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La Mañana Buenos Aires

Buenos Aires, la ciudad de paso que se posiciona como destino nacional

La capital del país ofrece una amplia gama de alternativas para quienes buscan descansar, pasear o divertirse. La gastronomía, el verde y la cultura, sus principales atractivos.

La Ciudad Autónoma de Buenos Aires(CABA) para quienes residen en otras partes del país suele ser un paso obligado para viajar al exterior, el destino por una jornada de trabajo o el lugar en que se visita a algún ser querido. Pero, ¿puede ser un destino turístico para quienes quieren pasear, comer, entretenerse y relajarse? La respuesta es que sí. En esta nota, algunas de las alternativas que ofrece la metrópoli más grande de la Argentina.

Con la nueva normalidad que impone la pandemia y la restricción al ingreso de extranjeros, el Ente de Turismo de la Ciudad elaboró una compleja estrategia para captar a aquellos visitantes del resto del país que suelen tomar a CABA como un lugar de paso. Para ello, las autoridades intentan desmitificar algunas creencias populares de la ciudad que nunca duerme, como que es insegura, que la cantidad de gente que circula es agobiante o que el tránsito es insoportable.

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En sus 203 kilómetros cuadrados, Buenos Aires se las ingenia para brindar una amplia variedad de actividades sin importar las edades, los intereses ni los bolsillos.

Gastronomía

La ciudad de Buenos Aires siempre se destacó por contar con una variada oferta culinaria, aunque durante los últimos años, las autoridades se esforzaron para posicionarla como la capital gastronómica de Latinoamérica. Y si bien San Pablo, Lima y México DF son duros contrincantes, la amplia gama de opciones porteñas la posiciona, al menos, en el podio de la región.

Desde las tradicionales pizzerías de Calle Corrientes, donde se pueden degustar manjares como los de Güerrín en sus hornos a leña, hasta los exclusivos restós de Puerto Madero, la capital del país nos permite realizar un tour que atraviesa colectividades y precios que se ajustan a las mayores exigencias y, sobre todo, a cualquier billetera.

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Bar Nápoles.

Bar Nápoles.

Nápoles Bar es un claro ejemplo de la mixtura de “lo moderno” con la historia de la Reina del Plata. Es que aquel local (Avenida Caseros 449), otrora depósito de antigüedades en pleno barrio de San Telmo, fue convertido por su dueño en un auténtico templo de las reuniones de amigos. Mientras se degusta una picada y se toma un rico trago, bustos de próceres, estampitas de Diego Armando Maradona, carteles de clásicos del cine y autos de colección enmarcan un auténtico viaje en el tiempo.

Para el mediodía, después de pasear por el Barrio Chino en el Bajo Belgrano el Narda Comedor, propiedad de Narda Lepes, es una opción que cae como anillo al dedo para sacarse la sed con una pomelada natural y un menú que está completamente integrado por productos de estación y 100 por ciento orgánicos. Y quizá, si el visitante cuenta con algo de suerte, la famosa cocinera se acercará a la mesa para comprobar que todo esté según lo deseado.

Después de un descanso en el hotel, en el departamento o el alojamiento elegido, la noche porteña tiene centenares de opciones. Pero hay una de ellas que se destaca por su originalidad. Los precios no reflejan la apariencia de Picnic, un bar montado en el exclusivo Hipódromo de Palermo y al aire libre, ideal para el combo nocturno completo: comida, bebida y baile.

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Picnic.

Picnic.

¿Y al aire libre?

Pero Buenos Aires no solo es sinónimo de rica comida. La ciudad a la que rápidamente se la asocia con el cemento y las multitudes también cuenta con rincones verdes que le dan aire a tanto pavimento. En ese sentido, además de los centenares de plazas (se estima que la ciudad tiene 640 plazas y plazoletas) que se esconden en los 48 barrios porteños, los destacados son El Parque Tres de Febrero y la Reserva Ecológica.

El primero es conocido como el pulmón histórico de la Ciudad y es un parque diseñado por el famoso paisajista francés Carlos Thays -entre fines del siglo XIX y principios del siglo XX- en lo que había sido la chacra del gobernador de Buenos Aires, Juan Manuel de Rosas. Y, justamente, las rosas son las protagonistas del famoso Rosedal de Palermo, el corazón del inmenso predio que va desde el norte de la ciudad hasta el pituco barrio de La Recoleta. Con 3,4 hectáreas y más de 18.000 rosales, el espacio es ideal para desconectar y leer un buen libro rodeado de los 26 bustos de poetas que engalanan el parque.

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El Rosedal.

El Rosedal.

La Reserva Ecológica, por su parte, es un Área Natural Protegida que se esconde detrás de la inmensidad de los edificios de Puerto Madero y que desemboca en el Río de La Plata. Cuenta con 350 hectáreas, que son el hogar de una diversidad de flora y fauna inimaginada. Además de los reptiles y los mamíferos, los visitantes se pueden cruzar con más de 300 especies de aves que invitan a los fanáticos del avistaje a descubrir un rincón único en el mundo.

Para aquellos interesados en la arquitectura y la historia, la Ciudad de Buenos Aires cuenta con decenas de recorridos autoguiados temáticos para realizarse tanto a pie como en bicicleta. Con sólo ingresar al sitio y descargar en el celular la aplicación, se puede pasear y aprender al mismo tiempo.

Los teatros, la vedette de la noche

Después de haber paseado, de haber comido una porción de pizza al paso y descubrir que detrás del hormigón también hay verde, Buenos Aires pone a disposición del visitante una agenda cultural inagotable. Con los protocolos vigentes por la pandemia, la ciudad cuenta con más de 300 teatros para el deleite de los espectadores y alternativas para todas las edades.

Si bien los espacios culturales están distribuidos por toda la capital, la mayor densidad de teatros y cines se encuentra en el centro porteño. Aquel lugar que supo ser avasallador por los cientos de miles de trabajadores que circulaban durante los días laborables, hoy atraviesa el desafío de reconvertirse en un paseo atractivo y más calmo.

La pandemia impuso la modalidad del teletrabajo y la hostilidad de aquella marea humana mutó en paseos peatonales al aire libre, con la mismísima Calle Corrientes como estandarte.

Aquel mito de que el “teatro es caro” se derrumba con una cartelera de calidad que tiene al Complejo Teatral que depende del Gobierno de la Ciudad como el núcleo de la actividad. Por 300 pesos, se puede disfrutar de obras con elencos de primer nivel.

El temor a lo inmenso que muchas veces circula en el inconsciente colectivo se derrumba en la Ciudad de la furia cuando se disfruta de las pequeñas emociones que brinda. Aunque creamos que ya descubrimos todo, Buenos Aires siempre tiene algo más para mostrar.

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Mural en el barrio de Belgrano.

Mural en el barrio de Belgrano.

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