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Cuál fue el primer libro de cocina que se publicó en Argentina

Escrito por Susana Torres de Castex bajo el seudónimo de Teófila Benavento, "La perfecta cocinera argentina" se publicó en 1888.

El primer libro de cocina de Argentina es obra de una amante de la gastronomía, que rompió con los modelos de la alta sociedad porteña, y bajo un seudónimo que inauguró una rama de la literatura que cada vez tiene más adeptos. La perfecta cocinera argentina se publicó en 1888 y se tranformó con el tiempo en un éxito.

“Es sobre la cocina de Buenos Aires, de lo que hoy sería el AMBA, no es del país. Se estaba dejando de usar la cocina criolla. En las clases altas, la cocina criolla paso a ser de consumo interno, íntimo, de familia, las que no estaban expuestas al ojo público”, cuenta Carina Perticone, semióloga e investigadora en historia de las culturas alimentarias en la Argentina.

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En esa época la comida francesa estaba ganando lugar cada vez con mayor intensidad. Las revistas levantaban recetas francesas, los libros que circulaban eran de cocina francesa. Si bien existía la cocina italiana, está llegaba por dos lados.

"Por un lado existía una cocina que no era italiana en sí, eran platos italianos tomados por el canon de la cocina francesa que después devino en lo que se llama cocina internacional. Y por otro lado estaba la cocina de los italianos que recién estaba empezando a tener visibilidad en los discursos de la alimentación, porque la comida de los inmigrantes italianos, no era la comida aceptada, sino era una cocina bastante marginal aunque hubiese un montón de fondas y restaurantes italianos en lo que hoy llamaríamos el microcentro y La Boca donde que estaban las cantinas. Todavía era una cosa medio vista desde afuera”, agrega Perticone.

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Susana Torres de Castex fue un personaje singular. Hija de Gregorio Torres, alias “Lulo”, quien era el armador del Partido Autonomista Nacional, íntimo amigo y consejero de Julio Argentino Roca. El tal Lulo era dueño de varias estancias. Por parte de madre, Susana, heredó La Armonía, cercana a La Plata.

Susana se casó joven con Mariano Castex, un terrateniente dueño de varias estancias en Areco. Apenas estallaba la Belle Epoque, viajó a Europa junto a sus hijos con la negativa de su marido. Cuando regresó de su viaje su marido la esperaba en el puerto con un coche tirado por caballos y le dijo que se mude a su nueva casa porque ellos se estaban separando.

Al poco tiempo se mudó con su madre en Callao al 1700. Susana Torres de Castex no encajaba en esa época y posición social. Desoía los códigos de etiqueta, le gustaba pescar con caña y con reel, andar a caballo, mirar boxeo y le gustaba mucho cocinar. Del otro lado de la línea Carina Perticone cuenta: “Las mujeres de la alta sociedad no cocinaban, tenían cocineras, muy excepcionalmente entraban a las cocinas. Susana iba al mercado a hacer las compras, las mujeres de la alta sociedad porteña no pisaban un mercado, las compras se hacían en el mercado Del Plata que está sobre la 9 de Julio en barrio San Nicolás. Las damas de sociedad no entraban al mercado; Castex no solo iba siempre, sino que conocía a todos los vendedores. Ella tomaba nota de lo que le decían. Algunos le llevaban la provisión a su casa, era muy bromista, le encantaban los chascos, y se la pasaba haciendo chistes. Tenía amigos varones, además de mujeres. Salía mucho en las revistas, era amiga de las hijas de Roca, tenía muchos amigos varones con quienes se carteaba mucho. Susana conocía a todo el mundo, ella escribió su libro bajo seudónimo. La razón no se sabe, quizás no estaba bien visto y por eso se cambió el nombre. Su nieto la veía llegar del Colón toda arreglada y se iba directo a darle el maíz a las gallinas que tenía en el fondo de la casa y recién después entraba a su casa".

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Bajo el seudónimo de Teófila Benavento el registro de la época es no más ni menos que un libro de recetas, dirigido al público femenino, se daba por entendido que si eras mujer sabías cocinar automáticamente, por eso las recetas no estaban super detalladas. Son un puñado de platos criollos de la cocina tradicional, o quizás platos nuevos para la época por la selección de ingredientes o criterios.

Este libro reúne más de cuatrocientas recetas prácticas y sencillas de fines del siglo XIX, que es además un recorrido de época que nos permite conocer no solo los orígenes de la cocina local, sino también los modos y costumbres de una sociedad transformada por procesos migratorios internos y externos que aportaron y crearon nuevos modos de comer.

Esta reedición se hizo conjunta entre el sello Tusquets y A.C.E.L.G.A. ( Asociación de Cocineros y Empresarios Argentinos Ligados a la Gastronomía Argentina) que toma como fuente documental la duodécima edición del año 1895 y que, a poco más de ciento veinte años, recompone y mantiene el espíritu de un libro que habla de una cocinera, de un país y su tiempo.

Al rescate “arqueológico” de las recetas originales, se suma un estudio preliminar realizado por la especialista Carina Perticone que contextualiza el valor histórico de las prácticas y tradiciones culinarias y confirma a Susana Torres de Castex como una de las mujeres pioneras en el arte de la cocina y en la publicación de su trabajo.

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