Crece el atractivo de producir miel en forma casera

Es un fenómeno similar al que se registra con las huertas familiares. Hay ayuda gratuita del Estado.

La apicultura en Neuquén viene creciendo en forma sostenida. No solamente se volvió atractiva como actividad productiva, sino que cada vez más gente se está volcando a tener colmenas para llevar su propia miel a la mesa, o para explorar alguna de las tantas alternativas que ofrecen las abejas.

En la provincia hay cerca de 300 productores apícolas que el Centro Pyme-Adeneu tiene en carpeta, aunque el número aumenta en forma considerable si se suman a los que trabajan por su propia cuenta sin requerir alguno de los servicios de asistencia gratuita que ofrece el organismo.

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Precisamente, la coordinadora del Programa Provincial Apícola de Centro Pyme-Adeneu, Nancy García, es quien reveló el fenómeno que se empieza a verificar, especialmente entre emprendedores jóvenes que sienten en gusto por trabajar en la actividad en forma familiar.

Es algo similar a lo que está sucediendo con el auge que tienen las huertas familiares o las comunitarias que brindan espacio y asistencia a quienes no tienen espacios en sus viviendas para producir en forma orgánica prescindiendo de la utilización de químicos.

Es que Neuquén corre con una enorme ventaja comparado con otras regiones del país como el Litoral, donde se produce mejor calidad de miel pero que lentamente se ve acorralada por el crecimiento del uso de agrotóxicos en siembras como la soja.

García asegura que en la zona de la cordillera es donde la actividad se está consolidando con la multiplicación de productores y el surgimiento de cooperativas que facilitan tanto la explotación como la extracción de miel.

La miel que se produce en Neuquén va destinada fundamentalmente para el consumo, pero la apicultura local está abriendo posibilidades como la producción de abejas para vender, polen, propóleo entre otras cosas.

Estas últimas actividades se ven favorecidas por la particularidades de la zona Confluencia ya que, gracias a la actividad frutícola, la polinización comienza entre julio y agosto, por lo que los productores de la cordillera se vienen con sus colmenas a la zona de Neuquén capital.

Luego de realizadas las tareas, retornan con sus abejas hacia sus sitios de origen en la zona cordillerana.

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