Parece que la ida de Barcelona a París para Lionel Messi es un volver a empezar, al menos así se podría entender desde la elección del número escogido para lucir como nuevo jugador del PSG. La casaca número 30 del conjunto que pertenece a los qataríes ya es un ícono mundial sin que el argentino haya si quiera entrenado con sus nuevos compañeros.
Un boom de ventas de una camiseta que de manera oficial puede conseguirse a 137 euros (cerca de $20.000 al cambio oficial) en la tienda que su nuevo club posee en el estadio Parque de los Príncipes. Pero ¿cuál es la razón de esa elección tan personal en épocas de explotación de imagen?
Aunque la anécdota no fue confirmada por ninguno de los protagonistas (todavía), Messi habría desistido de aceptar la cesión de la “10” por parte de su amigo Neymar. En silencio, el astro de la selección albiceleste habría pedido personalmente la 30 para emular su inicio en la primera división del CF Barcelona en 2004.
El debut profesional de Messi en Cataluña fue precisamente en el clásico contra el Espanyol en el Camp Nou, por la ex Liga de las Estrellas. Ese 16 de octubre lució la 30 con la que comenzó a conquistar el mundo y que mantuvo por dos temporadas antes de cambiarla por el 19.
El propio rosarino quiso que su primer paso en la “Ciudad Luz” rememore de alguna manera ese momento de arranque en España, más allá que la prensa del corazón lo relacionó también a la fecha de su casamiento con Antonela Roccuzzo y otros con la que identifica al jugador de básquet en la NBA, Stephen Curry de Golden State.
Pedido especial
Más allá del poco excéntrico número de dorsal, la institución parisina debió pedir una autorización especial ante la Ligue 1 ya que el 30, en el campeonato francés, está reservado a los arqueros.
Poco importó lo que pudiera llegar a opinar el dueño de ese número en la planilla, el arquero Alexander Letellier, al que rápidamente le encontraron una alternativa para resolver el primer deseo del crack.
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