Salvaron a una mamá y su bebé en el Castro Rendón

La mujer tenía un problema grave en la placenta.

Mientras todos se preparaban para celebrar la Nochebuena el 24 de diciembre, en el Hospital Castro Rendón un equipo multidisciplinario luchaba por salvarles la vida a una mamá y a su bebé por nacer.

Un día antes, la mujer de 38 años había ingresado con diagnóstico de acretismo placentario, una patología por la que la placenta se adhiere de forma anómala al útero. Esto puede provocar la muerte por una hemorragia masiva durante el alumbramiento. El riesgo de desarrollarla está directamente vinculado con el número de cesáreas previas de la madre.

Si bien había tenido un diagnóstico precoz, como su obra social no cubría la operación tuvo que ser derivada desde el hospital de Cipolletti. Transitaba la semana 37 de embarazo, y por el tipo de acretismo, en el hospital neuquino se decidió convocar al equipo formado en 2008, que integran médicos de los servicios de Obstetricia, Ginecología, Urología, Hemoterapia, Terapia Intensiva, Neonatología y Anestesiología, e intervenirla de urgencia. La operación fue exitosa y el bebé nació prematuro.

Alerta
Aunque el nombre de esta patología no suene familiar, los médicos advierten que va camino a convertirse en una epidemia: se da en 2 de cada 1000 partos. Este incremento va de la mano del aumento de las cesáreas, a las que muchas mujeres se someten para evitar el parto vaginal o por recomendación obstétrica.

El gran problema, según explicó Lorena Cabrera, tocoginecóloga y ginecóloga oncóloga del Castro Rendón, es que estas intervenciones dejan una cicatriz en la pared uterina que favorece el crecimiento anómalo de la placenta. En el peor de los casos, puede incluso "atravesarlo" mediante ramificaciones de vasos afectando a otros órganos. "Es una patología de alta morbimortalidad materna y fetal", advirtió la especialista, quien resaltó la importancia del diagnóstico precoz (ver aparte) y la necesidad de disminuir la tasa de nacimientos por cesárea.


Diagnóstico precoz y seguimiento
Neuquén
La ginecóloga Lorena Cabrera explicó que a pesar de la alta tasa de morbimortalidad de esta patología, la clave está en el diagnóstico precoz y el seguimiento del embarazo.

Desde que ellos comenzaron a operar, en 2008, han realizado más de 35 de este tipo de operaciones, todas con éxito.

¿Cómo se puede detectar? Mediante diagnóstico de imágenes, a través de ecografía y resonancia magnética. El grupo de riesgo son todas aquellas mujeres que hayan atravesado al menos una cesárea o alguna intervención uterina instrumentada.

Una vez detectada, se debe hacer un seguimiento para controlar el crecimiento de la placenta. Puede ser que el embarazo llegue a término o que, debido al tipo de acretismo, se adelante.

En ambos casos la mujer debe ser intervenida mediante una cesárea "diferente a la habitual", y luego sometida a una histerectomía (se le extrae el útero).

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