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Por las estafas con vehículos no hay un solo gitano preso

Solo dos hermanos de la comunidad recibieron una condena en suspenso, mientras que la gran mayoría obtiene probations o arreglan antes de llegar a la justicia.

Las estafas con la venta de vehículos no son nuevas en Neuquén. Desde siempre, han existido aquellos que se han aprovechado de la ilusión de otros para alzarse con dinero fácil; pero lo que se sospechaba y hasta ahora no se confirmaba era que el 90% de las estafas de este tipo son llevadas adelante por integrantes de la comunidad gitana. Y lo que es más indignante, ninguno está preso. En los últimos años, solo dos hermanos recibieron una condena en suspenso; mientras que la mayoría recibí probations o son sobreseídos luego de pagarles a las víctimas.

El estafador busca hacerse de dinero fácil. Tienta a los compradores con precios económicos de vehículos en muy buen estado a través de las plataformas virtuales y al momento de realizar la transacción, cobra el dinero, pero alega que surgen problemas técnicos con el papeleo. Con esa excusa, retrasa la entrega, el comprador vuelve a sus pagos y se queda sin vehículo ni dinero. Una vez que cae en la cuenta de la estafa, denuncia en la Policía y allí comienza la investigación.

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Los nombres de los denunciados parecen repetirse como figuritas repetidas. Los investigadores los tienen identificados a todos y cuando una víctima cae a denunciarlos, inmediatamente los reconocen porque su cara aparece entre los registros. En caso de no estar, significa que alguien nuevo entró al negocio, pero a la larga termina siempre un pariente lejano.

Es que, en la comunidad zíngara, son unas cuatro o cinco familias las que se dedican a este trabajo, como le dicen ellos. “Dejanos trabajar”, les dicen a los policías cada vez que les cae un allanamiento por una nueva estafa. Si no es la casa de fulano, es la de mengano, pero incluso al revisar los propios registros de LM Neuquén, las viviendas donde la policía irrumpe ante una nueva denuncia, son siempre las mismas. Aquellas sobre calle Primeros Pobladores o Independencia, donde se asentó fuertemente la comunidad gitana hace varios años en la provincia. También hay otros que viven sobre Richieri o en otras zonas, pero quienes se dedican a “este negocio” se concentran en el Este neuquino.

Buscar compradores de afuera

Es sabido que, en otros lugares del país, así como del mundo la comunidad gitana se dedica a la compra venta de automóviles, pero sin estafar. "Allá donde vivo, los gitanos venden autos, pero no estafan", había confiado una víctima hace unos años a este diario, motivo por el cual había viajado hasta la capital neuquina para concretar una compra y termino siendo estafado.

El boom de las estafas a personas de otras provincias estalló con las plataformas virtuales de compra y venta. Antes, los negocios eran de manera local o a través de avisos de diario en otras provincias; pero llegó un punto que en Neuquén se “quemaron”. Como dice el dicho, “el que se quemó con leche, ve una vaca y llora” y no solo eso, sino que se lo transmite su experiencia a sus pares para que no caigan en la misma.

Las propias fuentes consultadas confiaron que la cantidad de estafas con víctimas de otras provinciales aumentaron de manera exponencial en la última década. “Cuando se les agotó el mercado acá, empezaron a buscar en otros lados y el uso de las plataformas digitales fue ideal para ello”, indicaron fuentes judiciales, donde tienen infinidad de causas.

La seña

El ardid es siempre igual. Publican avisos a precios tentadores, son contactados por el comprador, les dan detalles del vehículo en cuestión y les piden una seña para asegurarse la venta. Es esa seña, la que las víctimas no ven nunca más, porque al llegar a Neuquén nunca les dan el auto o camioneta en cuestión y deben volverse con las manos vacías con la promesa de ser contactados en los siguientes días para terminar el papeleo.

“La modalidad de seña es la que usan todos los gitanos. Algunos logran sacarle el resto del dinero cuando la víctima llega, pero luego, todos aluden algún problema con la transferencia”, confió uno de los investigadores. En la mayoría de los casos, los van a buscar a la terminal, luego los llevan a sus casas, donde los agasajan y les muestran el vehículo, incluso a veces, dan una vuelta para que los prueben.

Pero después viene el engaño. Un inconveniente con la oficina cerrada, a propósito, se demora en ir al Registro, o la falta de un papel, complica el cierre de la transacción y allí, el vendedor debe regresar a su hogar sin nada. En algunos casos, incluso, los estafadores les han pagado el pasaje de vuelta. Pero cuando se dan cuenta de la estafa les exigen que les regresen la seña, sin lograrlo.

Figurita repetida

Resignado, la víctima de una estafa sale de la vivienda del estafador. Los que se dan cuenta en el momento, consultan donde poder denunciar y caen al Departamento de Delitos Económicos; otros lo hacen al arribar a sus casas, donde tras pasar varios días, los inconvenientes continúan o simplemente nunca más les respondieron el teléfono.

Una vez ante la Policía neuquina, revisan los registros y encuentran el rostro de quien los estafó. “Nos dijo que se llamaban así y resultaron ser otros”, recordó una víctima cuando relató lo vivido a este diario el año pasado. A la larga o a la corta, los estafadores son los mismos. Los investigadores policiales y los fiscales los conocen de memoria. Apellidos como Costich, Esteban, Traico o Sasma, entre otros, se repiten. No es que sean las mismas personas siempre, pero todo queda en familia.

Sino es el hijo, es el padre, el primo segundo y así. Muchos de los vehículos están registrados a nombres de las gitanas y otros aún figuran como de las concesionarias. Es que, la compra es legal, pero la venta nunca lo es. Solo en un 5% de las ventas, los gitanos firman los papeles, pero en el resto, aún los compradores siguen esperando. “¿Para que queres papel, sino lo vas a envolver?”, otra frase conocida.

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Los casos de estafa de gitanos son una constante en la región.

Los casos de estafa de gitanos son una constante en la región.

Falta de papeles y arreglos

Uno de los grandes obstáculos para los investigadores y la justicia es poder demostrar que esa persona que las víctimas señalaron fue quien los estafó al no haber papeles. En la gran mayoría de las veces, los compradores entregan dinero en mano sin ningún tipo de comprobante y ahí es donde comienza el trabajo fino de cruces telefónicos, fechas y otros artilugios policiales. Otros presentan los comprobantes de las transferencias realizadas como señas y con eso ya hay un hilo del que tirar.

El camino es largo. A veces, reunir todas las evidencias para llegar a una formulación de cargos puede demorar hasta seis meses y otras es mucho más rápido. Lo importante es que los acusan de estafas, aunque lo indignante es que una minoría termina sentenciada.

En el camino, entre la recolección de pruebas, la formulación y llegar a una condena, los estafadores van a tratar de zafar. Una vez que su nombre quedó manchado, necesitan limpiarlo para poder seguir trabajando. Así buscarán arreglar con la víctima para que no prosiga con la denuncia penal y quedar limpios en los registros judiciales.

“El grave problema que tenemos es que en el medio te arreglan”, confió una fuente judicial y así, llegan ante el juez para decir que ya el asunto está saldado y que la víctima no quiere continuar. La persona recibió un resarcimiento, que por más que el dinero ya perdió valor, lograron algo.

Otros deciden continuar con la causa y quieren que se los condene. Ahí viene el otro problema. Las defraudaciones son delitos excarcelables por su pena; pero lo que los fiscales buscan es tratar de unificarles varias causas para lograr condenas. Así y todo, a veces, no lo logran.

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Un allanamiento a supuestos estafadores.

Un allanamiento a supuestos estafadores.

Llevarlos a juicio

La exigencia de la sociedad al ver la impunidad con que estafan una y otra vez, pero no son condenados hizo que los fiscales busquen llevarlos a juicio. A la fecha solo dos hermanos Esteban recibieron una pena en suspenso por varias causas; mientras que los demás gitanos están limpios de antecedentes o cursan una probation.

El último allanamiento realizado, el pasado martes, fue precisamente en las casas de una familia que el año pasado recibieron una probation por varias causas, donde tenían que donar cajas de leche a una entidad como parte del acuerdo y pasado el plazo, quedarían limpios de antecedentes.

Lo que es peor, el nuevo operativo no fue por una sola denuncia, sino que la Policía los investiga por cuatro hechos. Bien claro está en las suspensiones de juicio a prueba que, de cometer nuevos delitos, se revoca el beneficio y deben obtener condenas en suspenso o efectivas. La gran tarea que tienen ahora los investigadores y judiciales es evitar que, en el medio del curso de la causa, las victimas lleguen a un arreglo y así, los denunciados se salgan nuevamente con la suya.

Al mismo tiempo que se realizaba el allanamiento, los fiscales de Delitos Económicos y un abogado querellante buscaban evitar que otros gitanos logren su cometido. Es que, su abogado defensor pidió el sobreseimiento en una causa, que fue avalado, porque la víctima ya había arreglado, y en las otras seis, pretendía que se acumulen y pedir una suspensión de juicio a prueba. Sin embargo, el juez rechazó la acumulación de causas por encontrarse todas en distintos estadios y no se llegó a debatir la probation, porque el acusado no estaba presente por problemas de salud.

“Tres familias gitanas están para ir a juicio”, indicó un judicial sobre causas que esperan el agendamiento del proceso, pero debido a la crisis sanitaria, sabe que los primeros en realizarse son aquellos en que hay personas privadas de su libertad, como las causas de homicidio.

Aún quedan esperanzas para las víctimas en que sus estafadores paguen con una condena por lo que han hecho. A sabiendas de que la ley estipula que no se puede recibir otra probation en caso de reincidir en el delito, también los investigadores esperan que su trabajo no sea en vano.

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