Revivir el sufrimiento para lograr justicia
Por GEORGINA GONZALES
Neuquén > Con el inicio del tercer tramo del juicio de La Escuelita, muchas de las víctimas de los secuestros durante la última dictadura militar enfrentan una vez más sus padecimientos frente al tribunal. Pero, a pesar del dolor, cuentan su historia en busca de justicia para todos los desaparecidos.
Dora Seguel es una de ellas, y cada vez que declaró pudo contar un poco más de lo que vivió luego de ser detenida durante el “Operativo Cutral Co”. Ella fue violada en dos oportunidades durante su cautiverio y recordó que la primera vez que prestó declaración sólo pudo contar una de esas vejaciones.
“Para mí es realmente sanador; cuando hice la primera declaración en 1985 en el Juzgado Federal pude contar una violación, la de Bahía Blanca, la otra no podía. Como que se me hizo una laguna. Cuando me di cuenta, no podía parar de llorar”, confesó la mujer, quien el miércoles durante su declaración contó que también la violó una persona de civil a quien no pudo verle la cara cuando la subieron al calabozo del “camión celular” de la Policía, que la transportó hasta la U9.
El caso de Seguel aún no se está juzgando, sino que testimonió para brindar datos de otros de los secuestros en Cutral Co. El suyo y el de sus hermanas Arlene -aún desaparecida- y Argentina se ventilarán en próximos juicios.
Si bien la separación en tramos de este proceso judicial la tiene un poco “cansada”, Seguel espera con ganas que todos los culpables estén presos.
"Cuando me toque el tramo mío, que va a ser como en 2015, voy a insistir para alcanzar justicia. Recién ahora pude empezar a transitar el camino de lo que fue la detención, estábamos tan asustadas y buscando a Arlene que no nos dimos tiempo de pensar", recordó la mujer.
Esta manera de dividir el juicio fue la que encontró la Justicia para poder llevar adelante un proceso con tantas víctimas, imputados y testigos. Pero inevitablemente las personas son citadas una y otra vez para aclarar y sumar datos de aquella época.
“En 37 años aprendí que tengo que tener paciencia, seguir y seguir y seguir. Obviamente te trae problemas, tengo más años peleando y buscando a mi hermana que de vida normal. Pero hasta que yo no sepa qué hicieron y que ellos estén presos no voy a parar”, aseveró la mujer, quien consideró que la declaración es “liberadora” aunque advirtió que “duele”. “Yo tuve la suerte de sacar fuerzas no sé de dónde y afrontar lo que me pasó y no dejar que ellos consigan lo que querían: anularme como persona. No es fácil porque esos son recuerdos que aparecen de la forma más espontánea”, aseguró.
En el centro de detención clandestino La Escuelita de Bahía Blanca, Dora llegó junto a Argentina y también fue ahí la última vez que supo de su hermana Arlene. “Estábamos con los ojos vendados, muchas mujeres y se quejaban, y entre esos sollozos yo identifiqué los de mi hermana, quise confirmar que era ella pero el oficial que nos custodiaba se dio cuenta. Minutos después se la llevaron, ‘Arlene Seguel’, dijeron. Y nunca más volvió”, describió durante su testimonio. Y está segura que esa noche la “ejecutaron”.
Aunque sean varias las veces que se tenga que sentar frente a un tribunal para rememorar sus sufrimientos, para ella lo importante es que este proceso no se detenga y llegue al final. “Que haya castigo y que no quede ni un solo caso sin resolver”, afirmó.
Las declaraciones siguen a fin de mes
Neuquén > El próximo jueves 28 de noviembre se retomarán las audiencias del juicio de La Escuelita III, donde se investigan los hechos ocurridos en la región durante la última dictadura militar.
En esa jornada declararán Francisco Tomasevich, Guillermo Almarza, Sergio Méndez Saavedra y Juana Aranda de Pincheira.
Luego, continuará el viernes 29, oportunidad en la que comenzará a las 8, con la declaración de Rubén Obeid, Norberto Blanco, Rita Cantero y Victorino Segundo Pichulman.


