Mauricio Reina
Redactor
Una tras otra, las derrotas son una constante en la vida de este Maronese. Ahora, en Río Colorado, llegó a la número once consecutiva en igual cantidad de partidos, en el debut de Hugo Silva en el banco de suplentes. El Dino volvió mostrar la misma cara de la primera rueda y el cataclismo parece no tener fin en el oeste neuquino. La vergonzosa realidad deportiva del Dino como único representante provincial en la categoría se pone por encima de cualquier crecimiento institucional que puede haber tenido este último tiempo, y no hay excusa que valga para explicar este triste presente.
Ahora, para colmo de males, el equipo se vio envuelto en una batalla mediática entre el ex y el actual entrenador. Rafael Sánchez Laudari se la juró a Hugo Silva, a quien acusó de haberle hecho una cama para limpiarlo del cargo. Con él se fueron dos jugadores claves del equipo ( Guillermo Reyes y Sebastián Jeldres), y en el medio, el conjunto cosechó una nueva derrota ante el rival más débil de la zona. El cuadro clínico no podría ser peor para las aspiraciones del joven plantel del Dino, que entró en una vorágine de la cual no encuentra herramientas para escaparle.
Hoy, ni el más optimista de los hinchas piensa que este equipo pueda siquiera dar pelea por la permanencia, en un mundo contaminado por las peleas internas, las malas intenciones y la negligencia operativa de quienes llevan las riendas de un equipo condenado.
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