Fuerzas de seguridad desalojaron violentamente a trabajadores de la planta de la empresa Pepsico Snacks, en el partido bonaerense de Vicente López, con un saldo de tres trabajadores detenidos y 15 policías heridos, según el conteo del ministro de Seguridad bonaerense, Cristian Ritondo. El desalojo comenzó poco después de las 8 de la mañana de ayer, cuando unos 500 uniformados de la Policía Bonaerense y Gendarmería avanzaron con escudos, gases lacrimógenos y balas de goma sobre los manifestantes que rodeaban la puerta de la fábrica.
Pepsico se encontraba tomada por los trabajadores desde el 26 de junio, cuando la multinacional anunció con un cartel en la puerta del edificio que derivaba la producción a la ciudad de Mar del Plata y despedía a las 600 personas que allí trabajaban. Ante la toma, la empresa denunció penalmente a los ocupantes por “invasión a la propiedad privada”, que desembocó en el desalojo de ayer pedido por el fiscal de Vicente López, Gastón Larramendi, y avalado por la jueza de Garantías de San Isidro, Andrea Rodríguez Mentasty. Para Larramendi, estaban probados los delitos de usurpación, daños y amenazas a los empresarios, además de la existencia de un riesgo ambiental por el potencial de afectación del aire, el suelo y el agua, según detalló.
“El 28 de julio se va a convocar a un plenario nacional para reunir a toda la militancia y se va a hacer el anuncio de una movilización de protesta para el 22 de agosto”. Juan Carlos Schmid La CGT anuncia una movilización solidaria con los trabajadores.
El avance de las fuerzas produjo la reacción de los ocupantes, que desde la terraza arrojaron ladrillos y objetos mientras en las inmediaciones se concentraban militantes sindicales y políticos que, en solidaridad con los trabajadores, buscaban evitar el desalojo. Tras incidentes en las afueras, el personal de seguridad logró vulnerar un portón de acceso vehicular y tomó el control del predio. Sin embargo, negociadores debieron dialogar con unos 25 trabajadores que se habían quedado en la terraza y reclamaban la llegada de abogados y legisladores para proceder al desalojo pacífico del lugar.
Los trabajadores denunciaron “represión policial” y mostraron una gran cantidad de cartuchos de posta de gomas y gases lacrimógenos que se usaron en el operativo.
“Estoy enojada con algunos dirigentes porque algunos estuvieron. Sé que están preocupados por las PASO, pero se olvidaron de que iba a haber conflictos”. Hebe de Bonafini Sin dar nombres, criticó a dirigentes del kirchnerismo.
Mira de afuera
El Gobierno no piensa intervenir
El ministro de Producción, Francisco Cabrera, lamentó los hechos ocurridos en el desalojo de la planta de Pepsico, pero adelantó que el Gobierno no intervendrá porque “es una decisión puramente empresarial”.
Tras los enfrentamientos entre las fuerzas de seguridad y los trabajadores despedidos, Cabrera dijo: “No creo que debamos intervenir porque esto no tiene que ver con la salud de la empresa ni con que se hayan tomado decisiones que la perjudiquen, es una decisión empresarial y de logística”.
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