¿Qué significa tener una estima sana?
Para lograr todo lo que nos proponemos en la vida y disfrutar de relaciones interpersonales satisfactorias, necesitamos tener una estima sana. Pero ¿qué significa tener una estima sana? Tener la imagen correcta de nuestros puntos fuertes y débiles.
¿Conocés tus debilidades? Necesitamos saber que ellas son tus fortalezas. Siempre y cuando las reconozcas y no trates de ocultarlas ni sientas vergüenza por ellas. Todos tenemos debilidades pero, si queremos usarlas a nuestro favor, es importante hacer las paces con ellas.
Es cuando somos capaces de aceptar nuestras debilidades que nos volvemos fuertes.
Para lograr vencer nuestros miedos, tenemos que determinar con claridad qué cosas nos provocan miedo, es decir, ante qué cosas somos vulnerables. Por ejemplo, es perfectamente normal que un soldado en la guerra sienta temor. Frente a eso, tiene dos opciones: admitirlo, controlarlo y quedarse allí; o ser víctima del pánico y salir huyendo. Una persona con una estima sana no tiene miedo de ser vulnerable. Sabe dar y también sabe pedir. En cambio, alguien con baja estima (que por lo general es inseguro) rara vez pide ayuda o consejo. La razón es que intenta mostrarse invulnerable. Como resultado, la tensión crece en su interior y no le permite avanzar.
Una de las manifestaciones más comunes de la baja estima es la paranoia. Esta consiste en un estado permanente de hipervigilancia. El paranoico desconfía de todo y de todos y cree que siempre hay algo oculto, o que el mundo está en su contra. Y lo peor es que es incapaz de reconocer nada negativo en sí mismo. Por eso, lo proyecta en los otros y piensa que todo lo malo viene de afuera.
Debido a su desconfianza, es incapaz de tener intimidad con los demás y evita tanto la cercanía física como emocional. Tampoco puede ser autocrítico, algo fundamental para tener una estima elevada. Ser autocrítico de ningún modo es sinónimo de autocondenarse. Simplemente es aceptar que uno comete errores. Hacerlo nos permite corregirlos, aprender y seguir adelante.
¿Por qué una persona puede ser incapaz de ver sus errores? En la mayoría de los casos, se debe a la relación con sus padres en los primeros años de vida. Siempre mamá y papá influyen en nuestra capacidad para aceptar el error.
Cuando una criatura está empezando a caminar, o a comer, no se le marca el error. Por el contrario, se ignora y se le permite que camine o coma como pueda al principio; se lo anima, pero de a poco se le indica la manera adecuada de hacerlo. Por ejemplo, al principio, dejamos que arroje comida al piso y se ensucie al comer pero, cuando ya es más grande, le decimos que use la servilleta y no ensucie el piso o su ropa.
Dicha actitud del adulto fomenta el hecho de que, en el futuro, ese niño pueda aceptar sus errores (tanto los de él como los de los demás) y corregirlos cuando sea necesario. Esa es la única forma en la que podemos madurar, superarnos a nosotros mismos y avanzar en la vida con una estima sana y fuerte como un roble.
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