Ruso Auer: la precaria pericia que llega a juicio
Uno de los cuatro acusados por el crimen de Miguel “Ruso” Auer llegará al juicio por jurados con una pericia bastante desprolija de acuerdo a los protocolos de los expertos del Conicet. La calidad de la evidencia es clave en estas instancias donde un jurado popular definirá la suerte que correrá cada uno de los implicados en el homicidio del agenciero.
El crimen del Ruso Auer ocurrió el 24 de octubre de 2022. Jorge Falconi, Gabriel Castro y Jorge Sosa serán juzgado como autores de los delitos de tentativa de robo agravado por la utilización de un arma de fuego y homicidio triplemente agravado por la utilización de un arma de fuego, por el concurso premeditado de dos o más personas y por criminis causa, es decir, con el fin de ocultar o por no haber podido llevar adelante el delito inicial (el robo). Mientras que Miguel Livello está acusado de participe necesario.
Para dicho juicio, que seguramente atrapará la atención de muchos, hay 44 testigos, entre ellos, este periodista.
Al frente de la acusación estará el fiscal jefe de homicidios Agustín García, mientras que los acusados serán defendidos: Jorge Falconi por Carlos Tejeda; Gabriel Castro por los abogados Elio García y Maximiliano Gómez, mientras que Jorge Sosa y Miguel Livello por Ricardo Mendaña y Melina Pozzer.
La pericia
El pasado 18 de marzo LMN publicó “El Ruso Auer, en la cueva de la traición”, una investigación donde se contaba que “el crimen del agenciero tiene una trama trepidante que ocurre en el submundo financiero neuquino, con personajes oscuros y riesgos asumidos. Nada fue al azar”.
Dicho artículo generó varias reacciones. Por ejemplo, el defensor Tejeda citó a este periodista como citado como testigo. Aún no entendemos la pertinencia del testimonio en juicio. Pero sigamos.
Otra de las reacciones fue mucho más inmediata. Posterior a la publicación, el abogado Elio García que defiende a Gabriel Castro nos contactó para dar a conocer una pericia que supuestamente demostraba que su cliente es inocente.
García afirmó que no es Castro el que aparece en la cámara de seguridad de la oficina del Ruso y tampoco su voz sería la que recuperaron de un audio de WhatsApp del celular de la víctima.
En la investigación de este medio, ya se había mencionado la existencia de dicha pericia, pero ahora la acercó la parte interesada por lo que se pudo dialogar con el defensor García y con el perito en Criminalística Enrique Prueger conocido a nivel nacional, entre otros, por el esclarecimiento del caso del soldado Carrasco que puso fin al servicio militar obligatorio en el país.
Así fue como una semana después, el 25 de marzo, publicamos “El Ruso Auer y el juego de las diferencias”, donde develamos la pericia realizada por Prueger e incluso objetamos algunos aspectos de la misma que obviamente no agradaron al reconocido perito.
Por ejemplo: la imágenes que se comparaban de Castro y el autor no tenían el mismo ángulo. Incluso, aclaramos que se podría haber ensayado hacer una reconstrucción, con las autorizaciones judiciales del caso, para que el hombre que está peleando por su inocencia pudiera tener mejores herramientas para defenderse.
Es decir, lo podrían haber trasladado al lugar del hecho, haberlo parado en la puerta de la oficina de Auer y replicar la imagen con la misma cámara de seguridad.
Eso habría permitido comparar el rostro con la utilización de la misma cámara y hasta se podrían haber comparado las siluetas.
Respecto del audio, no pudimos acceder al mismo para escuchar ambas voces aunque en la pericia había un informe del que obviamente no podíamos hacer ninguna apreciación.
Lo cierto es que tan lejos de la realidad no estábamos.
A las pruebas
Para llegar a juicio se realiza una audiencia en la que se entregan las evidencias definitivas del caso que serán expuestas ante el jurado popular que debe juzgar a los cuatro acusados.
En dicha audiencia, la fiscalía mostró los protocolos que utilizan los expertos del Conicet para realizar dichos peritajes. En ellos, se explica cuál es el método para obtener los elementos que sirven para contrastar en una pericia.
En el caso de Castro se debía hacer una pericia de imagen y de voz. La muestra, que la tiene que realizar un profesional en un ambiente controlado, con equipos y técnicas muy concretas, la realizó el abogado defensor Elio García. De hecho, confesó en la audiencia que utilizó su celular para hacer la foto en la comisaría y luego grabó la voz de Castro y con ese material Prueger concretó la pericia.
En medio de una grotesca situación, Elio García y Enrique Prueger quisieron presentar una ampliatoria de la pericia, cosa totalmente irregular en esta instancia porque las partes deberían llegar a la audiencia conociendo todo de antemano.
El juez de la audiencia, Mauricio Zabala, comprendió la precariedad de la evidencia y lo bizarro de la situación, por lo que ante la objeción de la fiscalía no dejó que se incorpore la ampliación, pero permitió que la pericia llegue a juicio.
Ahora, cuando ante el jurado popular quede en evidencia toda esta situación, la pericia con la cual Castro busca desligarse del crimen será prácticamente obsoleta porque su rigor es poco serio.
No obstante, la fiscalía cuenta con pericias claves realizadas por expertos respetando los protocolos del Conicet.
La teoría del crimen del agenciero
El 24 de octubre de 2022, Gabriel Castro, Jorge Falconi y Jorge Sosa ingresaron a la oficina en la que el Ruso Auer realizaba operaciones de cambio de dinero. Lo que se conoce como cueva financiera.
En las afueras, Miguel Livello los esperó en una de las dos camionetas, en las que habían llegado al lugar. Para el fiscal Agustín García, "el papel desempeñado por este último fue fundamental en el desarrollo del plan".
Es que, a partir de una relación de confianza previa, fue Livello quien le presentó al Ruso a Castro, que simuló estar interesado en cambiar unos dólares.
Ese día cada uno de los cuatro acusados desempeñó un rol. Castro "continuó con un personaje ideado días atrás, cuando conoció a la víctima, utilizando un bastón, lentes de lectura y una boina"; Falconi "se colocó un parche en el ojo y lentes y en una mochila, transportó un inhibidor de alarmas; y Sosa "llegó vestido con un traje oscuro y lentes de sol".
Luego de que Castro se anunciará en el edificio, la víctima lo dejó pasar, sin saber que venía acompañado. Así, los tres subieron por el ascensor, pero solo Castro llegó al piso de la oficina, los otros descendieron en la planta superior y esperaron a que Auer le abriera la puerta a su cómplice.
En ese lapso, Falconi acondicionó el inhibidor de alarmas y Sosa sacó un arma, calibre 40, y la preparó para disparar.
Cuando Auer abrió a Castro, observó a dos personas que se venían sobre su humanidad por lo que intentó sacar un revolver que llevaba en la cintura, pero Sosa le efectuó dos disparos que lo dejaron gravemente herido y lo sentenciaron a muerte al Ruso.
Tras los disparos, todos escaparon del edificio y huyeron en los vehículos en los que habían llegado. Luego, desplegaron el plan de fuga que incluyó viajes a Viedma, Buenos Aires y Mendoza y cambios de teléfonos.
Un gran trabajo investigativo realizado en conjunto por la fiscalía y el Departamento de Seguridad Personal de la Policía, sirvió para detenerlos, acusarlos y llevarlos a juicio.
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