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Reinventarse: las estrategias de los comerciantes locales ante la pandemia

Seis experiencias locales exponen las herramientas que utilizaron para sortear la crisis de abril y mayo. en los comercios se apostó a las redes y al e-commerce. los de servicios tuvieron que recurrir al ingenio. las esperanzas están puestas en julio.

“Hay que sacar a relucir la inventiva para salir adelante”.

Juan del Pino y Mariángeles Aveni, Hoteles Cyan.

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El nuevo hotel Cyan Soho es una excepción a la regla. Nunca, durante el tiempo que duró la cuarentena estricta, permaneció cerrado. Porque el edificio de calle Tucumán sirvió de morada a aquellos que debían retornar a sus casas y también al personal de empresas esenciales que venía de otras provincias y debía aislarse los 14 días que marca la ley. Por lo que Juan Del Pino, gerente del hotel, expresa: “Los clientes que empezamos a tener se volvieron super especiales y se cumplieron todos los protocolos para cuidarlos y cuidarnos; son prácticas que se instalaron y que se seguimos cumpliendo”.

Si bien Soho logró brindar un servicio esencial y mantenerse abierto, no fue el caso de Cyan Wenelén, un hotel cuatro estrellas inaugurado en diciembre de 2019 anclado en el corazón de Vaca Muerta que aún espera que se den las condiciones en la localidad para poder reabrir. Al respecto, Mariángeles Aveni, actual gerente de Wenelén y ex empleada de Soho, comenta: “Los hoteleros estamos pensando más allá de las rutinas diarias que teníamos y tratando de buscar que los clientes vuelvan a sentirse cómodos en un hotel y que no piensen que entran sanos y salen enfermos; que sepan que se está haciendo todo lo posible para que se sientan como en su segunda casa”. Y agrega: “Que el protocolo de sanidad que estamos implementando sirva para recuperar esa confianza”.

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La cadena que rige a los Cyan es Aadesa y las estrategias que afianzan para salir adelante en un momento duro para el turismo concuerdan con las que Del Pino y Aveni analizan a nivel local. Así, por ejemplo, están ofreciendo las habitaciones para largas estadías, a la manera de “oficinas”. Además, una vez que se pueda viajar por la provincia y empezar a fomentar el turismo de cercanía, van a lanzar promos de estadías de a tres destinos, por ejemplo. Lo importante es, al decir de Mariángeles, “que saquemos a relucir toda esa inventiva guardada; es la forma de salir adelante: adaptarnos a la nueva realidad y que no resulte frustrante”.

Otro de los aspectos a destacar es el valor humano tanto puertas adentro de la empresa como con el afuera. “Acá los chicos se adaptaron, se apoyaron, cambiaron funciones, siempre entendiendo la situación, aunque era de incertidumbre”, recalca Juan y agrega que comenzaron a tener reuniones entre gerentes de otros establecimientos “para poder aunar inquietudes y fuerzas”.

“Somos la trinchera de la salud”

Alba Churrarín. Directora de la escuela de Enfermería Idean.

Alba Churrarín mira el aula y desea verla llena de estudiantes, algo que piensa que, con suerte, se dará en primavera. “Tuvimos que hacer la presentación de los alumnos de primero por zoom, qué se le va a hacer”, dice con un dejo de nostalgia. Sin embargo, con más de 50 años de docencia en distintas dependencias de salud de la provincia, y como Licenciada en Enfermería que es, no baja los brazos. “Enseguida me dije, vamos por la avenida del medio”. Y así fue.

Idean, ubicada en Santa Fe 345, nació por la iniciativa de un grupo de profesionales que buscaban terminar con “la realidad desigual de las comunidades más deficitarias”. Actualmente la institución tiene 150 alumnos y alumnas que se distribuyen entre la Tecnicatura en Enfermería, Profesionalización de Auxiliares de Enfermería, la licenciatura y otros cursos y posgrados. Como siempre ha hecho durante los años en servicio y prestando formación a estudiantes -la mayor parte de su vida en el Hospital Castro Rendón- Alba explica que buscan formar profesionales que “sean factor de cambio de las realidades”. Por eso el cuerpo de doce docentes que integran Idean “prestan servicio” y realizan un aporte muy rico en el idea y vuelta con los alumnos. Ellos mantienen las clases vía internet respetando contenidos y programas de cada carrera. “Hasta ahora nos va bien, cuenta Alba, porque ya teníamos una tradición de modalidades a distancia, pero con lo afanada que soy, voy a tratar de recuperar todas las horas de práctica, así terminemos el 23 de diciembre y arranquemos en febrero”.

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Ella sostiene que la formación en hospitales y clínicas “es trascendental para la “profesionalización”. Y además reflexiona sobre la misma y el valor del personal de enfermería en plena pandemia. Las primeras personas en recibir al paciente, en preguntarle su nombre, qué le pasa, somos las enfermeras y enfermeros; somos la trinchera de la salud”, recalca. “Por eso deben contar con los insumos básicos para protegerse”, subraya. “Yo le pido a la gente que se cuide, que use protectores, alcohol, que no se encierre en lugares con mucha circulación, que respete la distancia, y que por favor, si pueden, se queden en su casa; sobre todo los adultos mayores y aquellos con una enfermedad de base”, finaliza.

“Aprovechamos a reforzar la web y la plataforma e-commerce”

Dante Scantamburlo. Dueño de pinturería El Dante.

El sueño de Dante Scantamburlo se cumplió hace mucho tiempo, cuando Pintino se instaló en el corazón de la gente de Neuquén y el Alto Valle. Por eso no iba a permitir que ni la pandemia ni la crisis económica derrumbaran su empresa, una de las pinturerías líder en la región. “La pinturería es mi vida”, dice Dante. “Estuvimos 30 días cerrados al público, sin poder vender, pero aprovechamos esos días para poder retocar nuestra página web y reforzar la plataforma e-commerce”, cuenta orgulloso. Y recalca que el 30 de abril comenzaron a realizar el delivery de latas de pintura a los domicilios de los clientes. Gracias a eso y “al capital humano de lujo” que integran los 32 empleados de las seis sucursales, Dante pudo mantenerse a flote. “Nuestros clientes cambiaron, le dejamos de vender a empresas, a obras, y le vendimos a la persona que estaba en su casa y que quería hacer una reparación, al consumidor final”. Eso generó que cuando le habilitaron el ingreso de a dos clientes por vez, hubiera mucha afluencia en el local.

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“Con cintura”, “con trabajo digno”, “con unión” es como él asegura que están logrando sortear la crisis. “Asumimos los compromisos y obligaciones, tenemos pérdidas, pero avanzamos y estamos tratando de recuperarnos”, sintetiza Dante, que cuenta que los números de la pandemia le dan “un 35 por ciento menos de litros” con respecto a mayo del año pasado.

Además, Dante trata de sacar algo positivo de la situación y se organiza periódicamente con 12 pintureros de la capital en vistas a formar la cámara de pintureros de Neuquén. “Estamos esperando la autorización de la cámara argentina para tener representatividad, ser filial y así poder actuar con los bancos y obtener el beneficio mutuo”, explica Scantamburlo. “Eso generan estas situaciones, que te unas y te pongas a trabajar por el bien común”, concluyó.

“Es el momento de reinventarse, de ser el mejor servicio”

Alessandro Alessi. Gerente de Food Service.

A Alessandro alias “Sandro” Alessi le tocaron los rubros más difíciles en esta cuarentena obligatoria: hotelería, gastronomía y catering. La firma que él gerencia es una empresa familiar que surgió en el año 1972 por inventiva de su padre, también llamado Alessandro. Por eso hoy, que la cosa no está fácil, sigue escuchando el consejo de ese hombre que se acerca a los 83 años: “Para adelante siempre, todo se soluciona, menos la muerte”.

“Hace menos de dos semanas reiniciamos las actividades en nuestro Hotel Michelangelo, ubicado en Rincón de los Sauces, y esta semana recién abrimos Leonardo Da Vinci, ubicado en Añelo”, cuenta Alessi. “Es difícil, tuvimos inconvenientes, pero ya tenemos algunas plazas ocupadas en ambas localidades; muy pocas, pero se está moviendo la actividad nuevamente”, aclara.

Sandro cuenta que apenas arrancó la pandemia se reestructuraron para ofrecer un servicio de delivery a través de los restaurantes que están en los hoteles y pudieron hacerlo con el mínimo del personal y apelando a los créditos estatales. Ahora, de a poco van reincorporando a los empleados que seguían en casa.

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“Es el momento de reinventarse, de ser creativos, de dar el mejor servicio y la mejor calidad para no defraudar a nuestro público”, dice Alessi, y agrega que se siente “muy gratificado” de contar con un grupo humano como el que tiene “que desde el comienzo entendieron lo que ocurría y le dieron su apoyo”.

En relación a la perspectiva futura, Sandro -cuya firma también incluye una flota de camiones con grúas para hacer mantenimiento de los equipos petroleros- piensa que julio es el mes que va a traer más estabilidad en las finanzas de casi todas las empresas de la región.

A pesar de que podría asumirse que por las localidades que abarca y los servicios que presta, sus clientes se derivan de la actividad petrolera, Sandro apuesta a la apertura del turismo de cercanía. “En Rincón tenemos las cavernas con muestras arqueológicas en donde se pueden apreciar las estalactitas. También está el museo paleontológico Argentino Urquiza. Y campo adentro, tenemos otro emprendimiento familiar que son los olivares para fabricar aceite de oliva”. Con plantación en espaldera, las instalaciones están preparadas para realizar allí la molienda y el prensado del olivo. “También se pueden visitar”, concluye Sandro.

“Ya podemos ver un horizonte”

Pol Chocho. Gerente de El Boliche de Alberto.

Pol Chocho dice que el día que volvieron a abrir -cerca de las 12.15- “aparecieron los dos primeros comensales”. Eran dos clientes allegados a El Boliche de Alberto y como tales, los querían abrazar, “aunque no pudieron”. El gerente general dice que ese día “empezó a ver una luz cada vez que se abría y cerraba la puerta del local”. “Y en eso estamos, si bien todavía no salió el sol, ya podemos ver un horizonte”, explica con templanza.

La comunidad del Boliche de Alberto en Neuquén se conforma de 13 empleados, Pol y el dueño Flavio Barberis. En los más de 70 días que significó la cuarentena en la provincia, estuvieron cerrados casi un mes y recién pudieron retomar el delivery y el take away a partir de mayo. Dos servicios que los ayudaron a mantenerse activos, a no abandonar el barco y a cumplir con las mínimas obligaciones.

“Trabajamos con el 50 por ciento del personal y rotaban cada dos semanas para que todos pudieran trabajar y estar sanos. Después obtuvimos ayuda del gobierno nacional para mantener el local y pagar sueldos”, explica Pol.

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Como tuvieron que hacer muchos rubros, debieron reforzar los canales comunicacionales aportados por las redes sociales y el WhatsApp y además reinventarse en los combos que iban a dedicar al público. Uno que no abandonaron, aunque ya estén abiertos a recibir clientela, es el choripán Sapiens con papás y cerveza Marduk.

Con 30 reservaciones para almuerzos y cenas a tres días de la apertura gastronómica en la ciudad, Chocho se ve optimista y a la vez prudente: “Esto es el día a día, no hay que entusiasmarse ni decaer si en algún momento no entra nadie”. Y agregó que de una capacidad total de 186 personas que tenía, hoy por protocolo sólo puede tener 62 personas sentadas comiendo en el restaurant, lo que no ayuda a cubrir enteramente los gastos, pero sí “a sacar la cabeza y respirar”.

En lo que respecta al camino por seguir hasta que se retome la actividad de manera total, explica que lo fundamental es “trasmitir confianza a los clientes” siguiendo todas las medidas de seguridad y protocolos: “desde limpiarse el calzado en un trapo con lavandina al ingresar, hasta respetar la distancia de los grupos, desde el ofrecimiento de alcohol en gel en cada mesa y la atención del personal”. Y en esa reflexión final se detiene: “Quiero destacar que abrir para los empleados no es solo abrir por el negocio y para tener trabajo. Ellos están tomando una responsabilidad total: la de cuidarse ellos y la de cuidar a los clientes; porque si esto no funciona en algo, no funciona para nadie”.

La expectativa en el invierno.

Néstor Obreque . Gerente de Radiadores Neuquén.

Con más de 50 años de trayectoria en la Patagonia, la empresa familiar Radiadores Neuquén estuvo en “piloto automático” los primeros dos meses de la pandemia. “Sobreviviendo, ahora estamos mejor, de a poquito vamos saliendo adelante”, expresa el fundador y presidente de la empresa Roberto Belardi. Con sus 78 años se arrima al establecimiento de calle Planas al menos dos veces por semana, “porque este lugar es mi alimento”, dice.

El gerente es Néstor Obreque, quien trabaja allí desde hace 40 años y valora al negocio como “parte fundamental de su vida y su familia”. “Desde los primeros días de abril en que pudimos comenzar a distribuir los productos, todos los empleados le pusieron el hombro a la empresa, estoy muy contento; por eso y por la confianza que nos ha dado el dueño para poder tomar decisiones y desarrollar nuestra actividad”, afirma.

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Aunque las cuentas todavía no les resultan tan alentadoras, porque actualmente procesan 200 kilos de cobre -insumo básico para la confección de los radiadores- contra 1200 kilos que utilizaban el año pasado- Néstor asegura que tienen “mayores expectativas” para el invierno, “porque la gente necesita el sistema de calefacción en los vehículos”. Y si bien se nutren de la actividad petrolera, explica “que están manteniendo la estabilidad del negocio con la concurrencia del público a las instalaciones”. “Durante la cuarentena nos dedicamos a ir a buscar y traer los autos de los clientes al taller para realizarles el servicio. Ahora, la gente puede acercarse con su vehículo y bajo un protocolo estricto que se mantiene para empleados y clientes, realizamos la reparación”, sintetiza. Se divide al personal en turnos, se hacen tres desinfecciones al día en el edificio, se toma la temperatura en el ingreso y se usan barbijos y alcohol en gel. Además de higienizar el auto que ingresa antes de hacerle el arreglo.

Néstor agrega que “tirando del mismo carro” es como se están reponiendo. “Veo fundamental, las ayudas que el Estado otorgó a las pymes que son las que motorizan el país; nosotros somos una empresa seria con empleados con muchísimos años de antigüedad, y sin esa ayuda, no estaríamos donde estamos”, enfatiza.

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