"Soy muy impulsiva en las redes, igual que en la vida"
Paula Bistagnino
Especial
Cada vez que puede, cuando tiene al menos un par de días libres, la guerrera de Combate Evolución (Canal 9), Mica Viciconte, vuelve a Mar del Plata: a la playa, pero sobre todo a reencontrarse con sus afectos, su familia y los amigos de la infancia. “Los veo por turnos, una vez a cada grupo, porque si no termino no encontrándome realmente con nadie”, cuenta. Extraña la ciudad en la que creció, asume la capitana del equipo verde, que de a poco se va acostumbrando al caos porteño. “Esta es la vida que elijo hoy”, confiesa la rubia de 28 años, modelo y guardavidas, que suele ser trending topic en la contienda virtual.
De novia hace más de un año con Mauro “Pitu” Blázquez (34), acróbata bahiense, ex compañero de reality y ahora entrenador en Despedida de solteros (Telefe), comparte con él un departamento en el barrio de Palermo. “Aunque somos diferentes, nos llevamos bárbaro en la convivencia: yo soy muy ‘rompe’ con la limpieza y el orden, y él es mucho más relajado con todo. Nos rotamos para cocinar y en el día a día nos organizamos para pasarla bien. Por suerte, nunca tuvimos una pelea importante”, contó Mica.
El mes que viene arranca el “Bailando 2017” y los fans de la rubia hicieron una campaña en las redes para que esté presente. Pero hasta ahora la producción duda (aunque también se muere por convocarla), ya que en la pista estará nuevamente otra chica que también se hizo famosa en Combate: Flor Vigna, íntima enemiga de Mica. “No recibí llamado de la producción. Si me quieren llamar, bienvenido sea, y si no me quieren llamar porque hay otra persona, no lo sé, ya no depende de mí. Yo intenté, mis fans movieron cielo y tierra para que esté, agradezco tener trabajo, así que no puedo pedir mucho. Si no se da, la vida sigue”, confesó.
Imagino que uno de los grandes desafíos que les impone el medio es la confianza con Pitu para sortear rumores o suspicacias inevitables...
Sí. Trato de no me hacerme mucho la cabeza con lo que leo o escucho y si tengo alguna duda le pregunto y listo. Lo hablamos todo con honestidad.
Con los comentarios duros y críticas que disparan directo contra vos, ¿te cuesta más?
Intento tener la misma actitud. Cuando aparecen comentarios negativos no les doy bola y los dejo pasar. Al principio la pasaba mal porque no estaba acostumbrada, pero con el paso del tiempo me lo tomo de otra manera. También tengo otra seguridad sobre quién soy y qué hago.
La exposición es una prueba permanente para la autoestima...
Sí. Irremediablemente, te vas volviendo más fuerte. Sufrí más con mis compañeros de Combate que con los fans. Te afecta mucho la energía negativa de la gente a la que ves todos los días. Pero lo que no te mata te fortalece. A veces, atravesar ciertos momentos difíciles me ayuda a darme cuenta de lo que soy. Hay que verle el lado positivo al asunto (risas).
Tenés muchísimos fans muy activos y defensores, ¿con qué lo relacionás?
No sé, supongo que es el hecho de ser genuina lo que convoca. En un medio en el que se prende la luz y todo el mundo actúa, es un valor ser frontal, transparente y justiciera, cometer un error y admitirlo. La gente percibe que yo defiendo de verdad al equipo y saben que me gusta ser justa. También soy muy perseverante. Jamás digo ‘no puedo, ya está’.
¿Y qué facetas de tu personalidad te cuestan más?
Mi temperamento. A veces mi forma de hablar no es la correcta y me voy de boca. Por ahí quiero algo y lo pido mal, y eso hace que caiga pésimo. Soy demasiado frontal. Lo quiero mejorar y lo trabajo mucho, todos los días.
¿En las redes tratás de contener la espontaneidad virulenta? ¿Solés reprocharte: ‘cómo pude decir algo así’, para qué hablé’?
No, nunca me arrepiento. Soy muy impulsiva en las redes, igual que en la vida. Tuiteo lo que me parece y no hago estrategia. Por ahí si alguien que quiero se enoja o le cae mal algo que dije, obviamente me quedo pensando y trato de tener más cuidado la próxima vez.
¿Hacés terapia?
No, lo mío es el boxeo, pegarle a la bocha y descargarme. Mi novio me baja bastante, pero es difícil cuando estoy enojada. Creo que hasta debo dar un poco de miedo (se ríe).
Además de volverte a eje, supongo que el deporte te permite mantenerte en forma...
Totalmente, no soy de hacer dietas ultra rigurosas. Como entreno tres veces por semana, me cuido pero me doy mis gustos. Me alimento bien, pero no sufro. La vida es una, así que hay que disfrutar.
¿Y qué hacés para pasarla bien cuando no estás en el programa o el gimnasio?
Soy muy tranqui, me gusta ir a cenar, al cine o quedarme en casa viendo una serie.
¿Cómo imaginás que sigue tu carrera este año? ¿Se viene el “Bailando”?
No sé. No me quiero ilusionar como me pasó el año pasado, ellos ya me conocen y no quiero estar rogando. Estoy concentrada y enfocada en mis cosas. Si me quieren llamar, ya saben y si no, sigo mi carrera por otro lado. Hay propuestas para un canal en Perú y algunos otros proyectos más dando vueltas. Voy a ir viendo y decidiendo. Trato de vivir a pleno lo que me va pasando, de no adelantarme al futuro. Es la clave, creo.
Te puede interesar...









