Sergio Dawi: "Ellos son Los Redondos y nosotros, el pogo"

Fuego ricotero. El ex saxofonista de Los Redondos adelantó cómo se vivirá la Kermesse Redonda, proyecto donde se recrean las obras de la inolvidable banda.

POR LUIS CASTILLO - castillol@lmneuquen.com.ar

A 48 horas de su primer desembarco en el estadio Ruca Che, Sergio Dawi, ex saxofonista de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, habla sobre el significado y el valor de la Kermesse Redonda, una impactante fiesta ricotera en la que prácticamente todos los músicos que conformaron la banda (Semilla Bucciarelli, Tito Fargo, Hernán Aramberri) recrean aquellas gemas escrita por Carlos “Indio” Solari con el vuelo sonoro de guitarras y Skay Beillinson. “Nos deseó lo mejor. Fue muy cariñoso de su parte y nos tiró un buen augurio”, dirá Dawi sobre el mensaje que les mandó Solari sobre un proyecto que reúne a todos los redonditos “desperdigados” por el país.

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¿Cómo están para este primer encuentro en la Patagonia?

Estamos muy expectantes de acercarnos al sur porque ya hicimos un recorrido por el norte y esto es una fiesta homenaje a todos los redonditos que hay desperdigados por el país. Es un encuentro con las canciones y también un encuentro entre los músicos, que es algo que teníamos pendiente luego de un final sin un cierre. Un poco con Semilla (Bucciarelli) nos planteamos que no nos íbamos a quedar esperando un posible reencuentro de Los Redondos. El tiempo pasaba y queríamos darnos este gusto.

¿La Kermesse funcionó por una necesidad de reencontrarse con las canciones?

El proceso se dio porque veníamos recorriendo el país con SemiDawi (performance de música y artes plásticas visuales que ofrecía con Semilla). Tuvimos un encuentro con un amigo que nos propuso sumar a ese presente parte del pasado. Fue una idea que nos hizo reflexionar y nos dijimos ¿por qué no? Luego convocamos a Walter Sidotti, que estaba con su banda Comando Pikless, y empezamos a hacer una parte de canciones “redondas”. Eso se dio de un modo gradual y luego de una invitación a un concierto a beneficio de Enrique Symns (escritor y monologuista que intervenía en los shows de Los Redondos en la década del 80) nos planteamos hacer solamente los temas de Los Redondos. La idea fue hacer un show como los de la primera época de la banda, en donde la escala tenía una proporción de teatro. Ahí empezamos a ver la emoción que despertaba ese encuentro que era directo y palpable.

¿Cuáles fueron las sensaciones de los primeros shows?

Es sentir la presión de las canciones, de la gente, la energía, y una experiencia única que es vivir otra vez estas obras. Estamos muy contentos con lo que pasa y solamente llevamos un par de años. De alguna manera, el público ya se define como “familia kermessera”. Hay esa situación bastante familiar. Por suerte, cuando estamos tocando las canciones nos damos cuenta de que están hablando de un presente.

De alguna forma, la actualidad no difiere de lo que fue el año 2001 y las letras siguen vigentes.

Totalmente. Es un poco confirmar lo brillante de las letras del Indio, que hace treinta años siguen describiendo una situación muy cercana a lo que está pasando. Fuimos a tocar a una fábrica recuperada en Garín (provincia de Buenos Aires) y nos dimos cuenta con las canciones de que estaban hablando de la fábrica puertas adentro y de la misma puerta para afuera. Eso ya le da un sentido que deja de ser una propuesta nostálgica, sino que es una propuesta que tiene que ver con un presente.

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De todo el repertorio que grabaste con Los Redondos, ¿cuál fue el que te marcó de manera especial?

Todos los discos fueron bastantes diferentes y los hemos transpirados, nos involucramos y nos hemos enamorado de cada tema en su momento. Nosotros en los shows nos manejamos con toda la primera etapa, que está más basada en la banda, y no en los últimos discos, que eran más tecnológicos. En general, no tengo un disco porque todos han sido hechos con mucha conciencia.

Con un recorrido de más de un año y medio, ¿cómo definirías hoy a la Kermesse?

Lo que salía en la prensa en la época de Redondos estaba más ligado a lo policial que a lo musical. Te diría que hoy tiene una identidad más familiar. Hemos vistos abuelos, padres y nietos participando de las canciones y es algo muy emotivo. Hay mucha identificación. En realidad, hay una ceremonia y alegría de un encuentro que es muy particular.

En cuanto a los cantantes, ¿quiénes se hacen cargo?

Tenemos invitados y un poco la suerte de este encuentro es poder convidar las canciones a cantantes, que de alguna manera han incorporado los temas de forma natural porque ya los tienen incorporados. Vamos a tener un par de sorpresas en Neuquén. Jorge Cabrera es el cantante estable de la banda y ha tenido un crecimiento grande.

¿Recibieron algún comentario del Indio?

Nos mandó un mensaje deseándonos lo mejor para el proyecto. Fue muy cariñoso de su parte y nos tiró un buen augurio.

Actualmente Solari está proyectando un nuevo disco luego de El Ruiseñor, el amor y la muerte del cual participaste con Semilla. ¿Han tenido algún contacto sobre eso?

La verdad que no estamos en este momento en contacto. De la misma manera estuvimos antes del último disco. Pero puede darse que nos reencontremos nuevamente.

¿Qué opinión podés dar del libro autobiográfico de Indio?

Lo tengo y lo estuve hojeando. La verdad que el Indio es un tipo brillante y puede aportar un montón de elementos para terminar de comprender toda una manera de cómo él entendía su mirada del mundo. Creo que hay muchos interrogantes que se van a ver con una respuesta para el que lo lea. Es una intimidad que la había guardado hasta que apareció el libro.

En el libro asume que el final de la banda no fue digno, que no tuvo que ver con lo que fue.

Fue un trago amargo. Estos finales inconclusos donde no hay un final no es algo que realmente uno pueda ver bien. Y no está bueno.

Después de la separación de Los Redondos, ¿quedó algún reclamo pendiente?

Nosotros creemos que nuestra participación en Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota fue muy generosa y nos dio fuerza para hacer todo lo que llevamos adelante desde que terminamos de tocar con la banda hasta el día de hoy. No hay nada que reclamar.

¿Creés que la gente ya entendió que Los Redondos no se van a juntar?

Creo que sí. Por ahora no veo ninguna perspectiva y por eso estamos en esta historia muy involucrados, tratando de hacer lo mejor posible, como en la época en que tocábamos todos juntos.

¿Cómo influyeron ustedes en la música de Los Redondos?

Casi todos los discos de Los Redondos fueron bastante diferentes y tenían que ver con lo que les pasaba al Indio y a Skay. Nosotros sumábamos como banda nuestra imaginación, porque a nosotros nadie nos escribía las partituras. Sumábamos en los arreglos montados en temas viejos que tenía el Indio u otras en el concepto que tenía el disco. Pero no estaba relacionado con ese crecimiento de la banda sino más bien al crecimiento o el desarrollo de la vida en lo social, en lo político, en el todo.

El rock ¿ya no significa lo que significaba antes?

Y… (queda en silencio unos segundos) Hay resabios y hay otras cosas que están dando vueltas y hablando a un público más joven. Creo que el rock ya ha tenido su época de oro. La verdad que tampoco estoy muy informado, pero creo que hoy estamos haciendo esto por un cariño. Puedo decir que Nahuel Briones, Las Bodas Químicas, Acorazado Potemkin, son bandas que están funcionando y están en la búsqueda de algún espacio.

¿Son la mejor banda tributo a Los Redondos?

Ellos (por público) son Los Redondos y nosotros, el pogo.

A tus 60 años y mirando de lejos, ¿cómo observás esa historia con tinte romántico y de lucha que supiste palpar en carne propia?

Me siento agraciado de haber sido parte. Es una historia que realmente sigue dando vida a los que estamos haciendo la Kermesse. Hoy no es poca cosa, como no es poca cosa este encuentro y estos pequeños ratos de felicidad que encontramos en estas épocas tan oscuras.

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