Estados Unidos.- Una mexicana profesora de kickboxing llamada María, también conocida como Lulú, planeó el asesinato de su esposo pero la jugada le salió mal: contrató a una persona para que le consiguiera a un sicario que matara a su marido, el puertorriqueño Ramón Sosa, un ex boxeador amateur, quien tiene un gimnasio en Texas. Sin embargo, esta persona, llamada Gustavo, a la que convocó para que le “resuelva el problemita”, era también aficionado al boxeo y tomaba clases, precisamente, con Ramón. “Él había tenido problemas en el pasado, pero ya había cambiado su vida”, reveló Ramón de Gustavo. Y agregó: “Cuando me llamó y me dijo que quería verme porque había alguien que quería matarme, pensé que me estaba haciendo una broma”.
La cuestión es que no era un chiste. Por eso Ramón le pidió a Gustavo que fuera a una nueva reunión con Lulú con un micrófono en su ropa y grabara todo. En ese encuentro Gustavo preguntó a Lulú si no le alcanzaba con que le dieran a Ramón una buena paliza, y ella fue contundente: “No, sólo me sirve muerto”. Y le dio mil dólares como adelanto del pago total. Con la grabación en la mano, Ramón fue a la Policía, que le propuso hacerle una trampa a su esposa: con la colaboración del FBI, lo hicieron pasar por muerto a Ramón. ¿Cómo? Con maquillaje, simularon que recibió un tiro en la cabeza, le sacaron fotos y se las mandaron a Lulú, quien al recibirlas sonrió satisfecha antes de que le cambiara el gesto: enseguida aparecieron los oficiales y la detuvieron.
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