Aníbal Pachano: "Tinelli se la jugó y es un gran operador político"

De regreso. El actor, bailarín y coreógrafo se destapó con todo. Habló de su vuelta al "Bailando", de cómo trata su enfermedad y de cómo ve al conductor en la política.

Por Paula Bistagnino - Especial

No es que se haya ido tanto tiempo pero de alguna manera, para Aníbal Pachano, este 2019 es el año del regreso. Después de un retiro obligado por un diagnóstico grave e inesperado hace dos años –cáncer de pulmón con metástasis en el cerebro-, luego de un tratamiento muy duro que sigue pero que ya se ha equilibrado, está de vuelta: arrancó con Casa Valentina en el teatro primero, donde se lució y se reencontró con el público; y después vino Bendita TV, que dice que le hace muy bien en esta nueva etapa.

Y ahora ya se viene la coronación del regreso: será parte del “Súper Bailando” como integrante del BAR junto a Laura Fidalgo y Flavio Mendoza.

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“Tuve la suerte de equilibrar el cuerpo y de poder volver de a poco y ahora con todo. Ya antes del homenaje del año pasado lo habíamos conversado y después me lo dijo en el aire. Estaba pendiente y así fue. Me gusta mucho poder volver. Siento que lo voy a disfrutar”, dice el actor, bailarín, coreógrafo y ya un personaje de la televisión.

¿Qué te da trabajar además de trabajo?

Más allá del cansancio, es una energía de otra índole que me carga, me pone activo, me equilibra el cuerpo y la cabeza, me da ganas de hacer gimnasia, moverme. Hice esto toda la vida, es lo que me apasiona, y lo necesito. Me alimenta. Ahora lo puedo ver mejor. Antes era más como una máquina que no se detenía tanto.

¿Cómo estás de salud?

Acabo de retirar unos estudios que por suerte dieron todos bien y sigo con tratamiento oncológico. Así que estoy un poco cansado porque estoy haciendo mucho estos días, pero estoy muy bien de ánimo. Acomodándome, organizándome con la medicación y a la vez, con semejante batería de remedios. Y estoy haciendo gimnasia para estar más firme y seguro para movilizarme, para dominar los vértigos y todo eso que provoca esto. Pero el problema más grave que yo transito es la diabetes, así que tratando de purificarme con un cambio de alimentación.

Muchas personas cuando reciben un diagnóstico como el tuyo buscan porqués. ¿Cómo tomaste vos la enfermedad?

No, no, yo lo tomé como un escalón de vida, un escalón de aprendizaje. Yo no me pregunté por qué me tocó ni fui por el drama. Y yo fui para otro lado: ocuparme de lo que había que hacer e intentar aprender a sacar el enojo y la ira, a rodearme de gente sana, a buscar la tranquilidad y parar un poco. Y escuchar el cuerpo.

¿Antes no escuchabas el cuerpo?

La verdad que no. Antes trabajaba, trabajaba, no paraba. Y vivía en estado de estrés. Ahora un poco esta ansiedad, primero de Bendita y ahora de “Bailando”, genera también un estrés que tengo que saber parar. Porque ya estoy pendiente de la ropa y de todas las cosas.

O sea que la cosa perfeccionista y profesional sigue igual. ¿Qué cambiaste? ¿Vas a dejar de pelearte?

… Bueno, no sé. Sigo siendo yo. Creo que Bendita me ayudó mucho a conectarme con un lado del humor que me hace bien y me permite hacer personajes y conectarme con otras cosas. Y en “el Bailando” la galera va a estar, porque es también mi personaje, pero voy a estar más orientado a hablar de arte, que es para lo que me convocaron: poder transmitir una experiencia a los participantes.

¿Y qué pasa con “la técnica” que tanto preocupa a la integrante del BAR, la Chipi?

Para mí eso… Para mí la técnica tiene que ver con el sentimiento. Podés tener 200 millones de puntas estiradas y no transmitís nada. A Doña Rosa y a Don Cacho la técnica le importa un cuerno, no le dice nada. No estamos en el Colón, estamos en la tele. Claro que uno mira cómo se baila, pero no es lo más importante la pirueta. Hay algunos que tienen las piruetas perfectas y no pasa nada.

¿Te importa lo que Doña Rosa y Don Cacho piensen de vos más que lo que alguien de la tele?

El cariño del público, que lo tengo en la calle todo el tiempo, es realmente hermoso y me hace muy bien. Yo creo que si a vos en el supermercado, la carnicería y el bar la gente te tira buena onda es porque algo bueno hiciste, porque le llegaste como persona. A mí me importa un rábano lo que piensen o digan los de la televisión.

¿Cómo te llevás con tus compañeros de BAR y con el jurado?

Me llevo genial con todos. A Laura (Fidalgo) la conozco hace mucho tiempo, con Flavio (Mendoza) estoy muy bien, y los respeto mucho a los dos; tanto (Marcelo) Polino como (Ángel) De Brito son dos personajes que me divierten mucho y hemos aprendido a querernos y a convivir; Pampita es una diosa, una mina muy cariñosa y hermosa, que aprendió mucho y sabe; y la Peña (Flor) es desopilante, y espero que este año esté más tranquila y más relajada, porque pobrecita, el año pasado que era el del empoderamiento de la mujer, se terminó transformando en una guerra de mujeres. Y me parece que no va, es contradictorio. Ella luchó mucho para ganarse un lugar y de repente recibió una cantidad de ataques de todos lados. No va.

Para cerrar, a vos que te gusta hablar de política, ¿cómo lo ves a Tinelli en esa carrera?

Yo no creo que él se esté lanzando ahora a la candidatura presidencial. Yo creo que él lo que ha hecho, muy inteligentemente, es convertirse en un operador político. Y en lugar de ser un solapado, se presenta en sociedad con sus opiniones e intenciones. Ahora hay un par que lo critican porque se la perdieron. Marcelo Tinelli se la jugó, tiene su posición tomada, y me parece muy respetable. Y creo que lo hace bien. Es un gran operador político. Hay que esperar para verlo candidato.

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