue tajante: "Va a ir a su casa y se va a escapar".
El empresario condenado por abusar sexualmente de su hijastra durante 19 años quedará con prisión domiciliaria en un barrio privado de Neuquén, en lugar de cumplir con prisión preventiva, como lo estaba desde el 2 de julio. Se trata del hombre de 68 años que fingió un ACV para evitar el proceso judicial.
La decisión se llevó adelante este miércoles a la mañana en una audiencia de revisión. El Tribunal de Impugnación compuesto por los jueces Mauricio Macagno, Federico Sommer y Liliana Deiub tomó la decisión por unanimidad.
Desde el 8 de mayo, el empresario permaneció con prisión domiciliaria hasta el 2 de julio, cuando fue declarado culpable y se decidió que cumpla prisión preventiva en una Comisaría. La medida cautelar está vigente hasta el 8 de agosto. Según lo expuesto por el abogado de la víctima, Carlos Caroselli, en la audiencia de esta mañana los magistrados "entendieron que no estaba debidamente fundamentado el cambio", de modo que dieron marcha atrás con la medida.
El cambio de prisión domiciliaria a preventiva fue impuesto por un juez de garantías y un Tribunal revisor que lo confirmó. Dicha modificación debe estar fundada en nuevos hechos que lo justifiquen. Mientras la fiscalía entendió que el nuevo hecho fue la declaración de culpabilidad, el Tribunal de Impugnación entendió que los argumentos no estuvieron debidamente explicados.
El fiscal jefe Mauricio Zabala pidió que se rechace el pedido de prisión domiciliaria y que se mantenga la preventiva, al igual que Caroselli, quien fue tajante tras la decisión de los jueces. "Hoy tenemos temor de que se escape porque no tiene nada para perder, se corta el dispositivo y se va a ir", manifestó a LM Neuquén. "Si mañana se llega a escapar, ¿quién va a dar explicaciones?", insistió.
Caroselli marcó su respeto por los principios constitucionales de defensa (ya que el proceso judicial no concluyó y todavía no se impuso una pena al abusador), pero dejó en claro: "Esa inocencia, a medida que avanza el tiempo, se va desgastando y se va fortaleciendo la teoría de la querella y la fiscalía. Siempre respeté los principios, pero me parece que llevarlas hasta el extremo con una persona con un delito tan grave encima, que fue investigado por dos años y medios y tuvo semejante resolución, las garantías tendrían que tener mas flexibilidad". Y afirmó: "Ya tiene una sentencia de culpabilidad, se ha fortalecido el peligro de fuga a nuestro criterio".
El letrado aseguró que, en disconformidad con la decisión, impugnará la medida y llevará el caso ante el Tribunal Superior de Justicia (TSJ) "para que no quede como un precedente".
El caso tiene una de las expectativas de pena más altas por abuso sexual en la provincia. El abogado adelantó que pedirá 35 años de prisión.
Cinco cuadernos ayudaron a probar los abusos sexuales del empresario que fingió un ACV
En el final del emblemático juicio contra el empresario, los 12 integrantes del jurado popular pidieron revisar cinco cuadernos aportados como prueba. Cuando regresaron a la sala, el veredicto fue unánime: culpable.
Estos cuadernos sobrevivieron al silencio y ocultamiento. Estuvieron guardados durante más de 20 años en la planta alta de una casa de un barrio privado de Neuquén, dentro de un armario que los investigadores terminaron abriendo con una orden judicial.
Durante el juicio se transformaron en una de las pruebas más contundentes para acreditar la teoría de la fiscalía: que J.R. (cuyo nombre completo no puede darse a conocer como parte del resguardo a la víctima) construyó un sistema de manipulación que le permitió abusar sexualmente de su hijastra desde que tenía 7 años hasta los 26.
Durante las diez jornadas del juicio, la fiscalía no describió los abusos como hechos aislados, sino como parte de un sistema construido durante casi dos décadas. Cuando en realidad le generaba un daño psicológica y físico espeluznante, su padrastro se hacía pasar por un médico con poderes espirituales.
El contenido exacto de los cuadernos no puede ser develado por protección a la víctima. Durante el juicio, la prueba fue incorporada por una efectivo del Seguridad Personal de la Policía quien indicó qué dice cada uno de los cuadernos. A su vez testigos declararon sobre la existencia de los cuadernos y el contenido.
En su alegato de apertura, Breide Obeid definió al acusado como "un manipulador". Todas las pruebas aportadas dieron cuenta de que había creado un universo propio, con reglas que imponía puertas adentro de la familia que había que mantener bajo secreto, clave para mantener silenciada a la víctima.
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