Condenan al abusador de Cottolengo Don Orione

La Justicia le dio nueve años y medio de prisión al "hermano" Juan Aveiro.

Juan Aveiro, conocido como “hermano Juan”, quien ese desempeñaba como religioso en el Cottolengo Don Orione de la localidad santafesina de General Lagos, fue condenado nueve años y medio de prisión acusado de varios delitos sexuales cometidos contra internos de la institución, un caso que conmocionó todos el año pasado cuando comenzaron a conocerse detalles de los abusos por parte del catequista de 35 años.

En concreto, los delitos por los que fue condenado son “abuso sexual simple agravado y abuso sexual gravemente ultrajante agravado (en ambos casos por haber sido cometido por la persona encargada de la guarda de las víctimas), abuso sexual con acceso carnal, tenencia de material pornográfico infantil, ofrecimiento y facilitamiento de pornografía infantil”. La pena fue el resultado de un procedimiento abreviado.

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La fiscalía había remarcado en su imputación que las víctimas de estos abusos sexuales son “personas con diferentes grados de retrasos madurativos” y estaban a cuidado del acusado en el momento en que se produjeron los abusos. Según la fiscal Marull, éstos ocurrieron a lo largo de los años entre 2010 y 2018. Uno de los testimonios que incriminaron al Hermano Juan fue el de una empleada del cottolengo, quien afirmó haber visto al hombre manosear a “un chico que no se sabe defender y no se sabe expresar”.

El 11 de junio del año pasado, la jueza Mónica Lamperti ordenó la prisión preventiva del imputado, quien al mes fue beneficiado con la presión domiciliaria, que cumplió en una casa a la Capilla Niño Dios, en Rosario, y luego en una quinta de la localidad vecina de Roldán, del Instituto Cristo Rey. En este último caso, debió usar tobillera electrónica. Pero duró poco: la comunidad de Roldán, incluso el Concejo Municipal, repudiaron la presencia en el lugar del Hermano Juan y pidieron que se lo lleven de ahí, y debió volver a la anterior casa.

En el medio de este proceso, y antes de que la defensa hiciera un acuerdo de culpabilidad con la fiscalía para llegar a esta condena abreviada de nueve años y seis meses, al expediente se sumó otro delito: tenencia y facilitamiento de material pornográfico en el que participan menores de edad. La acusación se sumó al resto de las imputaciones, siempre agravadas por haber sido cometidas por una persona adulta que debía cuidar de los chicos discapacitados.

Según informó oportunamente el diario rosario La Capital, el nuevo delito surgió a partir de pericias sobre el teléfono de Aveiro en donde se encontraron una cantidad de videos pornos en los cuales se podían observar a menores. Y se comprobó que compartía el material en su lugar de acción, tanto que una de las víctimas llegó a declarar en Cámara Gesell: “Él me mandaba videos chanchos que me daban asco”, dijo uno de los jóvenes discapacitados abusados.

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