La joven de 20 años que fue víctima de la violación grupal ocurrida a fines de febrero en el barrio porteño de Palermo, escribió una dura carta dirigida a los medios de comunicación por el tratamiento de su caso y reclamó que no la revictimicen con la difusión de su identidad e imágenes. Además, habló del duro momento que atraviesa, con episodios de “angustia desmesurada” y “pánico” de salir a la calle. “Lo único que quiero es retomar la vida normal que tenía antes de ser violentada”, imploró.
El comunicado de la joven víctima de violación fue presentado por su abogado, Hugo Figueroa, a la Agencia Télam para su difusión. En el texto, cuestiona que desde que ocurrió el brutal episodio del cual fue víctima se sintió “totalmente hostigada por parte de los medios” y señaló que “con la sed de justicia social que hay (y bastante morbo en cierta otra parte), se deshumaniza a la víctima”.
“Carta abierta a los medios de comunicación”, fue titulado el mensaje mediante el cual la mujer invitó a la reflexión sobre su caso y a “mirar este vínculo desde mi perspectiva, la damnificada”.
A pesar de las críticas, la joven también agradeció la visibilización del caso como mecanismo “para que se haga justicia”, pero a la vez escribió que se sintió “hostigada” por parte de los medios de comunicación.
“Que se ponga en duda una víctima de agresión de género y abuso sexual no es una novedad, he crecido escuchando los cuestionamientos constantes hacia las mismas, y desde el momento en el que pude recobrar un poco de fuerzas no sólo estuve preparándome para el dolor y la angustia que me genera la situación ni todo lo que conlleva pasar por un momento así e iniciar una instancia penal teniendo veinte años, sino también preparándome mentalmente para lo que se venía: La exposición de un caso y de una víctima como un circo mediático”, reza el escrito.
Lo que más enojó a la joven fue que continúen “televisando las imágenes una y otra vez” cuando las pruebas ya están siendo investigadas por la Justicia. “He visto mucha indignación en las redes y medios a favor de mi persona, que pobre chica, que sufrió un infierno, que la apoyamos, que repudiamos lo que le pasó, que ojalá esté bien... Sin embargo, a pesar de ello, no he visto que ninguno de los medios que trasmitieron ese mensaje de ‘apoyo’ hayan blureado mi imagen al 100%, creo que ni siquiera se cuestionan (o no quieren hacerlo) que el hecho sea trasmitido todos los días en todo momento es revictimizante y me genera mucho dolor ya que claramente lejos de ayudar más que nada hace que me remita al hecho constantemente, cosa se imaginarán, no es para nada saludable luego de una experiencia así”, sentenció.
En ese sentido, contó que se vio obligada a desconectar el teléfono de su casa por los constantes llamados que recibía “para que dé una nota”. “Incluso se presentaban periodistas en mi domicilio”, agregó.
Lo que más dolor le causó a la víctima, “al punto de generarme terror y una angustia indescriptible (además claro, de la situación vivida)”, es la “poca responsabilidad” que han tenido los medios con la protección de su identidad. La joven denunció que fue transmitido un video donde aparece su rostro y que este miércoles, “en un canal han dejado ver mi nombre en un panel”.
La mujer de 20 años reveló que “si antes me daba miedo salir a la calle, ahora me da pánico”: “Tengo episodios de hipervigilancia y angustia desmesurada, tengo un diagnóstico de estrés post-traumático y lo único que quiero es poder recuperarme para continuar con todos los proyectos que tenía planificados y en la medida de lo posible retomar la vida normal que tenía antes de ser violentada”.
Con todo esto, a través de la carta, pidió que se dejen de transmitir las imágenes en las que aparece o que difuminen su rostro “en un 100%”. También cuestionó que se filtre la identidad de la víctima; que los medios conviertan casos de este tipo “en un espectáculo del horror y dolor ajeno basado en opiniones y conjeturas sin argumentos”. “¿Cómo se sentirá la víctima y su familia al ver un episodio traumático y doloroso de su vida expuesto una y otra vez como un trailer de un policial?”, se preguntó.
“Esta vez fui yo, pero no me gustaría que el día de mañana, la dañada sea otra y luego de una situación tan dolorosa, deba sufrir también la exposición a que la gente diga lo que le dé la gana y haga de una vivencia horrible, traumática y todos los adjetivos que creo hasta ustedes saben utilizar más que yo, un espectáculo pochoclero que sólo alimenta morbo y genera más dolor. El respeto a la protección de la identidad de la víctima no es un favor, es un derecho”, concluyó la joven.
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