Debaten si fue un crimen planificado o emoción violenta

Es en el juicio contra el policía que asesinó de 14 tiros al penitenciario al descubrirlo con su esposa.

Neuquén.- "Ibáñez organizó todo para que mi marido nos encuentre juntos. Él sabía que Antolín nos seguía en el taxi, por eso miraba tanto por el espejo retrovisor y se reía disfrutando de la situación. Nunca pensé que iba a tener ese final". De esta manera, con la declaración entre lágrimas de Rosa Retamal, arrancó el juicio por el crimen del penitenciario Lucas Ibáñez.

El acusado es el esposo de Retamal, Antolín Cerda, un policía neuquino que vació el cargador de su arma reglamentaria sobre el cuerpo de la víctima, el 27 de junio de 2013.

De entrada quedaron expuestas las dos hipótesis que se barajan: si el asesino actuó bajo emoción violenta o si se trata de un homicidio agravado por el uso de arma de fuego.
Rosa, con un tono bajo de voz y llorando, negó su relación con Ibáñez y aseguró que el penitenciario la hostigaba todo el tiempo. Aunque las contradicciones en su testimonio aumentaron con el pasar de los minutos.

"Ese día me reuní con él para despedirlo porque se iba a Buenos Aires. No quería que me moleste más. Le conté que había vuelto con Antolín. Me dio un beso a la salida de mi trabajo y cuando mi marido bajó del taxi. Me enojé y lo empujé. Él provocó todo esto", relató la mujer.
Seis testigos desfilaron durante la primera jornada del juicio. Uno de ellos, un amigo del policía, explicó: "Me llamó desesperado. Estaba llorando y me repetía: me la mandé, lo cagué matando al otro".

"Cuando llegué, estaba ido, se tildaba. La Policía me contó que dejó el arma en el asfalto y que no se resistió. Estaba shockeado", agregó.

Según el testimonio del amigo de Cerda, el triángulo amoroso existía, "con Rosa se separaron por un mes, pero al momento del hecho ya habían vuelto".

"Cerda me contó que sospechaba de la relación que tenía su mujer con Ibáñez. Su hijo le dijo que había ido de paseo con su mamá y un amigo de ella al lago, y que los vio besándose. Otro día, encontró en la cartera de Rosa un certificado médico firmado por Ibáñez, donde decía: por falta de amor, le receto ocho horas con su amante", enfatizó.

Los peritos psicológicos y psiquiátricos confirmaron que la risa de Ibáñez desató la emoción violenta, que lo ninguneó cuando fue a discutir con Rosa. "Sospechaba de la relación paralela, lo vivió en carne propia y estalló", destacaron.

La mujer del policía aseguró que la víctima armó todo y que ya había terminado su relación con Ibáñez.

Se conocían de Las Lajas

Todos los integrantes del triángulo amoroso eran de Las Lajas. El policía Cerda y el penitenciario Ibáñez se habían criado en Las Buitreras. Cuando el cabo Cerda comenzó a sospechar de la relación paralela que mantenía su mujer con Ibáñez, le preguntó cuál era el vínculo que tenían. "Lucas me dijo que le contó toda la verdad, que estábamos saliendo. Era mentira, yo había vuelto con mi marido", declaró con muchas contradicciones Rosa Retamal.

Según las pericias psicológicas y psiquiátricas, el policía tiene una personalidad depresiva, es inseguro y no puede expresar sus sentimientos. Es estructurada y acumula los problemas, sin hablarlos. No es patológico. "Para Antolín la familia es lo más importante, estaba esperanzado cuando volvió con Rosa. Pero su mujer lo seguía engañando y no lo respetó. Ese día se vio inundado de sentimientos negativos, bloqueó su estado de conciencia y actuó por impulso de forma violenta", relató la psiquiatra del policía, con quien hacía terapia desde el 2012 y conocía todo el entramado amoroso.

Fuente:

¿Qué te pareció esta noticia?

Noticias Relacionadas

Deja tu comentario

Lo Más Leído