A un pastor lo acusan de violar a sus hijas y nietas

Vivía en Sierra Grande y se mudó hace dos años a Cipolletti.

La historia de Cesia Moreira está marcada por los abusos cometidos por su propio padre. Tras años de mucho silencio, decidió dar la cara y contarle a la sociedad sus padecimientos. Sólo recuerda los sometimientos sexuales que sufrió entre los 8 y los 12 años, y que fueron tapados en forma muy diplomática por su madre y familiares más cercanos.
A los 32 años se enteró de que su padre, quien es pastor de una iglesia evangélica, continuaba con los abusos y que sus sobrinas también fueron víctimas. Decidida, se presentó ante el Juzgado de Instrucción 4 de Viedma, a cargo de Carlos Mussi, y denunció los ataques sexuales. En su declaración testimonial, revivió la situación que atravesó cuando era una niña y aclaró que nunca contó nada por las amenazas de su padre. Cuando quiso terminar con los abusos, se encontró con una cómplice: la madre. "A los 12 años le conté a mi mamá pero no hizo la denuncia", destacó a LM Cipolletti.
El tiempo pasó y la causa penal abierta en la ciudad capital entró en un cono de sombras. Ante la ausencia de novedades, el año pasado se presentó en las oficinas judiciales y recibió la peor noticia: su expediente no existía porque se había quemado en la madrugada del 26 de julio. "Me dijeron que no había expediente, que tenía que empezar de cero", indicó Cesia.
Su desilusión fue muy grande y se refugió junto a su familia, con domicilio en Sierra Grande. De todos modos, con la firme intención de que su padre no cometa más abusos, se animó a hacer pública su historia y reveló que el autor de los sometimientos sexuales vive en Cipolletti, en la casa de un familiar encargado de un predio deportivo ubicado en la Isla Jordán.
"Él está viviendo con una de mis hermanas. Sus hijas también fueron abusadas y yo hablé con mi hermana pero me dijo que no iba a cargar con la mochila de nadie. También está con ellos mi mamá", apuntó.
El hombre acusado por su hija es mayor de 70 años y por la actividad de su yerno estaría en contacto permanente con menores. Por este motivo, Cesia se encargó de alertar a los vecinos de esta ciudad para que conozcan la grave denuncia existente sobre su padre, que habría cometido varios abusos.

"Todos quisieron protegerlo a él"
Cesia Moreira es mamá de dos niños, de 4 y 7 años, y muestra una gran valentía a la hora de referirse a los abusos cometidos por su padre. Una de las pocas personas que se puso de su lado es una amiga, que también fue víctima del depravado. "Ella no hizo la denuncia pero igual se presentó a declarar, es una amiga de la infancia", enfatizó la joven madre que vive en Sierra Grande.
Asimismo, tiene conocimiento de otros ataques sufridos por niñas ligadas a su familia. Recalcó que "existieron otros casos pero nadie hizo nada. Todos quisieron protegerlo a él y entonces decidí hacer la denuncia".
Frente a lo ocurrido con el expediente, Cesia se cansó de esperar respuestas de la Justicia rionegrina y transmitió su martirio a Radio Uno de Viedma "para que no existan más víctimas de este hombre".
Según lo que recuerda, tras la denuncia penal que presentó en el Juzgado 4, fue mucha la presión para su padre, quien decidió mudarse e instalarse en Cipolletti.

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