Un reloj atómico megapreciso fue puesto en órbita

El Deep Space Atomic Clock solo atrasa un segundo cada 10 millones de años. Será evaluado para funcionar como GPS para futuras misiones tripuladas.

Con el objetivo de perfeccionar los sistemas de navegación y determinar la dirección y la velocidad en el espacio sin demoras, la NASA lanzó las pruebas de un reloj atómico ultrapreciso que atrasa solo un segundo cada 10 millones de años.

El nuevo reloj atómico Deep Space Atomic Clock (DSAC) es una versión actualizada y adaptada de los relojes atómicos satelitales que, por ejemplo, habilitan el GPS en un teléfono celular. El nuevo proyecto, que ya fue puesto en órbita, fue trasladado en el cohete pesado Falcon Heavy, de Space X, junto a 24 satélites experimentales, con nuevas tecnologías, de la NASA, la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica, laboratorios del departamento de Defensa de estadounidense, universidades y una organización sin fines de lucro.

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Sobre su reloj, a través de un comunicado, la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio aseguró: “Pondrá a prueba una nueva forma de navegar en el espacio profundo. Esta tecnología podría hacer posible una navegación similar a la del GPS en la Luna y Marte”. De esta manera, las naves podrían operar de un modo más autónomo, sin depender de las guías que hoy reciben desde la Tierra.

El reloj, que pesa solo 16 kilos y mide 29 centímetros de largo, 27 de alto y 23 de profundidad, comenzará a encenderse en un plazo de dos a cuatro semanas de calentamiento y hacia la séptima semana ya estará funcionando plenamente. Los resultados preliminares de la prueba se tendrán en un plazo de entre tres y cuatro meses. Al completar el primer año de funcionamiento, finalizará su misión y se tomarán los datos para hacer un análisis profundo.

El equipo que se puso en órbita es el resultado de un trabajo de investigación de dos décadas de los ingenieros del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA en Pasadena, California. Se lo mejoró y preparó para poder funcionar en el entorno hostil del espacio profundo. La importancia de este desarrollo radica en que, actualmente, estos relojes atómicos se usan en Tierra enviando y recibiendo información de las naves que operan en misiones espaciales. Este tráfico permite determinar la dirección y velocidad, pero puede tener demoras de minutos y hasta horas.

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