Robaron tres veces en un kiosco del corazón del Bajo

El domingo a la noche le barretearon la puerta y se llevaron mercadería.

Neuquén.- “No me queda otra, tengo que seguir. Me voy a recuperar y me va a volver a pasar”. La frase cargada de resignación pertenece a Omar Mora, el dueño del kiosco del Bajo atacado la noche del domingo por los ladrones.

Durante el día, la zona al sur de las vías es un mar de gente. Pero el panorama cambia rotundamente cuando cae el sol. Y mucho más los domingos y feriados.

Al no haber casi nada de movimiento, los delincuentes aprovechan a ‘golpear’ en los distintos comercios. Es por eso que los boquetes, las roturas de vidrieras y las puertas barreteadas se multiplican.

“Te puedo asegurar que acá, un domingo, asusta la soledad que hay”, comentó Omar a LM Neuquén y luego amplió un poco más la descripción sobre la zona: “Los fines de semana a la mañana no podés pasar porque salen todos los pibes del boliche y pasan por acá haciendo cagadas. Y a la noche también es peligroso porque no anda nadie”.

El comerciante insistió en la falta de seguridad pese a que “estamos a sólo unas cuadras de la Comisaría 1ª, pero acá los feriados no queda nadie. Los comercios quedan solos todo el fin de semana”.

Sólo en candados gasté más de $2500, te los barretean. Dejo todo el kiosco cerrado con chapas, pero igual entran”. Omar Mora. Kiosquero

La bronca del kiosquero es entendible y tiene una explicación. Es que el robo sufrido el domingo es el tercero en tres meses.

“Sólo en candados gasté más de 2500 pesos, llevo comprados 15; te los barretean y los doblan. Dejo todo el kiosco cerrado con chapas, pero te barretean igual”, detalló.

Aunque es la tercera vez que le roban en poco tiempo, Omar confió que no hizo la denuncia “porque no sirve de nada”.

“Anoche me avisó la Policía que pasó por acá y vio que algo estaba mal. No quise hacer el cálculo de la mercadería que me falta para no amargarme”, relató.

Para el comerciante, la zona se volvió “muy insegura” y dijo que “aunque le pongas onda, esto te quita las ganas”. Luego de unos mates y de ver que todas las pérdidas eran materiales, reconoció: “Igual, prefiero que me roben cuando no estoy acá, me termino conformando con que al menos no me pasó nada”.

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