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Cómo impactará la suba de tasas de la Fed en Argentina

El país no sufriría tanto en el financiamiento externo, pero sí en la actividad comercial

Luego que se conociera que la inflación en Estados Unidos continuó arriba del 8% anual, el mercado la Reserva Federal subió en 0,75% sus tasas de interés -como esperaban ya los analistas- y eso tuvo un impacto fuerte en todos los mercados.

El IPC estadounidense creció 1% mensual en mayo, muy por encima de lo estimado por los analistas, que esperaban que un leve descenso. La suba de tasas de la Fed busca que la fuerte inflación en EE.UU. caiga en 2022 al 5% (desde la proyección actual de 8,5%) y que el descenso sea mayor en 2023.

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Pero claro que esto sería al costo de enfriar la economía norteamericana porque aumentarían los costos de endeudamiento para consumidores y empresas. Esto ya se vio este año, cuando las anteriores subas de la Fed encarecieron los créditos hipotecarios en aproximadamente dos puntos porcentuales y frenaron las ventas de viviendas.

Como Argentina está afuera del mercado de deuda en dólares, la suba de tasas no la afectaría específicamente en el financiamiento, pero sí podría complicar el panorama para las empresas que siguen accediendo al mercado de deuda internacional.

Si suben las tasas el dólar se fortalece y eso fomenta una salida de capitales de los mercados emergentes hacia los mayores rendimientos en el mercado estadounidense. Argentina recién deberá volver a los mercados de deuda en dólares a mediados de 2024, cuando se pagará la primera cuota de algunos bonos del canje.

Mientras tanto, el impacto se sentirá según cómo pegue la medida en el resto del mundo: si por ejemplo las empresas brasileñas tienen un aumento de costo para financiarse, podrían recortar las importaciones que hacen desde Argentina.

Otro factor importante es que una desaceleración de la economía estadounidense podría complicar la actividad de Argentina, que tendría un menor PBI y una baja en los ingresos fiscales provenientes de las retenciones. Según algunos analistas, las consecuencias de la suba de tasas se verán localmente en tres o cuatro meses y hacia fin de año podría haber una recesión.

Respecto a la actividad comercial, la suba de tasas podría incrementar también los precios de la energía, cuyas importaciones ya demandan una fuerte salida de dólares que cada vez son más escasos.

Además, un dólar más fuerte suele generar una mayor debilidad de las monedas emergentes y eso aumentará las presiones devaluatorias en Argentina. Si China y Brasil, que son los dos principales socios comerciales del país, tienen una depreciación de sus monedas, eso puede ejercer una mayor presión devaluatoria en el peso (encima en medio de una inflación ya demasiado alta). De hecho, la previsión de una suba de tasas en EE.UU. ya había hecho devaluar el real y el yuan un 6% en el último trimestre.

Por otra parte, la suba de tasas de la Fed genera una presión bajista para las activos financieros: este año, los precios de los bonos argentinos globales cayeron a sus mínimos históricos y las acciones ya llevan durante el año un descenso del 10% medido en dólares.

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