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La Mañana Challaco

Por cinco vecinos, Challacó se resiste a los fantasmas

La privatización en los '90 cerró las producciones y se fueron casi todos del pueblo. Ahora la falta de agua es la nueva amenaza en Challacó.

Challacó tuvo universidad, agua y petróleo. Llegaron a vivir 3000 personas, pero todo se desplomó en la década de los 90. Las privatizaciones de los dos sectores productivos sentenció a que se convierta en un pueblo fantasma, al que solo cinco vecinos están resistiendo y continúan viviendo en las pocas construcciones habitables.

Sebastián “Falucho” Rondanina tiene 40 años y es uno de los custodios del pueblo. Gracias a él y a sus cuatro vecinos este paraje, que en mapuche significa olla de agua, no está en la lista de localidades abandonadas. “Pero justamente eso es lo que hoy nos preocupa: la falta de agua”, aseguró.

El cambio climático que durante este invierno trajo problemas en los cerros, por la falta de nieve, y en los ríos, por la falta de caudal, ya preocupa también en Challacó. Durante los anteriores veranos ya habían sufrido la sequía, pero en este 2022 podría ser “uno de los peores”.

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Ese es el nuevo problema que se suman a la historia que sacudió a sus vecinos. Es que las privatizaciones del tren y de la empresa estatal YPF generaron el cierre sus operaciones en este paraje, lo que produjo desempleo y el éxodo de casi toda la población.

Los únicos que se quedaron son los abocados a la ganadería, más específicamente a la cría de chivas. “Pero bueno, todo se hace difícil ”,dijo, al describir que el almacén más cerca lo tienen en Cutral Co, a unos 35 kilómetros aunque “prefieren” ir a Senillosa -a 50 kilómetros- porque tienen precios más baratos.

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Suelen hacer compras una vez por mes y racionarla, aunque desde que arrancó la pandemia su rutina cambió. No solo porque debieron organizar los días que podían ir a comprar según el DNI y demás restricciones, sino que la venta de las chivas cayó drásticamente durante la cuarentena. Al no haber reuniones sociales, el ingreso económico de los crianceros bajó y Falucho tuvo que “hacer malabares”. “No te digo que volvió el trueque, pero casi. Tuvimos que salir a buscar precios y se complicó todo”, agregó.

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Si bien actualmente la venta de chivos no llegó a ser a similar a los números pre pandemia, los cinco vecinos se organizaron para buscar soluciones para el problema del agua. “Yo tengo un tanque grande de agua, pero pero no me aguanta para todo el verano. O bien tenemos que buscar algún camión de la muni o de algún lado que nos traiga agua o bien la idea es comprar una bomba entre todos los vecinos y ponerla en un antiguo pozo que había hecho YPF. Esta última creo que es la mejor, pero bueno, hay que organizarnos”, planteó.

Es que la sequía no solo afecta al consumo entre los vecinos, sino también al de las chivas. Solo Falucho tiene 200 chivas madres y ese número se podría duplicar para diciembre. “Es complicado, pero bueno, le vamos a buscar solución”, aseguró, al aclarar que, más allá de los problemas y de las complicaciones, Challacó es su lugar y la tranquilidad de ahí no la cambia por nada.

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---> Challacó: de la prosperidad al éxodo

Según contó el papá de Falucho a este medio, en 1913 llegó el tren a Challacó. Relató que, por aquellos años, ya un centenar de familias ya vivían en la colonia ferroviaria. En 1941 se descubrió el petróleo y “todo comenzaría a ser más próspero”.

La civilización se fue formando al costado de la vías del tren y sobre el petróleo que se encontró. La construcción de la sociedad se observa en las ruinas que aún se mantienen de pie y que el vandalismo no pudo robar. Actualmente, esos edificios no tienen techo, ni ventanas ni puertas y sus paredes están pintadas con frases, nombres y hasta insultos. “Es una lástima que hayan robado tanto, encima lo que más enojo da es que lo hicieron de maldad. Porque mucho lo tuvieron que romper para sacar y seguramente no les sirvió para nada”, contó.

Según desarrolló la escritora Orietta Favaro, el éxito del descubrimiento de petróleo en el territorio neuquino no radicaba precisamente en el poder productivo de la napa hallada, sino en la importancia del hecho en sí, ya que observando desde el punto de vista geológico, los yacimientos resultaban de incalculable valor. “Entre 1927 y 1935 no se descubren nuevas estructuras, hasta que en marzo de este último año se ubica el yacimiento Bajo los Baguales, en 1938 Avanzada Norte y Minas Chita; por último, Senillosa en 1940 y Loma Negra al año siguiente. Sin embargo, la baja producción petrolífera de los yacimientos ponía en peligro la existencia de la Administración Plaza Huincul, en la crisis energética del país, debido a la escasez de combustibles líquidos derivados del petróleo y de carbón mineral. Ello motivaría el almacenamiento de granos y su utilización como combustible en hogares con uso de calderas”, detalló.

Cuando ya se estaba pensando en levantar la administración, la empresa estatal encuentra petróleo en Challacó en diciembre de 1941. Con este descubrimiento no sólo se pudo continuar con la producción, sino que también fue estimulada a intensificar la exploración, cuyos efectos positivos no se harían esperar. “Todo ello redundó en beneficio no sólo de YPF sino también de los pueblos de Plaza Huincul y Cutral Co que dependían de los servicios que demandaba la explotación de petróleo, favorecidos más aún por el movimiento que generó la inauguración del ‘cargadero’ ferroviario de Challacó que permitía la evacuación de la producción de los yacimientos de Challacó, El Sauce, Cerro Bandera y Aguada Baguales, yacimientos descubiertos a comienzos de los años 1950”, escribió Favaro.

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Luego de descubrir petróleo, YPF construyó el campamento para los empleados. Llevó gas, luz y agua potable, mientras que Ferrocarriles Argentinos montó pabellones para los trabajadores, al costado de la estación. En 1965 se construyó la Facultad de Ingeniería con residencias para estudiantes de todo el país. Aspiraba a ser una ciudad modelo de la Patagonia con producción, conectividad y educación.

Las familias continuaron poblando Challacó, en el que la cantidad de habitantes llegó a los 3000. En 1982 fue cuando la familia de Falucho se estableció en la localidad. “Tengo grandes recuerdos de esos años y sobre todo con el tema del tren. Todo el tiempo llegaba gente a la estación, nada que ver cómo está ahora”, describió.

En 1993, se privatizó Ferrocarriles Argentinos y la estación quedó abandonada. Le siguió la privatización de YPF, lo que generó que el campamento siga el mismo rumbo. Ese, fue el principio del final. De un día para el otro, solo se podían mover a otras ciudades los que tenían auto propio y el trabajo escaseaba.

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Es más, hasta la facultad de Ingeniería, que se había establecido en Challacó, debió abandonar la localidad. "Con la nacionalización de la Universidad se decreta que todas las unidades Académicas deben tener asiento en las provincias de Neuquén y Río Negro, por lo que la Facultad tuvo que mudar sus instalaciones a la ciudad de Neuquén, primero funcionando en el centro Neuquino para luego transladarse a la barda. Un dato relevante es que los primeros ladrillos puestos en la Sede Central de Universidad (en la barda) fueron hechos por los alumnos de la Facultad de Ingeniería en Challacó, en el propio horno de ladrillos que habían construido y que también usaba maquinaria construida por alumnos y profesores. Ya en la barda se inician los profesorados en Física y en Química, para luego comenzar a abarcar la amplia rama de las Ingenierías", aclara en la página oficial de la UNCo.

El éxodo se generó de golpe y durante las últimas décadas solo quedaron un puñado de familias. “Los más jóvenes son los que se marchan a estudiar o a trabajar, y acá quedamos nosotros”, aseguró Falucho.

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---> ”La bandera de Challacó” que el COVID se llevó

El reconocido folklorista neuquino Ángel Rondanina, quien falleció por COVID hace algunas semanas, era la bandera de esta localidad. En su garganta y en sus letras la repetía con orgullo de dónde provenía y “llevó bien alto a Challacó”.

El artista estaba a la espera de un respirador y “no llegó”. Desde el 25 de mayo del 2021 "está ausente entre nosotros, pero dejó sus canciones y su energía”. “Él a donde andaba, volvía siempre a Challacó. Todos los conocían y nos hace mucha falta la verdad. Pero bueno, es otro golpe más”, dijo con cierto dolor.

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Una de sus últimas producciones publicadas por Rondanina en su canal de YouTube fue en enero de este año, cuando le dedicó un recitado a Cielo López, la joven de 18 años que fue víctima de femicidio en Plottier en septiembre del 2019. “Siempre pensaba en los otros, siempre. Y hoy no podemos parar de pensar en él”, expuso.

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Challacó fue sentenciada a ser un pueblo abandonado, pero sus vecinos resisten y recuerdan. Conviven con los escombros de la ilusión de 3.000 vecinos y siguen eligiendo su hogar. “No me imagino viviendo en lado”, sentenció Falucho.

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