Absolvieron a la mujer acusada de matar a su hijo

Juana Zapata contó su verdad: "No me dejaron ni siquiera ir al entierro".

Carolina Diocare

policiales@lmneuquen.com.ar

Centenario

“A tu hijo lo encontramos muerto. Eso me dijo la fiscal, así me enteré de lo que le había pasado a mi bebé; fue cruel”, afirmó Juana Zapata tras explotar en llanto.

Detrás del dolor de cada lágrima se encuentra una mujer que fue acusada por el homicidio de su hijo de tres años, que no pudo ir a su entierro, que fue golpeada en un motín carcelario y que ahora fue sobreseída de la causa.

Su ex pareja, Raúl Molina, es el único acusado de asfixiar y matar al nene, a quien abandonó a la vera del río Neuquén el 10 de febrero de 2015.

“No entendía nada, no entendía por qué se me acusaba”, repetía y dejaba flotando la pregunta. “Creo que cada cosa que fui viviendo me hizo fuerte para estar acá. Hoy siento justicia”, aseguró.

“Mi hijo”. Esa fue su respuesta, directa y concreta, al consultarle sobre qué es lo que tuvo en mente para mantenerse en pie en la cárcel. “La verdad es que fue dificilísimo estar sola y recibir la noticia de que le quitaron la vida a tu hijo”, recordó, y lo definió como un momento desesperante.

“No puedo perdonar que no me hayan dejado ir a darle el último adiós”, contó Juana, mientras sus lágrimas caían en un silencio ensordecedor. “Era la última vez que tenía la oportunidad de verlo a mi bebé y me lo negaron”, se lamentó y explicó lo inexplicable: “Tanto dolor es mucho dolor”.

Sobre el día en que ocurrió el crimen, aseveró: “Fui amenazada, tenía miedo de Molina (su ex pareja, quien confesó el crimen), sentí que mi vida corría peligro. Pensé que en cualquier momento me mataba a mí o a alguien de mi familia, nunca a mi hijo, a mi bebé”.

Juana detalló que tiempo atrás lo había denunciado por abuso y que desde el momento en que se separó de él le pasó lo peor de su vida y aún se pregunta si esa decisión fue un error. “Insistió en que vaya. Llevé a mi hijo para sentirme más protegida”, admitió la mujer y recalcó que jamás se le cruzó por la cabeza un desenlace semejante.

El trágico día, Molina la fue a buscar a la terminal y la llevó a ella y a su hijo en moto hasta el barrio Nueva España de Centenario. “Mientras iba en el cole me había dicho que un primo o un amigo iban a llevar a mi nene a andar a caballo, para que nosotros pudiéramos hablar. Fuimos hasta el río, dio muchas vueltas en la moto y me dejó en un lugar donde hicimos una fogata”, contó ahogada por el recuerdo.

“Mi nene iba feliz porque iba a andar a caballo”, recordó Juana como si lo tuviera frente a ella. Después afirmó que Molina la llevó hasta un lugar en el río que él conocía y le dijo: “Dejame hacer esto por última vez. Y abusó de mí”, sentenció en relación con ese episodio, que luego denunció, pero sostuvo que nadie la escuchó, aunque explicó que “eso fue lo de menos”.

En ese momento, Molina le dijo que iba a ser la última vez porque se iba, pero le pidió que antes levantara la denuncia contra él.

“A mí me detienen sin decirme qué había pasado con mi hijo”, manifestó, a la vez que precisó que primero la llevaron a la comisaría y después al hospital y que no le dijeron nada.

“La verdad es que estoy más tranquila, más confiada en la Justicia, pero no estoy contenta con nada de lo que me hicieron”, concluyó la mujer.

Días clave

El derrotero de un caso atroz

Hallan sin vida al nene

El 10 de febrero de 2015, el cuerpo del niño fue hallado en una zona de difícil acceso, a la vera del río en Nueva España, Centenario. Había sido asfixiado.

Acusan a la mamá y a su ex

Raúl Molina, padrastro del nene, se entregó en la Comisaría de Parque Industrial y confesó el crimen. Ella fue detenida y acusada de homicidio agravado por el vínculo.

Intento de suicidio

Raúl Molina intentó quitarse la vida tres días después del hecho, ahorcándose en la celda de la Unidad 11 con la cadena del baño, aunque se salvó.

La absolvieron

Juana Zapata fue sobreseída ayer, 22 meses después del hecho, por el juez Martín Marcovesky, quien avaló el pedido de la fiscalía y la querella.

Su ex confesó el crimen y ahora ella será testigo

NEUQUÉN

“Voy a hacer lugar a la petición de sobreseimiento que efectuó la fiscalía y la acusación privada”, afirmó el juez Martín Marcovesky en alusión a Juana Zapata, en una audiencia realizada ayer.

La resolución fue anunciada luego de que el lunes la fiscalía y la querella plantearan un nuevo análisis del caso en relación con el accionar de la mujer y solicitaran su sobreseimiento con la adhesión de los defensores de Zapata.

“Uno de los ejes fundamentales es incluso información que se tenía antes, sobre el intercambio de llamadas y mensajes de texto entre Zapata y Molina”, aseveró el magistrado.

Al respecto, subrayó que de esas pruebas se desprende un accionar absolutamente distinto a aquel por el cual era acusada la mujer.

“Da cuenta además de una posición geográfica absolutamente distinta (de Zapata), incluso en un mensaje de texto le pide (a Molina) que le traiga al nene”, argumentó Marcovesky.

También sostuvo que existió una gran cantidad de llamadas que “en el análisis dan cuenta que se trata de una madre que quiere tener a su hijo con vida”.

“La inspección ocular del lugar y la pericia psicológica ayudan a despejar cualquier posibilidad de que su relato esté alejado de la realidad”, apuntó el juez sobre la mujer, en función de no haber tenido participación en el hecho.

Por su parte, los abogados de Zapata -Alejandro Bustamente y Facundo Trova- no descartan iniciar acciones legales por los perjuicios que sufrió la mujer tras ser acusada y detenida por el asesinato del nene de tres años.

La mujer, que el 12 de febrero de 2015, fue acusada de homicidio calificado por el vínculo, ahora pasará a ser testigo en la causa.

Daño

Una familia devastada

Juana Zapata estuvo cuatro meses presa, dos de ellos estuvo en la cárcel y los restantes con prisión domiciliaria en la casa de una tía. “No pude volver a mi casa porque era considerada un peligro para mis otros hijos”, confirmó con dolor.

Sobre ellos, contó que el más chico, de seis años, no pudo ir al jardín y tampoco empezó primer grado. “Mis hijos más grandes, de 15 y 16, dejaron la secundaria”, reveló Juana a un año y un mes de la tragedia.

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