Animadas a renovar la pasión y el deseo sexual

Cada vez más mujeres incorporan juguetes y cosmética erótica a sus encuentros íntimos. Algunas confesaron cuáles usaron.

PABLO MONTANARO
montanarop@lmneuquen.com.ar

NEUQUÉN
"Por favor, abrime, porque me quedé sin perfume", gritó al borde de la desesperación Sabrina (los nombres de esta nota no son los verdaderos) mientras golpeaba la puerta de vidrio de uno de los locales de la ciudad que vende juguetes y cosmética erótica. La mujer salió de su casa corriendo cuando se dio cuenta de que se había quedado sin una gota del perfume con feromonas y esa noche iba a estar sola con su marido porque sus hijos habían hecho programa para salir.

Como tantas otras mujeres que buscan aumentar la energía de la seducción, ese afrodisíaco la hacía sentirse más irresistible y atractiva. Gracias a la vendedora que accedió a realizar la última venta del día, Sabrina pudo conseguir su "caballito de batalla" para renovar la pasión de su matrimonio.

Efecto La novela 50 sombras de Grey generó un mayor acercamiento de las mujeres a los objetos.

Con la muerte de su marido, Noelia cerró la puerta de toda actividad sexual con un hombre. Habían llegado juntos a los 70 años con una buena vida sexual. Un día decidió consultar con una ginecóloga. "Quedé viuda hace poco y tengo mucho deseo sexual, pero no me interesa tener una nueva pareja", le confesó a la profesional, quien le recomendó: "Cómprese un vibrador", y la guió sobre los locales que ofrecían este tipo de productos. Una tarde, Noelia entró al local y pidió el ansiado objeto. Le mostraron distintos tipos: con texturas, dobles, masajeador, con control a distancia. Días después llamó al local y agradeció el asesoramiento.

Acortar la distancia
Para Gabriela, la distancia no fue impedimento alguno para preservar la relación con su novio, quien por motivos laborales permanecía varias semanas en Buenos Aires. La solución no sólo estaba en su computadora y en el celular, sino también en aquellos productos que una vez conoció en la casa de una amiga en una reunión de tupper sex.

A los pocos días se compró un látigo, esposas, una tanguita abierta, entre otros productos. "Te espero así", decía uno de los mensajes que le envió a su novio acompañado por una foto en la que llevaba un disfraz de colegiala y un látigo en la mano. Y en más de una oportunidad le mandó un video. Según Gabriela, su novio no pudo resistir la tentación y varias veces viajó a Neuquén antes de lo previsto. "Me armé mi cajita feliz y con eso lo esperaba", dijo.

Carolina había leído en la novela 50 sombras de Grey sobre las bolas chinas, utilizadas por las geishas. Luego de tener a su hija, Carolina quería volver a despertar el deseo y contagiárselo a su marido. Las quiso probar, previa consulta. Sabía que con ellas podía fortalecer la musculatura pélvica y proporcionarle una mayor satisfacción sexual a la pareja durante sus relaciones.

Entró a una página en internet y leyó: "La fuerza de los músculos pélvicos está directamente relacionada con la intensidad del orgasmo. La vagina se ve obligada de cierta forma a trabajar para mantenerlas dentro del cuerpo". Carolina las llevaba unos 10 minutos hasta cuando iba al supermercado. "Desde que las empecé a usar me provocó mayor deseo sexual y a tener mejores orgasmos", comentó.

Romper con la rutina
Después de varios años de casada y una infinidad de orgasmos fingidos, Verónica se animó a hablar. "Lo que pasa es que sos muy básico", le dijo a su marido en la oscuridad de la habitación, recordando las recomendaciones que había escuchado sobre la importancia del juego previo al encuentro sexual. De esa reunión se trajo un par de productos: antifaz, esposas, aceites y gel con larginina, y una pluma para recorrer el cuerpo.

"Hoy vamos a jugar un poco", le susurró en la oreja a su marido mientras miraba un partido de fútbol en la televisión. Carolina tomó la iniciativa. Pidió que le tapara los ojos con el antifaz, que la masajeara con el gel con larginina para potenciar el deseo y con ese aceite gusto a champagne que el hombre volcó sobre el cuerpo de su mujer y lo saboreó olvidándose de los golpes perdidos por su equipo favorito.

OPINIÓN
Permiso para disfrutar y sentir

Mariela Tesler, especialista en sexualidad y vínculos de pareja

Todo nuestro cuerpo es un mapa erótico y sensible. En la actualidad las mujeres poseen un mayor reconocimiento del disfrute; se dan finalmente el permiso para disfrutar y sentir. Tomando conciencia de su propio placer y bienestar, entierran aquello de tener que cumplir por estar casada o por obligación con el otro. Por supuesto, está el disfrute de ver gozar a la pareja y disfrutar por ello, pero ponen como prioridad el propio.

Por naturaleza, las mujeres necesitamos mayor tiempo de estimulación para alcanzar el orgasmo. Lo que hace poco tiempo era quedarse ahí, a medio camino del deseo, hoy se transformó en una mujer que pide, se comunica y le hace saber a su pareja que quiere más. En definitiva, mujeres más felices con más amor propio.

El uso de los juguetes y lencería sexy o cosmética sensorial suma proyectando el placer en otra dimensión. Fomenta la creatividad, la risa, la complicidad en la cama. Muchas mujeres se abrieron a estas nuevas experiencias. Suman el sex toy y la cosmética no como reemplazo de, sino como un condimento para sentir nuevas experiencias. Buscar el bienestar, ese es nuestro deseo. Si tan bien nos hace, ¿por qué no ir tras él?

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