El clima en Neuquén

icon
28° Temp
30% Hum
La Mañana abusador

Terrible: paseaba con sus hijas y encontró al abusador de ellas tomando sol

El abusador estaba junto a una reja, en una casa para presos que están por salir en libertad, a metros de la vereda. Ocurrió en Río Gallegos.

Miriam vivió un desagradable momento cuando encontró al hombre que abusó de sus hijas orondamente tomando sol. El abusador estaba en una casa para presos que están por salir en Libertad pero fue trasladado de allí por el Covid. En comunicación con Clarín, la mujer contó el horror que vivió con tres de sus hijas cuando se disponía a pasar un rato en Río Gallegos.

Cuando Miriam vio a quien había abusado de su hija biológica y dos hijastras (por lo cual hace seis meses lo condenaron a 10 años de prisión) cómodamente tomando sol a la vista de todos en un patio cercano a la vereda -de la que lo separaba una pequeña reja- manifestó que “no sabía qué hacer": "Me temblaban las piernas. Tuve pánico, miedo”.

El lugar en cuestión es una casa adonde envían a reclusos en proceso de pre egreso, es decir cuando les falta poco para cumplir la condena y, además, tienen buena conducta. Pero Cristian Acosta, de 40 años, recibió el beneficio de ir a ese sitio, como tantos otros presos en el país por la pandemia del Covid.

Visiblemente nerviosa, la mujer contó que, “estábamos paseando con mi hija que tiene 15 años. Y que fue abusada por él cuando tenía 13. También iban otras dos hijas mías de 10 y 11 años. Íbamos al estuario de Río Gallegos, porque además otra de mis hijas que fue abusada por él vive a seis cuadras de ahí. Nunca imaginamos que iba a estar ahí, como quien se come un asado con los amigos un domingo a la tarde”.

El abusador estaba acompañado por otro, ambos tomando sol y custodiados por dos policías. A pocos metros, la vereda. Muy concurrida porque la gente recurre a un descanso a la ría, uno de los lugares elegidos por los habitantes de la capital de Santa Cruz, sobre todo los fines de semana cuando hay buen clima.

U15-1.jpg

“Cuando lo vimos me empezaron a temblar las piernas. A una de mis hijas le agarró un ataque de histeria, comenzó a gritar y se quería bajar del auto. En realidad no puedo explicar en palabras la horrible sensación de ese momento. Ver a nuestro abusador y agresor tranquilamente como si estaba en el patio de su casa cuando debería estar en una celda. Fue impotencia y miedo. Porque le seguimos teniendo pánico”.

La mujer contó que ella también recibió malos tratos: “Hice varias denuncias por violencia de género. Una vez llegó a ponerme un revólver en la cabeza. Pero para mí eso es secundario. Pienso sólo en lo que le pasó a mis hijas”.

Asimismo, contó que ambos trabajaban en el mismo sector de la municipalidad de Río Gallegos. En el área de Bromatología. “Mientras él estaba siendo procesado, yo tuve que trabajar seis años en el mismo lugar que él”. Y aportó otro dato: el proceso del primer juicio (abuso a sus hijastras) duró nueve años. Y le dieron 10 de condena.

“Desde 2013 hasta 2019, que lo detuvieron, este hombre trabajaba conmigo, en el mismo lugar. Solo había órdenes judiciales de restricción de acercamiento. Pero el municipio no cumplió. Sólo nos pusieron a uno de mañana y a otro de tarde. ¿Y sabe qué me dijeron? “Traten de no cruzarse”. Y además, cuando saltó todo esto, del municipio me llamaron para que yo me consiga otro lugar. Yo, que era la víctima ”. Acosta había sido candidato por un cargo en el gremio municipal.

En cuanto al momento en que Miriam se volvió a encontrar con el abusador de sus hijas, expresó, “lo único que atiné fue a sacarle una foto. Estaba paralizada. Mis hijas gritaban y lloraban. Pero pasaron los días y esto se convirtió en una nueva tortura. Mis hijas no quieren salir a la calle. Viven con ataque de pánico. Y mi otra hija que vive a seis cuadras de ese lugar decidió mudarse”.

Tras el desagradable encuentro con el abusador, Jovita Vivar, abogada de Miriam reveló que pidieron que Acosta sea inmediatamente trasladado a una cárcel provincial o a un calabozo de una comisaría. "Pero acá, en Río Gallegos, tenemos el problema de la hacinación en las cárceles. Y eso es como un pretexto para mandar a los presos a cualquier lado. O como en este caso a un lugar donde residen quienes están a punto de salir en libertad. Pero vamos a insistir hasta que lo logremos”, expresó la profesional.

“Yo solo quiero que lo lleven a un lugar donde haya al menos, un paredón alto. Él ahora está con vista a la calle y quiero recordarle a la Justicia que es un abusador. Y que por esa vereda pasan mujeres”, relató Miriam.

Este año se hará el juicio por el abuso a su hija biológica. Miriam indicó que espera que se realice para irse con sus hijas a vivir a otra provincia. “Es la única manera que en podamos olvidar algo de todo el horror que hemos vivido. Va a ser difícil, pero vamos a intentarlo. Algo tenemos que hacer para seguir viviendo sin su fantasma”.

Te puede interesar...

Leé más

Noticias relacionadas