Alan Benavidez se topó con la música a sus 10 años, gracias a la Orquesta Infanto Juvenil de Cuerdas de Cutral Co, y desde aquel momento no paró de crecer musicalmente.
Hoy, a sus 25 años, espera con ansias poder lucirse en la Orquesta Académica del Teatro Colón, de la que ya es parte luego de ganar hace pocos días el concurso.
Corría el 2006 y los organizadores de la Orquesta Infanto Juvenil de Cuerdas de Cutral Co salieron a buscar a niños, niñas y adolescentes interesados en tocar algún instrumento.
“Recuerdo que inscribíamos por los barrios de Cutral Co, casa por casa, contándoles a las familias qué era nuestra orquesta de cuerdas y preguntando si había niños de 9 o 10 años que pudiéramos conocer e interesarlos a participar. Un día llegamos al barrio Peñi Trapún, a una calle con una canchita enfrente y después el campo. Era una de esas casas hechas a pulmón, siempre comenzada y nunca terminada”, relató el profesor y mentor de Alan, Marcelo Chevalier, sobre el momento en que conoció a la joven promesa.
Luego de esa primera invitación Alan tuvo que elegir un instrumento. Cuando le contaron cuáles eran las opciones se dio cuenta que el único que conocía era el violín, así que puso esa y también otra que le llamó la atención: contrabajo.
“Lo elegí casi sin saber qué estaba eligiendo. Desde un inicio para mí era empezar una actividad extra a la escuela, como para hacer algo más. Pero mi mamá me dijo muy seria que si me anotaba lo tenía que hacer, así que mi primer compromiso fue con mi mamá”, contó Benavidez a LM Neuquén.
En las primeras semanas con el instrumento aquel niño ya se dio cuenta que le era “sencillo” entender cómo era la dinámica musical. Empezó a tomar clases con el contrabajista Germán Montenegro, quien llegaba a la ciudad todos los meses para dictarlas.
“Él me ayudó muchísimo en mi primera etapa como contrabajista, siempre supo explotar mis facultades y no remarcaba lo que no me salía. Y eso me generó un interés apenas arranqué”, recordó el músico hoy ya consagrado.
La Orquesta Infanto Juvenil de Cutral Co también incluyó a Carlos Vega, uno de los contrabajistas del Teatro Colón como profesor quien visitaba dos veces al año a los estudiantes.
-> Primeras clases
“A mí me tocó formarlo en Práctica Orquestal, Armonía y Morfología hasta sus 18 años y no fue una tarea difícil, al contrario, su inteligencia y comprensión musical era innata, sólo había que ordenar progresivamente los conocimientos”, recordó el director de la Orquesta de Cutral Co.
Por esos años, si bien cada vez tocaba mejor el instrumento, Alan aún no lo veía como una profesión, quizás seguía siendo solamente la actividad extra curricular que le gustaba.
“Pero cuando tenía 16 años salieron las primeras audiciones para tocar en la Orquesta Sinfónica Patagonia que dirige Facundo Agudín y cuando una de mis compañeras audicionó y quedó me entusiasmé muchísimo y también me postulé”, recordó el joven, quien además contó que para su sorpresa no solo quedó elegido, sino que también lo llamaron para ser parte de otro organismo que es la Orquesta de Jóvenes Profesionales y Becarios.
Era la primera vez que el músico de Cutral Co iba a recibir un sueldo por tocar, por lo que empezó ahí a ver a la música como una verdadera profesión, como una salida laboral que nunca perdía de vista ya que venía de una familia humilde a la que debía y quería ayudar. En aquellas interpretaciones con los músicos de esa orquesta aprendió mucho, continuó su formación ya con la idea que le resonaba en la cabeza de alguna vez tocar en el magnífico Teatro Colón.
Su recorrido orquestal continuó en Buenos Aires, cuando se postuló para una beca en el Mozarteum Argentino. Quedó seleccionado para tomar clases con Carlos Vega por lo que aún viviendo en Cutral Co, viajaba en micro una vez por mes a la capital para capacitarse.
“Ese mismo año empezó la travesía, al haber ganado esta beca Vega consiguió que sea parte de la Orquesta del Bicentenario que reúne a músicos de todo el país”, describió el joven.
Ya recibido de la escuela secundaria, Alan comenzó sus estudios en la Escuela de Música de Neuquén, aunque no perdía de vista que quería formarse en Buenos Aires. Así que ya participando de algunos eventos musicales, partió para la capital y comenzó a estudiar en la Universidad de Lanús, aunque finalmente en la actualidad cambió por la licenciatura en Instrumentista con orientación en contrabajo de la Universidad Nacional de las Artes.
“Y mi próxima meta era el Teatro Colón. El año pasado audicioné pero quedaron los puestos vacantes y nos dijeron que la hagamos de nuevo y esta vez quedé. Ya comencé con las clases teóricas y seguramente este año podremos tocar, todo depende del coronavirus. Pero estoy feliz de ser parte de la Orquesta Académica del Teatro Colón”, contó emocionado el joven neuquino.
Para avanzar con sus estudios tuvo el apoyo de la Asociación de Amigos de la Orquesta, y ahora a partir de su ingreso en la Academia Orquestal del Instituto Superior de Arte (ISA) del Teatro Colón, el intendente de Cutral Co, José Rioseco, le otorgó una beca universitaria para respaldarlo.
En la Orquesta Académica del Teatro Colón el neuquino tendrá una experiencia musical y formativa de enorme importancia: música de cámara, repertorio y práctica orquestal con el cuerpo docente conformado por los solistas de la orquesta Estable del Teatro Colón, de la Filarmónica de Buenos Aires e invitados de trayectoria internacional. Tendrá clases de contrabajo con los maestros Javier Dragún y Elián Cárdenas.
Su “padre de la música” como llama Alan a Marcelo Chevalier, el director de la Orquesta Infanto Juvenil de Cuerdas de Cutral Co está orgulloso del camino recorrido por su alumno desde los 10 años.
“Son muchos los esfuerzos y sacrificios que hace Alan para avanzar estudiando y formándose. Se merece lo que está logrando. Y también son muchas las personas que han estado y estarán construyendo un programa como el de la Orquesta Infanto Juvenil de Cuerdas, que busca por todos los medios que las niñas, niños y jóvenes de nuestra comarca accedan al desarrollo educativo y social al que tienen derecho”, concluyó.
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