Alberto Fernández apuesta a un milagro en Vaca Muerta
El presidente Alberto Fernández le dijo a LMN que pretende que el gasoducto de Vaca Muerta se empiece a construir en julio. A falta de tres meses, recién se produjo la confirmación de la licitación de la obra, luego de que se cerrara la compra de los caños por la misma vía. Ni siquiera se conocen los pliegos del concurso. Según trascendió, la presentación de ofertas estaría abierta hasta el 20 de mayo para poder adjudicar la obra el 15 de junio.
La marcha del proceso depende de múltiples factores, los que deberían alinearse para que se cumplan los plazos que le den el gusto al presidente de iniciar el gasoducto en julio, un mes antes de lo que estimaban los planes oficiales que habían trascendido.
Entre los múltiples factores están los relacionados a cualquier licitación, como los potenciales conflictos con los oferentes, y los devenidos de la política, entre los que se incluyen presumibles conflictos sociales y sindicales.
En este último caso, no hay que hurgar para encontrar los presuntos contratiempos: sobre la hora del desembarco de Fernández en Neuquén, el gobernador Omar Gutiérrez debió negociar con la Confederación Mapuche para que desalojara una toma de las oficinas de YPF planteada para protestar contra el gasoducto. La postura de la comunidad será discutida con el gobierno nacional, acordaron sus dirigentes en una reunión con el propio presidente.
En materia sindical, los petroleros negociaron con la cúpula de YPF los términos a seguir en la paritaria en curso antes de confirmar su presencia en el anuncio del llamado a licitación.
Para el caso de las trabas relacionadas con los procesos licitatorios o la ejecución de las concesiones es paradigmática la obra del gasoducto del NEA, que se reactivó luego de ser frenado en 2018 en función de la marcha de la ejecución del contrato de obra.
Los pormenores de la licitación de la obra del gasoducto Néstor Kirchner no fueron explicitados todavía, aunque se sospecha que al final pelearán las constructoras Techint y Sacde, que pertenecen a los conglomerados de empresas encabezados por dos de los magnates más poderosos del país: Paolo Rocca y Marcelo Mindlin, a la vez dueños de las energéticas Tecpetrol y Pampa Energía, con intereses en la explotación de yacimientos en Vaca Muerta.
Si se cumplen los plazos que espera Fernández para la construcción, el gasoducto desde Tratayén hasta Salliqueló podría estar operativo para el invierno del año que viene. Para el gobierno, es central llegar para esa fecha. Este año las importaciones de gas licuado superarían los 5000 millones de dólares frente a los 1.096 millones de 2021. Depende de un milagro.
La primera etapa del gasoducto tiene 558 kilómetros y se prevé una inversión superior a los 1500 millones de dólares. Transportaría 22 millones de metros cúbicos de gas por día cuando se terminen las bombas de compresión, pero el gobierno estima que el invierno del año que viene ya podrá transportar la mitad de ese volumen.
La obra se financia con fondos del Tesoro Nacional y del impuesto a la riqueza que se cobró en plena pandemia.
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