A un año la muerte de Pérez Volpín su pareja sigue reclamando justicia

Mientras el abogado de la familia de la periodista denuncia dilaciones, enrique Sacco sostuvo que quiere que se sepa la verdad y que el caso marque un ante y un después.

Este miércoles se cumplirá un año de la tragedia protagonizada por Débora Pérez Volpín, la periodista y legisladora porteña que murió mientras le practicaban una endoscopia en el Sanatorio de La Trinidad de Palermo.

El endoscopista Diego Bialolenkier y la anestesista Nélida Inés Puente que participaron de la práctica médica están procesados por homicidio culposo y se espera que un tribunal disponga el inicio de un juicio oral.

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En la previa del primer aniversario de la partida de la emblemática conductora de Arriba Argentinos, su pareja Enrique Sacco, renovó el pedido de justicia. "Lo primero que queremos, y que creo que necesita la sociedad porque es un hecho que ha conmocionado públicamente, es que esto se dirima como corresponde en un juicio, y que ese juicio tenga fecha cuanto antes. Nosotros queremos la verdad", enfatizó.

"Las endoscopias tienen un riesgo de 0,04% de muerte. En una persona sana, sin dificultades, como era Débora, no se puede dar el resultado que observamos. La justicia se encargará de determinar las responsabilidades: pasó algo, no fue porque sí", sostuvo.

"No tenemos odio ni rencores porque no creemos en ninguna mala intención. Lo que nos gustaría es que el caso de Débora, que generó tanta conmoción pública, sirva para un antes y un después. Que no se escatimen esfuerzos en tener siempre los mejores recursos humanos y la mejor aparatología, dos aspectos fundamentales para la salud", aclaró.

"Lo que pasó, pasó, pero te juro que personalmente es mi voluntad que esto no le pase a nadie más", recalcó.

Respecto de si se iniciarán acciones legales contra el Sanatorio de La Trinidad, se indicó: "Los abogados son los que marcan los tiempos. Sé que están absolutamente documentados".

El periodista señaló que "a pesar de ser de los medios", le cuesta mucho hablar porque no quiere que su vida se identifique por lo que pasó con Débora. "Pero hablo para homenajearla, porque a un año de lo que sucedió es bueno recordarla y recordarla bien, porque el hecho fue absolutamente negativo y perdimos su presencia física. Pero lo que hay de Débora en todos nosotros es el mejor recuerdo, un recuerdo alegre, un recuerdo bueno", destacó.

"Nos impactó la vida de una manera tremenda, en un minuto. Creo que uno no es capaz de responder de antemano sobre lo que puede llegar a enfrentar hasta que le toca. A veces me pregunto cómo hemos hecho para sobrellevar cada día su ausencia", manifestó con dolor.

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"La vida te sorprende. A veces de manera genial, y a veces de manera trágica como esta. Esta no es una relación que se corta por una ruptura: esta relación se corta sin que puedas hacer nada.Pero queda una presencia imborrable. El don de buena gente de Débora, su energía positiva, su alegría permanente, su buena madera, todo eso está impregnado en estas paredes y viene con nosotros a donde vayamos", concluyó sentado en el living del departamento que compartía con la legisladora.

Juicio con demoras

En tanto, Diego Pirota, abogado de la familia Pérez Volpin, planteó que la defensa de el endoscopista, encabezada por el abogado Isaac Churba, dilató los tiempos de la justicia al pedir una ampliación de los informes y testimonios periciales "para que haya claridad sobre puntos oscuros" y "saber qué tipo de lesión fue la perforación" ya que "eso permitirá saber si la lesión es compatible o no con la morfología del endoscopio".

"La autopsia y el informe ampliatorio de esa autopsia demostraron que Débora murió por acción instrumental, que el uso del instrumento que hizo el endoscopista la perforó", precisó el letrado y postuló la anestesista fue procesada por haber demorado el monitoreo de la paciente y por no haber aplicado el tratamiento de reanimación que era indicado ante una perforación.

Por lo pronto, el endocopista no ejerce la medicina el fallecimiento de la periodista. "No cuenta con la tranquilidad de espíritu como para volver", dijo su abogado.

"No está demostrado que la causa de la muerte haya sido una perforación, ni que el endoscopio haya provocado una perforación. Pero corremos con un enemigo que es la presión mediática y social, que hace que los jueces tengan más miedo al momento de dictar sentencia. Miedo al escarnio que puedan sufrir si cumplen con la ley, porque creo que no hay elementos contundentes para una condena", añadió.

Por su parte, la anestesista, sigue trabajando dos centros de salud, aunque no en La Trinidad, "porque allí la convocaban como profesional independiente, y como bajó la cantidad de esas prácticas, no volvieron a llamara", explicó su abogado, Eduardo Gerome.

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