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De General Roca al mundo: la vida de Teté de Coustarot

Periodista, modelo, empresaria, la rionegrina brilla en cada faceta de su vida y a punto de cumplir 72 años brindó una entrevista en donde habló de sus inicios.

Si hay un nombre que englobe belleza, distinción, profesionalismo, amistad y valores, ese es el de Teté Coustarot, una mujer multifacética, que a lo largo de su vida supo ganarse el cariño de la gente que la ubicó entre las favoritas del medio televisivo y artístico.

A punto de cumplir 72 años, el 20 de junio, la roquense brindó una entrevista a la Revista Hola en donde hizo un recorrido por su vida. Teté habló a corazón abierto, contó sus inicios en General Roca, donde a los 16 años fue elegida Reina de la Fiesta Nacional de la Manzana, pasando por su partida a Buenos Aires para estudiar periodismo, su carrera como modelo, sus amores y su entrañable amistad con Susana Giménez.

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Con respecto a su cumpleaños Teté siempre festeja con sus íntimos, pero en esta oportunidad decidió que va a viajar, y está definiendo el destino. “El cumpleaños es una celebración de la vida y un momento para agradecer. Bienvenido el paso del tiempo y todo lo vivido”, reflexiona periodista, que tiene una hermosa familia que la apoya en sus elecciones. Es mamá de Josefina, de 43 años, fruto de su relación con Quique Villar, abuela de Sayi de 23 años y está en pareja desde hace dieciocho años el empresario Carlos Gaziglia, con quien recién hace cuatro se decidió a convivir.

Teté Coustarot. Reina de la Manzana.

En cuanto al amor, Teté Coustarot dijo que recién apostó por la convivencia un año antes de la pandemia, “fue un hallazgo, porque pudimos pasar la cuarentena juntos. Siempre rescato lo iluminados que estuvimos en hacerlo un año antes de todo el desastre”, cuenta, para luego agregar que el amor a los 70 años “es una etapa de mayor madurez y tranquilidad. Siento que Carlos es un compañero fantástico y me gusta compartir la vida con él. Cuando llegás a una cierta edad es interesante saber que podés disfrutar tu presente con alguien en quien confiar, que te cuida y que tiene las mismas ganas de hacer cosas”.

A lo largo de los años de profesión, Teté Coustarot supo ganarse el cariño del público y también de sus colegas, en este sentido formó una entrañable amistad con Susana Giménez, a quien cuenta que conoció en un casting, “cuando trabajábamos como modelos ella se ofreció a llevarme en su Fiat 600. A partir de ahí nos empezamos a ver y hoy es la amiga que me ha acompañado toda la vida. Susana no es diferente a como la vemos en pantalla. La quiero porque es una persona muy alegre y nunca pierde el optimismo. Es muy entusiasta, te atiende el teléfono y ya te dice “¡qué alegría escucharte!”.

Teté Coustarot. Susana Giménez.
 Teté de Coustarot y Susana Giménez.

Teté de Coustarot y Susana Giménez.

Otra de las grandes amigas de la rionegrina es Mirtha Legrand, “así es, nos conocimos en uno de sus almuerzos y seguimos conectadas. Es una mujer admirable, muy generosa y cariñosa. Es alguien que siempre te hace sentir bien. Todos los domingos, antes de ir a la radio paso por su casa a tomar el té y sigo viaje”, reveló Teté.

Recordando el largo recorrido de su carrera como modelo y periodista Teté asegura que, “el trabajo es algo que respeto muchísimo y trato de honrarlo de todas las maneras posibles. No sólo me provoca mucha felicidad, me es muy vital. No concibo otra forma de vivir”, asegura. Y tiene razón. Desde hace trece años conduce en Radio 10 “Qué noche, Teté” y en televisión hace junto a Boy Olmi “La hora exacta”, un programa de preguntas y respuestas; y “Con vos 24 hs”, un ciclo dedicado a la salud, y “Tuc 200 años de historia”, centrado en el turismo de Tucumán.

Así, la agenda de Teté Coustarot está completa, “hace más de cincuenta años que trabajo. Me gusta hablar de un recorrido porque la palabra “carrera” me da la sensación de que hay que llegar a algún lugar y que hay que ganar. Prefiero pensar en todo lo construido como un camino”.

Teté Coustarot.

En cuanto a la clave de su vigencia, la propia Teté dice que, “todo se trata de disciplina. Además, reconozco que soy una persona muy proactiva, no tengo miedos ni me imagino escenarios catastróficos en cada elección. Soy lanzada. Hay gente que suele pedirle opinión a muchos. Yo no le pido opinión a nadie. Sólo yo sé lo que me hace realmente feliz y qué es lo mejor para mí”.

LA belleza de Teté fue reconocida desde muy pequeña, a su título de reina de la manzana luego le añadió el de Miss Joven Argentina a los 19 años, hecho que le permitió comenzar una carrera como modelo en que la llevó hasta Japón. “Fue una experiencia fantástica. Había terminado de cursar Ciencias de la Comunicación en la Universidad de La Plata y representé a nuestro país en el concurso de Miss Ylang Internacional. Una agencia de allá me contrató dos meses, así que me quedé. Fue mi primer viaje largo al exterior y sola. Me encantó. Ese fue un trabajo que me enseñó de profesionalismo, conducta y cómo aprender a relacionarme con personas de mundos tan diferentes”.

A los de combinar sus dos profesiones, modelo y periodista, Teté cuenta que, “después de terminar la carrera de periodismo, hubo un compás de espera de trece años donde trabajé mucho como modelo. La señal de cambio vino en un viaje. Había terminado de hacer unos desfiles para Valentino en Nueva York y recibí un ofrecimiento para ir a trabajar a Roma e instalarme en Europa. Y no me entusiasmó. Ahí entendí que no podía ser tan injusta con tantos otros que buscaban esa oportunidad. Yo todavía soñaba con hacer lo que siempre había querido: periodista, y por lo que me había formado”.

Teté Coustarot. Boy Olmi.

El cambio de modelo a periodista dice que, “lo viví con mucha naturalidad. Aprendí que el prejuicio cae cuando ven tu forma de trabajo. Tampoco di lugar ni permití que la mirada del otro me paralizara, sabía que todo lo que tenía para dar lo iba a demostrar andando”. Como periodista entrevistó a figuras internacionales de la talla de Sophia Loren, Claudia Schiffer, Alain Delon, Joan Collins, pero dice que la figura que más la impactó fue la de René Favaloro. “Él siempre se mostró muy generoso conmigo y me impresionaba su humanidad. Él siempre decía que el elemento más importante que tenía el médico con su paciente era el oído porque había que aprender a escuchar. Después, creo que todo el mundo es merecedor de una nota, sólo hace falta el espacio para un diálogo y la capacidad de escucha. Yo, por ejemplo, no suelo armar un sumario de preguntas previo al reportaje. Por supuesto que leo y me informo sobre la persona que voy a entrevistar, pero después me dejo llevar por el diálogo, la repregunta y todo lo que me produce curiosidad”, cerró la Teté Coustarot.

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