Bomberito heroico salvó a una beba atropellada

Junto a su mamá, había sido embestida por un auto con ladrones que huían de la Policía en Buenos Aires.

Buenos Aires
"Vi chocar un auto con otro, seguí la secuencia, y más adelante veo que atropella a dos personas. Yo estaba yendo a comprar el pan. Lo primero que hice fue agarrar a la nena: no respiraba. Me saqué la remera, la envolví y comencé a hacerle RCP (reanimación cardiopulmonar). No reaccionaba, pero seguí y a los tres minutos volvió a respirar".

Lo contó, con toda naturalidad, Juan Cruz, un chico de 15 años hijo de un bombero, el pequeño héroe de una historia terrible que ocurrió ayer en el Gran Buenos Aires.

La historia comenzó cuando tres delincuentes le habían robaron un Aveo a un hombre de 61 años en Billinghurst, partido de San Martín, y eran perseguidos por la policía. En su carrera, atropellaron a Mía (siete meses) y a su mamá, Roxana Vanesa López (33 años), quienes esperaban el colectivo en una esquina. La nena, según captaron las cámaras de seguridad del municipio, voló varios metros por encima del auto, mientras que la mujer quedó arriba del capot.

Los ladrones, sin dudarlo, hicieron una maniobra para deshacerse de la mamá y la tiraron a un costado. Segundos después y a toda velocidad, perdieron el control del auto y chocaron contra otro. Intentaron después huir a pie, pero a los pocos metros desistieron y fueron reducidos por la Policía. Dos tienen 19 años; el tercero, que llevaba una pistola de juguete, 17.

Envuelta en su remera
Juan Cruz sigue su relato: "La revisé y no tenía ningún hueso roto. En un patrullero la llevé al hospital Eva Perón, envuelta en mi remera la llevé al primer piso, donde está Pediatría, y se la entregué a los médicos".

La beba está internada y recién mañana le darían el alta. "Ese nene me salvó a la nena, no sé cómo agradecerle", dijo, entre lágrimas, Roxana.

El suegro contó que la mujer "iba a comprar pañales" al momento del accidente y que "sufrió un montón de golpes en la cara". La pequeña, por su parte, resultó apenas con contusiones en la cadera.

Con los medios instalados en la puerta de su casa, Juan no pierde la calma y sólo espera ver a Roxana y a Mía recuperadas y bien, aunque para los tres sea imborrable aquella imagen. Juan vive con sus abuelos y sus tíos, y sueña con un futuro como bombero voluntario y mecánico. "Pero no quiero ser bombero de la Policía Federal, porque no quiero que me paguen para salvar vidas", contó.

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