¿Y ahora qué? En las huestes quiroguistas no hay una respuesta. Cada uno tendrá la suya, con matices marcados por las emociones encontradas después de 20 años de estar al frente del poder municipal y de sentenciar la despedida con un pobre desempeño electoral. Las próximas citas con las urnas serán sin el empujón del aparato municipal, sin militancia rentada ni favores que cobrar a los actores políticos, económicos y sociales más incidentes en la vida de la ciudad.
Quiroga puede decir que se va invicto, después de todo, el que perdió fue Marcelo Bermúdez, el dirigente fundador del macrismo puro y duro en la tierra del gas y el petróleo no convencional.
El presente del macrismo a nivel nacional y provincial colaboró en el arrastre a la derrota del quiroguismo. No fue lo único. Los artífices de la derrota deberán buscarle la explicación más fina. ¿Cuánto influyó la decisión de Bermúdez de incluir a Libres del Sur, que marginó a un sector histórico del quiroguismo del elenco electoral? A juzgar por los números fríos de las urnas, no pareciera que ahí hubiese una explicación para declive.
Cambia la cosa si lo que se analiza es cuánto afectó a la campaña la pelea interna, que llevó a Juan Monteiro, impulsado por la radical quiroguista Yenny Fonfach.
El quiroguismo debe reinventarse si no quiere desaparecer.
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