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Por qué el dólar blue sube y alcanzó su mayor nivel en ocho meses

Se disparó cuatro pesos el viernes y cerró en $ 174 para la venta, luego de un primer semestre con cierta calma cambiaria

El dólar blue se disparó cuatro pesos el viernes y cerró en $174 para la venta, con lo que alcanzó su mayor nivel de los últimos ocho meses y ya escaló $17 durante junio. El primer semestre se caracterizó por cierta calma cambiaria, pero la incertidumbre y la desconfianza volvieron a los inversores.

Un factor que incidió en la suba es que el segundo semestre se caracteriza por menores liquidaciones de dólares del agro, pero a esto se sumaron una mayor demanda de divisas antes de las elecciones y una mayor emisión de pesos para combatir la pandemia.

Generalmente los procesos electorales provocan una dolarización preventiva de cobertura por una mayor incertidumbre. Además, hasta que termine junio, también incide el efecto del aguinaldo porque, con un cepo cambiario estricto, quienes pueden ahorrar algo del aguinaldo lo vuelcan al blue. Además, los empleados tienen más pesos en el bolsillo por menores gastos en vacaciones u ocio debido a las restricciones sanitarias.

Otro factor que contribuyó a la suba del blue es que, pese al anuncio de un acuerdo con el Club de París, pegó muy fuerte la decisión de la gestora de índices bursátiles MSCI de quitar a los activos de origen local del listado de países emergentes.

El dólar blue subió 17 pesos en junio y se vende a $174. El aguinaldo, las restricciones y el acuerdo con el Club de París impulsaron su valor.

El mercado no se sorprendió con la suba que viene registrando el blue porque venía advirtiendo que el precio estaba rezagado, ya que las fuertes restricciones vigentes para comprar divisas en forma oficial provocaría que las brechas se ensancharan.

Devaluación

En este escenario, esta semana el banco internacional Morgan Stanley publicó un informe que proyecta que el Gobierno podría implementar una estrategia similar a la de Cristina Kirchner en 2014, cuando el peso se devaluó 15% en sólo tres días.

“Con las elecciones aplazadas hasta mediados de noviembre, ya no vemos un ajuste único del tipo de cambio oficial este año. Sospechamos que es una decisión política difícil de tomar, ya que un movimiento único del tipo de cambio en noviembre o diciembre se traduciría en un pico de inflación antes de las vacaciones de fin de año, generalmente un período sensible desde una perspectiva social”, sostiene el informe.

“Nuevamente, es el buen desempeño en la primera mitad del año lo que nos lleva a pensar que la estrategia de rebalanceo de las variables macro podría extenderse hasta principios de 2022, sin una gran sorpresa negativa en la dinámica de Covid-19 o una reversión considerable en las condiciones de liquidez global. Al igual que en 2014, bajo el mismo gobierno, esperamos que cualquier movimiento único del tipo de cambio oficial se produzca a principios de 2022, antes de un eventual programa del FMI. La magnitud del movimiento es difícil de predecir, pero es razonable esperar algo similar al de 2014″, sostiene.

Esta devaluación creen que será necesaria antes de comenzar la renegociación de un nuevo acuerdo con el FMI porque al organismo “le gustaría ver una brecha cambiaria más pequeña para cuando entre en vigor un nuevo programa”. “Además, que aumenten las reservas y que haya una reducción gradual de los controles al capital y a las importaciones deberían ser características clave del eventual programa de facilidades extendidas”, agregó.

Proyecciones para el oficial

En el último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) que hace el Banco Central, los analistas del mercado consultados estimaron, en la mediana de sus proyecciones, que el dólar oficial que se vende en los bancos terminará este año en $112,64.

De esta manera, el dólar ahorro (al que efectivamente acceden los ahorristas) rondaría los $185,85 cargándole al precio anterior el 30% del Impuesto PAIS y el 35% de adelanto del Impuesto a las Ganancias.

Además, las estimaciones del REM proyectan en $159,09 al dólar oficial para fines de 2022, que con el recargo del Impuesto País y el adelanto de Ganancias quedaría efectivamente en $262,47.

El dólar oficial que se vende en los bancos terminará este año en $112,64 y el ahorro rondará los 185 pesos.

Por otra parte, un relevamiento de Latin Focus Consensus Forecast entre varias consultoras y bancos mostró que los analistas esperan en los próximos meses que el peso se siga depreciando debido a una “inflación de dos dígitos y una economía frágil”. Para fines de 2021, estas estimaciones ven al dólar oficial mayorista en $117,16.

Algunos de estos pronósticos son optimistas con el dólar hasta las elecciones porque sostienen que el Gobierno ya demostró que no le tiembla el pulso para pisar importaciones, pero la duda es que pasará luego de octubre.

La principal hipótesis es que ni el Banco Central ni el ministro de Economía están cómodos dejando que el dólar oficial se retrase respecto de la inflación durante mucho tiempo: por eso, luego de las elecciones (y de la mano de algún acuerdo con el FMI) la devaluación del dólar oficial podría acelerarse.

Los analistas sostienen que la idea del Gobierno es “seguir intentando usar al dólar oficial como ancla nominal para reducir la inflación mientras busca contener las cotizaciones del dólar financiero”, que vienen subiendo desde fines de marzo. Según dicen, “la inflación va a depender mucho de la dinámica cambiaria, con cierto riesgo de incrementarse por factores ajenos a la economía, como las elecciones”.

La pregunta también es qué sucederá cuando se corte la entrada de los dólares provenientes de la soja en los próximos dos meses. Por eso, muchos creen que el Gobierno está aprovechando la actual calma cambiaria para acumular reservas y tener poder fuego si el dólar se descontrola cuando lleguen las elecciones.

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