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A cuánto estará el dólar a fin de año según las últimas estimaciones

Los analistas del mercado consultados en el REM del Banco Central volvieron a ajustar a la baja sus proyecciones

Los analistas del mercado consultados en el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) que cada mes hace el Banco Central volvieron a ajustar a la baja sus proyecciones para el dólar hacia fin de año.

Las 41 consultoras, entidades financieras y analistas que participaron prevén que el tipo de cambio oficial para fin de año alcance los $108,10 y la inflación se ubique en 48%. Así, redujeron sus pronósticos para el tipo de cambio mayorista en $2,13 por cada dólar y en 0,3 puntos porcentuales para la inflación respecto de la encuesta previa.

Sobre el tipo de cambio, el ajuste de proyecciones para fin de año ocurre por séptimo mes consecutivo. Según los nuevos pronósticos, el dólar mayorista se ubicaría en $108,10 en diciembre, lejos de los $125 estimado en enero.

Así, el mercado estima que no habrá una devaluación fuerte durante este año año. Sin embargo, aunque los pronósticos para 2021 cayeron, se elevaron en 3,3 puntos las previsiones para los próximos doce meses: en ese lapso el dólar mayorista pasaría a $131,3 (36%) y para fines de 2022 terminaría en $ 156 (62%).

En la estimación anterior del REM, los analistas estimaron en la mediana de sus proyecciones que el dólar oficial que se vende en los bancos terminará este año en $112,64. De esta manera, dijeron que el dólar ahorro (al que efectivamente acceden los ahorristas) rondaría los $ 185,85 cargándole al precio anterior el 30% del Impuesto PAIS y el 35% de adelanto del Impuesto a las Ganancias.

Según los nuevos pronósticos, el dólar mayorista se ubicaría en $108,10 en diciembre, lejos de los $125 estimado en enero.

Además, esa estimación proyectó en $159,09 al dólar oficial para fines de 2022, que con el recargo del Impuesto País y el adelanto de Ganancias quedaría efectivamente en $262,47. Y ese mes, un relevamiento de Latin Focus Consensus Forecast entre varias consultoras y bancos mostró que los analistas esperan en los próximos meses que el peso se siga depreciando debido a una “inflación de dos dígitos y una economía frágil”. Para fines de 2021, estas estimaciones ven al dólar oficial mayorista en $117,16.

Algunos de estos pronósticos son optimistas con el dólar hasta las elecciones porque sostienen que el Gobierno ya demostró que no le tiembla el pulso para pisar importaciones, pero la duda es que pasará luego de octubre.

La principal hipótesis es que ni el Banco Central ni el ministro de Economía están cómodos dejando que el dólar oficial se retrase respecto de la inflación durante mucho tiempo: por eso, luego de las elecciones (y de la mano de algún acuerdo con el FMI) la devaluación del dólar oficial podría acelerarse.

Los analistas sostienen que la idea del Gobierno es “seguir intentando usar al dólar oficial como ancla nominal para reducir la inflación mientras busca contener las cotizaciones del dólar financiero”, que vienen subiendo desde fines de marzo. Según dicen, “la inflación va a depender mucho de la dinámica cambiaria, con cierto riesgo de incrementarse por factores ajenos a la economía, como las elecciones”.

La pregunta también es qué sucederá cuando se corte la entrada de los dólares provenientes de la soja en los próximos dos meses. Por eso, muchos creen que el Gobierno está aprovechando la actual calma cambiaria para acumular reservas y tener poder fuego si el dólar se descontrola cuando lleguen las elecciones.

Dólares.

Riesgos para la economía

Por ahora, los analistas afirman que el frágil equilibrio cambiario va a mantenerse por el ingreso de divisas del agro, que durante 2021 podría incrementarse en unos US$ 10.000 millones contra el año pasado. Sin embargo, las reservas podrían recibir un fuerte golpe si no se acuerda con el FMI y el Club de París, con los que deberían cancelarse vencimientos por unos US$ 6.000 millones hasta fin de año.

En el mismo sentido, la variable fiscal puede convertirse en otra amenaza para la calma cambiaria porque la segunda ola de COVID provocará una mayor expansión monetaria para asistencia social que terminará impactando en los diferentes precios del dólar.

El FMI ya había advertido que las brechas cambiarias superiores al 30% eran difíciles de manejar.

En el actual escenario recesivo e inflacionario, para los analistas generan gran incertidumbre lo que podría ocurrir si el dólar blue sigue tomando impulso, las mayores restricciones frente a la segunda ola del coronavirus, la inercia inflacionaria, y la sospecha de que aumentará la emisión monetaria (y consecuentemente el déficit fiscal) por la necesidad de otorgar más ayudas.

Según algunos especialistas, cuando sube la brecha cambiaria, aumenta la expectativa de devaluación y el campo puede liquidar menos divisas, lo que a su vez genera que el BCRA no pueda comprar dólares y se sume presión inflacionaria.

Ante esto, la estrategia del Tesoro es captar el exceso de pesos que andan circulando a través de las licitaciones que viene haciendo regularmente. Aunque en una de las últimas de estas colocaciones se debió convalidar una suba de tasa, fuentes oficiales aseguraron que lo importante es “que se entienda que el Tesoro pueda financiar al menos una parte de la política fiscal en el mercado”.

El Gobierno ya blanqueó que este año dejaría correr el tipo de cambio oficial a un menor ritmo para que en algunos meses se note una desaceleración de la inflación, aunque hasta ahora el dólar lleva ya dos meses de atraso. A nivel de la balanza comercial, algunos analistas ya advirtieron que una mayor brecha cambiaria alimenta las expectativas de devaluación y eso hará subir las importaciones y desacelerar las exportaciones.

Por otra parte, si la situación cambiaria sigue complicándose podría ser más complejo aún conseguir un acuerdo con el FMI, que ya había advertido que las brechas cambiarias superiores al 30% eran difíciles de manejar.

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